Las razones que tuvieron seis pediatras para tragarse una cabeza de Lego

Padres que llegan preocupados a la consulta del médico porque sus hijos se tragaron una pieza pequeña del juguete, los motivaron para probar en ellos mismo qué ocurre en este proceso.


En los niños pequeños, es frecuente que por curiosidad o accidente traguen alguna pieza de sus juguetes. Este hecho genera gran preocupación entre los padres que muchas veces llegan a la consulta de sus pediatras e incluso a la urgencia de algún recinto asistencial para que los médicos evalúen la situación.

Como parte de una investigación científica, un grupo seis de pediatras del Reino Unido y de Australia (tres hombres y tres mujeres de entre 27 y 45 años) decidieron experimentar en ellos mismos como una manera de evaluar qué ocurre y registrar estos hechos.

Fue así como cada uno de ellos tragó la cabeza de la figura humana de Lego y anotaron síntomas y fecha en la que la eliminaron a través de las deposiciones.

Tessa Davis, pediatra de emergencia de Royal London Hospital, y una de los científicos que se tragó una pieza, explica a Qué Pasa que cuando un niño o un adulto se traga un elemento extraño, lo más probable es que éste salga del cuerpo sin que siquiera el afectado se dé cuenta. “Cuando seis de nosotros (todos médicos pediátricos) examinamos nuestro heces, uno de nosotros no encontró no encontró la cabeza de lego, porque es difícil encontrarla”. La especialista reconoce que el principal temor de los padres es que este tipo de objetos quede atascado, pero si eso ocurre, el niño siente dolor, presenta vómitos o estreñimiento.

Sí se deben preocupar cuando el menor se traga una pila de botón o un imán, aunque no presente síntomas. “Esto puede ser realmente peligroso y debe llevar a su hijo a la urgencia”. Pero la mayoría de los otros objetos pequeños que habitualmente se tragan los niños, pasarán sin problema por el tracto digestivo.

En la prueba que hicieron los médicos, el tiempo promedio de expulsión de la cabeza de lego fue de 1,71 días, pero hay otros estudios que estiman que la mayoría de los objetos extraños pasarán por sistema digestivo en un plazo máximo de dos semanas.

Davis dice que tampoco hay necesidad de dar a los niños aceite, leche, agua o alguna otra sustancia para acelerar el proceso de evacuación del objeto.

Respecto del tamaño del objeto tragado, la pediatra británica dice que cualquier cosa que se los suficientemente pequeña para ser tragada, probablemente pase sin mayores problemas a través del tubo digestivo hasta ser expulsada.
Los resultados de esta investigación fueron publicados en The Journal of Pediatrics and Child Health.



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