Primera ingeniera aeroespacial de Chile: “De niña me dejaron ser, hacer y estudiar lo que yo soñara”

Karin Saavedra. FOTO Francisco Cárcamo / TellMagazine

Prefirió dedicarse a la academia, la investigación y la realización de talleres de robótica a niños y niñas desde séptimo básico a tercero medio. La eduación es un factor clave, dice.


Es chilota y madre de dos hijos. Desde niña se interesó por las ciencias y la matemática, interés que pudo cultivar sin limitaciones gracias al apoyo de sus padres. Karin Saavedra (34), es académica de la U. de Talca, doctora en Ingeniería Mecánica y la primera ingeniera Civil Aeroespacial de Chile.

Nació en Castro y vivió hasta los 15 años en Chiloé. Hoy reconoce que todo ese tiempo la marcó mucho, tanto que es una de las razones por la que sigue trabajando en la academia, haciendo clases y no trabajando en la empresa privada. “En Castro no habían colegios privados, solo públicos. Todos los niños íbamos al mismo colegio, tenía compañeros de escasos recursos, otros con un poco más, mis papás eran profesionales, tenía otros compañeros que eran hijos de médicos. Lo que viví en ese colegio me ha hecho tratar de ayudar a través de la educación a otros niños”, dice.

Siempre le gustó la matemática. No era la primera de la clase, pero estaba entre los tres mejores promedios. “Siempre fui bien curiosa. Mi papá desarmaba cualquier cachureo y ahí estaba yo. Tenía muchas herramientas y yo tenía harta libertad para explorar. Mi mamá es kinesióloga y es súper empoderada. Mi papá es educador diferencial. Era el único hombre en su generación. En casa siempre hubo hartos libros e instancias para seguir aprendiendo. Me dejaron ser, hacer y estudiar lo que yo soñara”, recuerda.

Con esa libertad, se tituló como Ingeniera Civil Aeroespacial de la Universidad de Concepción en el año 2007. Fue la primera mujer en conseguir el título. “Postulé primero al plan común, después pensé, por qué no seguir aeroespacial. En ese tiempo, la postulación a la universidad se hacía en forma manual y yo ya había marcado plan común de ingeniería. Le supliqué a la persona encargada que me dejara cambiar… casi llorando de angustia y me dejó buscar mi postulación en un montón de hojas que tenía. Ahí borré mi primera opción y me cambié. Ese fue el último año se dio la PAA”, comenta.

Según ella, la motivación que tuvo dentro del grupo de compañeros que se formó en la universidad fue “súper importante”. “Nos juntábamos a armar aviones, hubo harto trabajo para implementar los laboratorios, trabajamos mucho ahí”. Cuando ingresó a la carrera lo hizo junto a otras tres mujeres. Solo ella terminó la carrera.

Foto: U. de Talca

¿Qué es un ingeniero aeronaútico? “Es como un ingeniero mecánico, pero dedicado a los aviones. Desde el diseño de un avión hasta la fabricación, mantenimiento, regulación de vuelos y todo eso”, explica Saavedra. Sus compañeros hoy trabajan en la DGA, en aerolíneas, en las Fuerzas Armadas, en Enaer, otros se fueron a estudiar fuera del país y se quedaron allá.

Casi siempre era la única mujer en la sala de clases, sobre todo en los últimos años. Tuve la suerte de que nunca un profe me molestó, pero yo creo me sirvió mucho haber tenido buenas notas. El primer año entramos 800 y yo fui la mejor del plan común. Creo que me gane un poco el respeto con mis pares y profes”, reconoce. Aunque al inicio de la carrera no se “volvía loca por los aviones”, se fue encantando con ellos con el tiempo. “Los aviones tienen un sistema complejo”, reconoce.

Antes de determinar la carrera, estudió un magíster en ingeniería mecánica. Entre 2008 y 2012 estudió el doctorado también en Francia, también becada. Volvió a Chile sabiendo que quería dedicarse a la academia. “Siempre quise dedicarme a la academia, hacer clases e investigar”.

Hoy también realiza talleres de robótica educativa, con la ayuda de la Fundación Mustakis y la U. de Talca a niños desde séptimo básico a tercero medio. “Me importa que los niños aprendan a programar desde pequeños. Que los niños y niñas no estén encasillados, que puedan jugar a todos”, dice. Su objetivo es que más mujeres se acerquen y para ello consiguió financiamiento exclusivos para las niñas para “forzar un poco el sistema y participen más en este tipo de talleres”.

Por lo mismo, y porque a veces, las niñas preguntan menos en clases, también se preocupa que quienes imparten los talleres tengan formación de género para que se fijen en eso. Para que hagan grupos de trabajo mixtos también.

Karin Saavedra fue la primera mujer en el Departamento de Tecnologías Industriales de la U. de Talca; el año pasado lideró el proyecto de Magíster en Ingeniera Mecánica y ahora es la directora.

Así como ella fue varias veces la única mujer en clases, su hija Helena (en primero básico) también ha debido ser pionera a su corta edad. “Ella quería hacer el taller de fútbol en el colegio. Preguntamos pero me dijeron que era solo para niños. Conversamos con el colegio y finalmente abrieron para que niñas también pudieran asistir. Al comienzo fue triste, pero traté que para ella fuera un problema más técnico, de logística. Ahora sí puede ir”, cuenta la primera mujer en titularse de Ingeniería Civil en Aeronáutica.



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