Fiscal Marcos Emilfork a cinco días de su renuncia al Ministerio Público: "El informe de la PDI sobre el Sename es demoledor"

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Tras adelantar su salida del Ministerio Público, el fiscal Marcos Emilfork aborda por primera vez la polémica por el análisis policial que se hizo en las residencias del Sename y asegura que no sabe si alguien lo ocultó. Habla de la relación con Jorge Abbott y cómo en algunos periodos no se sintió valorado.




Puede recitar de memoria los nombres de decenas de niños, niñas y adolescentes que murieron bajo custodia del Servicio Nacional de Menores (Sename) o sus colaboradores. Cuenta que los recuerda a diario, porque para él no son solo un nombre o un número, sino el mayor objetivo de los últimos tres años, los cuales pasó reconstruyendo sus vidas y buscando eventuales responsabilidades que condujeron a muertes tan tempranas.

El viernes 26 de julio, el fiscal regional de Los Lagos, Marcos Emilfork, cumplió 51 años. Tres días antes decidió adelantar su salida del Ministerio Público, programada para fines de octubre, sellando así 15 años de trayectoria. En su carta de renuncia soslayó sus diferencias con el fiscal nacional, Jorge Abbott, y en esta entrevista con Reportajes desliza no haberse sentido valorado ni apoyado en los últimos años por la máxima autoridad del Ministerio Público. Esto, tras enfrentar sumarios y querellas por dos exaltas autoridades investigadas en una de las aristas del caso Sename.

https://www.latercera.com/nacional/noticia/fiscal-del-caso-sename-marcos-emilfork-renuncia-al-ministerio-publico-tras-15-anos/751214/

¿Por qué se va poco antes de que termine su periodo?

Fue algo muy meditado, pero sabe, hay un hito importante que yo califico como una forma de cerrar un ciclo y que era lo que yo esperaba para irme. En los últimos meses estaba siendo investigado, junto al fiscal Marcello Sambuceti, de una causa penal tras las denuncias que presentaron en nuestra contra dos exministros de Estado (Javiera Blanco y José Antonio Gómez). La semana pasada, ese caso se sobreseyó a mi favor, quedó demostrado ante tribunales que las denuncias por supuesta violación de secreto eran falsas, y una vez con eso cerrado, se terminaba el capítulo. Si ese sobreseimiento se hubiera decretado antes, habría renunciado ahí, pero yo no tengo cómo manejar los tiempos judiciales.

El fiscal nacional restó "dramatismo" a su salida, en el sentido de que lo hace dos meses antes de que expire su cargo. ¿Qué le parece eso?

No voy a entrar a calificar lo que diga el fiscal nacional, ¿sabe por qué? Porque yo estuve 15 años en una institución que amo, que le di todo y también me dio todo, y como yo la quiero, no voy a entrar en dimes y diretes que puedan dañar la institucionalidad. Yo llegué a la institución por concurso y gané el cargo de fiscal regional en base al mérito. Eso, a mi juicio, es clave para ser independiente. Me preguntó por qué me voy antes: por varios motivos, pero el más terrenal es que un fiscal regional tiene una vida útil de ocho años y luego de eso no me puedo quedar y tengo que resolver mi futuro. A diferencia de otros casos, creo que éticamente tenía que liberarme de las ataduras de postular a otros trabajos aún detentando mi cargo de fiscal. ¿Cómo yo podría tener una reunión con alguien para plantear mi futuro laboral, cómo podría decir 'hola, vengo por tal concurso' si aún soy fiscal regional de Los Lagos? No podía hipotecar el ejercicio de la función de fiscal, desde el cargo, desde el poder, para construir mi futuro. Eso puedo hacerlo libremente hoy que estoy renunciado.

Abbott dijo que le parecía extraño el tenor de su carta de renuncia, porque "mostró interés hasta hace muy poco" por desempeñarse en un cargo de confianza con él. ¿Eso es así?

A propósito de la entrega que le hice del informe que la PDI elaboró sobre el funcionamiento de las residencias del Sename en junio de este año, él me preguntó si yo 'estaría disponible para un cargo de "alta responsabilidad y alto grado"'. Si eso no es una oferta de un desafío laboral, no sé qué podría ser... Y no lo pedí yo.

¿Le manifestó interés?

Se lo agradecí, pero no lo acepté.

¿Por qué?

Porque le recordé lo que ocurrió cuando yo postulé a comienzos de este año para ser el primer director de la academia formadora de fiscales. En esa oportunidad, no pasé ni la primera fase, lo que me parece bien si la consultora que estaba a cargo del reclutamiento consideraba que mi perfil no era el adecuado. Para mí habría sido una excelente oportunidad, imagina poder entregar la experiencia que tengo a formar investigadores; era, sin lugar a dudas, un cargo que me habría encantado desempeñar, pero desde que entré a la entrevista supe que no tenía posibilidad alguna.

¿A qué se refiere?

En mi entrevista laboral estuvo presente quien en ese entonces era el gerente de Recursos Humanos de la Fiscalía Nacional (Adio González) y a quien yo denuncié, meses antes, por una posible operación política a través de una información que habría entregado a un medio, y esto determinó la apertura de un sumario en su contra. Es decir, participó en esa entrevista quien yo denuncié. Lo irregular es que no se inhabilitó en el proceso. Después de esa experiencia, le dije al fiscal nacional: ¿Qué ganas me iban a dar de pensar en quedarme? En todo caso, hace tiempo ya sabía que mi futuro estaba fuera de la institución y eso no me molesta para nada, es lo normal.

Recién hizo mención a un informe de la PDI que elaboró el equipo con que usted y sus fiscales trabajaron durante el tiempo que investigó las muerte de niños, niñas y adolescentes del Sename. Ciper, hace algunas semanas, denunció que dicho informe fue ocultado por el fiscal nacional y el director de la PDI... ¿Qué sabe de eso?

Ese informe la PDI debería haberlo tenido listo a fines del año pasado, de 2018, pero fueron pasando los meses y no me lo entregaban. Entonces, todo lo anterior a que yo tomara conocimiento de él es algo que no puedo responder.

¿Sabe si Jorge Abbott lo tenía?

Eso tiene que preguntárselo a él; lo que sí yo puedo dar fe es que quien lo mandó a elaborar, que fui yo, durante varios meses lo solicité y no llegó formalmente, sino hasta fines de abril, debiendo haber llegado a mis manos mucho antes. Ese trabajo que hicimos es enorme, especialmente del equipo Fuerza Tarea Sename y las Unidades Brisexme de todo el país. Era la primera vez que un órgano completamente independiente y con información obtenida desde una investigación penal hacía este análisis. Lo que buscamos era, por una parte, incorporar información a la investigación que tenemos sobre las muertes de niños, niñas y adolescentes del Sename y, a su vez, entregar un segundo informe de análisis a las autoridades correspondientes para que a partir de estos diagnósticos se pudieran mejorar las políticas públicas en materia de infancia.

Antes se habían hecho catastros. ¿Qué era lo diferente?

Es un insumo de un órgano independiente que detecta nudos críticos y que va a poder contribuir a políticas públicas. La idea era que esta investigación no tuviera solo como resultado determinada condena por ahí o por acá, lo importante era reconstituir las historias y poder haber hecho un aporte por quienes tienen que tomar decisiones sobre infancia de los más vulnerables en nuestro país. Por eso me perturba que se haya centrado todo en quién lo recibió y cuándo, ya que el contenido del informe es extremadamente demoledor, como cuando señala que aproximadamente en el 88% de los centros se constató que se vulneraron los derechos de niños y niñas, sin mencionar todos los demás nudos críticos en materia de salud mental, acceso a la salud, falencias de las supervisiones, entre muchos otros.

¿Cree que el caso Sename selló su destino? ¿Lo marcó?

Nos marcó a todos y en muchas dimensiones. Levantar judicialmente por primera vez la tesis de que los niños, niñas y adolescentes estaban siendo vulnerados por el Estado, al punto que en el caso de Lissette Villa acusamos por el delito de apremios ilegítimos cometidos por funcionarios del Estado, importa sostener derechamente violación de derechos humanos. Incluso, en nuestra visión, cada una de las investigaciones que llevamos tienen que ver con derechos humanos. Es curioso que cuando un carabinero o gendarme golpea o asesina a una persona nadie tiene dudas sobre el punto, pero no sucede los mismo tratándose de un niño o niña que vive bajo la custodia del Estado en el sistema residencial.

Usted incluso ha dicho que se trata de violaciones a los derechos humanos y fue quien instó para que la fiscalía creara a nivel nacional esa unidad...

Así es, nosotros hemos planteado que estos también son casos de violaciones a los derechos humanos. Por otra parte, avanzar en investigaciones de Arica a Punta Arenas, en que partimos de cero por muertes que nunca se investigaron, créame, ha sido un trabajo arduo y yo espero que ese equipo tanto de fiscales como de la PDI que formamos permanezca intacto. Cambiarlo sería retroceder en un trabajo que no tiene parangón en Chile.

¿Qué descubrió como investigador?

Descubrimos que durante mucho tiempo los niños, niñas y adolescentes más vulnerables de nuestro país no fueron preocupación para el Estado. No todos, pero muchos de ellos fueron abandonados. Uno de los casos que más me marcaron fue el de Krishna, una pequeña que había fallecido hace cinco años y nunca nadie denunció su muerte. Reconstruyendo su historia descubrimos que su muerte no fue natural, estaba llena de heces fecales en su estómago y judicializamos ese caso y perseguimos a los responsables. Daniela, que falleció mientras esperaba ser incorporada en la lista de trasplantes. Hay una foto de ella sentada sobre una camilla que no olvidaré jamás, con sus ojos llenos de esperanza, sin saber que no sería incorporada en el listado. ¡Por Dios, son niños, nuestros niños! El Estado había olvidado a Krishna y a Daniela, nosotros no.

¿Qué pasará con el caso Sename?

Los fiscales que continúan y el equipo de la PDI son extraordinarios. Queda en las mejores manos.

¿El caso Ascar se lo quitaron? Desde la Fiscalía Nacional aseguran que fue usted quien lo traspasó.

Para llevar adelante investigaciones que afectan intereses importantes hay que tener mucho respaldo. Creo que está claro lo que pasó.

¿No tuvo el apoyo del fiscal nacional, Jorge Abbott, para seguir adelante? ¿Por qué se fue a la Centro Norte entonces?

Bueno, eso no me lo tiene que preguntar a mí, sino a quien decidió eso, que no fui yo.

Se lo pregunto porque no es un misterio que la exministra de Justicia Javiera Blanco y su defensa buscaron todas las formas, denuncias y sumarios, para que usted no investigara esa arista y finalmente eso sucedió...

Bueno, por lo mismo que usted dice, yo no me voy a pronunciar ni de esa investigación que sigue vigente, ni de ninguna persona.

¿Tuvo alguna vez una animadversión en contra de Javiera Blanco?

Jamás he tenido animadversión en el ejercicio de mi cargo respecto de ninguna persona, interviniente, imputado. Para un fiscal, todas las personas son iguales, y en ese caso en particular no hubo un trato diferente a lo que exigen el sistema y la Constitución.

https://www.latercera.com/reportajes/noticia/fiscal-marcos-emilfork-muertes-sename-estado-ha-cometido-apremios-violo-los-dd-hh-muchos-ninos/268871/

¿Considera injusto que lo denunciaran y se abriera una investigación penal? Se lo pregunto porque lo menciona en su carta de renuncia...

Lo menciono como un cierre de ciclo. Como fiscales sabemos que cuando estamos investigando estamos expuestos a todas las estrategias que pueda hacer una defensa, una de ellas acusarnos falsamente de cosas que no hemos cometido, como quedó establecido, así que en ese sentido no lo encuentro injusto. Los fiscales sabemos que cuando estamos investigando situaciones complejas, a personas que detentan poder, es casi seguro que vienen de vuelta descalificaciones al investigador. Nos acusaron de delitos, con el propósito de debilitar el avance de una investigación, pero la justicia dijo que no hubo delito, fueron acusaciones falsas. Cuando pasan estas cosas, ahí lo que uno espera es un fuerte respaldo institucional.

¿Se sintió respaldado por Jorge Abbott ante las acusaciones de Blanco?

Ya le dije que no me voy a referir al fiscal nacional. Lo que sí yo le puedo decir es que cada vez que un fiscal de mi zona fue blanco de este tipo de estrategias, yo como fiscal lo respaldé como creo que corresponde que un jefe haga. Las personas pueden hacer uso de las herramientas que da el sistema, pero yo, como jefe, siempre respaldé el trabajo de mis subalternos.

¿Se sintió valorado en el Ministerio Público?

En algunas épocas sí... en otras no.

¿En este periodo?

(Ríe). Fui tildado de ser muy crítico de la actual administración, pero yo veo la crítica como algo positivo, siempre fui constructivo, para mejorar, diciendo las cosas con franqueza en las instancias pertinentes, como los consejos generales. Es más, no sé por qué las actas de los consejos son reservadas, deberían ser públicas como ejercicio de transparencia. Los miembros de la institución y la ciudadanía deberían poder saber qué posición tiene la jerarquía de la institución y sus integrantes. Yo amo ser fiscal y quiero mucho a esta institución, no sabes lo que me duele dejarla, pero mi principal testamento es este: haber investigado como mandata la Constitución. Me voy con la frente en alto y con eso me basta.

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