Por Francisca Cortés SolariCuando el clima cuesta, comprender importa
"Nuestros territorios concentran una riqueza natural y cultural extraordinaria, pero también una alta vulnerabilidad climática. Fortalecer nuestra capacidad de comprender, dialogar y actuar colectivamente es parte esencial de cualquier estrategia de resiliencia".

Chile pierde, en promedio, cerca de 4.500 millones de dólares al año debido a los desastres naturales: alrededor del 1,5% de su Producto Interno Bruto, según estimaciones de Clapes UC. Los incendios recurrentes, la escasez hídrica, la degradación de los ecosistemas y la creciente vulnerabilidad de las comunidades frente a fenómenos cada vez más extremos son la muestra más fehaciente del impacto económico de la Triple Crisis. Las cifras ayudan a dimensionar el problema, pero esconden territorios, personas y formas de vida afectadas de manera dramática y muchas veces permanente.
Frente a este desafío solemos pensar en más ciencia, más innovación o más financiamiento. Todas son respuestas necesarias. Sin embargo, existe una condición que suele pasar inadvertida: la capacidad de nuestras sociedades para comprender lo que está ocurriendo.
La evidencia científica disponible en materia de cambio climático nunca ha sido tan robusta. Sin embargo, transformar ese conocimiento en prevención, mitigación y adaptación sigue siendo uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.
Desde Filantropía Cortés Solari hemos aprendido que la prevención y la acción climática requiere de datos, pero también de puentes. Entre ciencia y comunidades. Entre conocimiento global y realidades locales. Entre quienes investigan los problemas y quienes deben tomar decisiones para enfrentarlos.
Esa convicción ha guiado buena parte de nuestro trabajo. Desde el Desierto de Atacama hasta la Patagonia, hemos impulsado un Modelo de Conservación Efectiva que integra ciencia, educación, cultura y desarrollo sostenible. Porque sabemos que la evidencia, por sí sola, no transforma realidades: necesita ser compartida, comprendida y apropiada por las personas.
Fue precisamente esa reflexión la que dio origen a la Blue Economy Round Table 2025, en el marco del Mónaco Ocean Week, que reunió a científicos, comunicadores y líderes internacionales en torno a una pregunta fundamental: ¿cómo garantizar que la ciencia esté en el corazón de la toma de decisiones? ¿Cómo acelerar la comprensión de la problemática climática, para favorecer el actuar de los tomadores de decisión, en materia de prevención, mitigación y adaptación?
La respuesta apuntaba a un desafío tan evidente como complejo: fortalecer los vínculos entre quienes generan conocimiento y quienes lo difunden.
De esa reflexión surge la Climate Media Task Force, iniciativa que será presentada esta semana en el Foro Internacional de Meteorología y Clima, en la sede de la Agencia Espacial Europea, en Frascati, Italia.
Su propósito es facilitar el acceso a evidencia científica rigurosa y fortalecer la colaboración entre la comunidad científica y quienes tienen la responsabilidad de informar sobre los desafíos climáticos. No se trata de construir nuevas narrativas, sino de contribuir a que el conocimiento científico llegue de manera más efectiva a tomadores de decisiones, profesionales de cualquier índole y personas que viven las consecuencias del cambio climático en su vida cotidiana, avanzando hacia alertas tempranas eficientes.
La experiencia internacional demuestra que las respuestas más efectivas frente a la triple crisis —cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación— son aquellas capaces de movilizar conocimiento, confianza y colaboración. La ciencia, las instituciones públicas, el sector privado, la filantropía, las comunidades y los medios de comunicación cumplen roles complementarios y necesarios.
Desde el Sur Global sabemos que esta conversación es especialmente relevante. Nuestros territorios concentran una riqueza natural y cultural extraordinaria, pero también una alta vulnerabilidad climática. Fortalecer nuestra capacidad de comprender, dialogar y actuar colectivamente es parte esencial de cualquier estrategia de resiliencia.
El desafío climático exige recursos, innovación y voluntad política. Pero también algo más profundo: la capacidad de construir entendimientos comunes sobre el futuro que queremos habitar. Y porque las transformaciones más importantes comienzan cuando una sociedad logra comprender aquello que está llamada a proteger, esta Climate Media Task Force busca fortalecer el vínculo entre la ciencia, la información y la ciudadanía.
Por Francisca Cortés Solari, presidenta ejecutiva de Filantropía Cortés Solari
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