Por Alexis Paiva MackLa actividad que puede ayudar a retrasar el envejecimiento, según una investigación científica
Los autores del estudio afirman que sus hallazgos “podrían orientar el desarrollo de estrategias específicas para promover un envejecimiento saludable y abordar las disparidades de salud relacionadas con la edad”.

Una investigación publicada en la revista Social Science and Medicine concluyó, a partir del análisis de marcadores sanguíneos, que el voluntariado parece ralentizar el proceso de envejecimiento en las personas mayores.
Sus hallazgos se suman a la amplia evidencia científica que sostiene que realizar servicio comunitario tiende a mejorar aspectos como el estado de ánimo y la salud cardíaca, especialmente en personas jubiladas.
Los autores del estudio publicado en la citada revista descubrieron que las personas de 62 años o más que declararon ser voluntarias tenían marcadores sanguíneos que reflejaban un envejecimiento epigenético o biológico más lento.
Aquello se relaciona con un mejor funcionamiento cognitivo, metabólico, físico, cardiovascular e inmunitario, según los especialistas.

Cómo hacer un voluntariado puede ayudar a retrasar el envejecimiento, según una investigación
Los investigadores vieron beneficios incluso entre quienes realizaron un voluntariado modesto (de 1 a 49 horas anuales). Sin embargo, quienes se vieron especialmente favorecidos fueron quienes dedicaron al menos 200 horas al año y estaban jubilados.
“El estudio reveló que el voluntariado frecuente puede conducir a una desaceleración del envejecimiento epigenético, lo que podría ofrecer una intervención de salud pública para mejorar la salud y la calidad de vida de los adultos mayores”, escribieron los autores.
Aunque reconocieron que se necesitan más estudios para comprender cómo el voluntariado podría afectar de forma diferente a las personas jubiladas y a las que trabajan, anticiparon que sus hallazgos abren el camino para nuevas investigaciones y “podrían orientar el desarrollo de estrategias específicas para promover un envejecimiento saludable y abordar las disparidades de salud relacionadas con la edad”.
El coautor de la investigación, Cal Halvorsen, aseguró en una entrevista con el Washington Post que “las personas que hacen voluntariado en etapas posteriores de la vida envejecen a un ritmo más lento”.
Para realizar el trabajo científico, su equipo utilizó datos del Health and Retirement Study (HRS), un conjunto de datos disponible públicamente que es administrado por la Universidad de Michigan, Estados Unidos.
Previamente, otros estudios han concluido que los adultos mayores que hacen voluntariado tienen un menor riesgo de infarto, presión arterial más baja, menos síntomas de depresión y una mayor satisfacción vital.
Halvorsen, quien también es académico en la Universidad de Washington, afirmó que aunque este tipo de actividades pueden favorecer a la salud y el bienestar de personas de todas las edades, los efectos son especialmente importantes durante la jubilación.
En este sentido, comentó que no tener una actividad que entregue un propósito tras terminar la etapa laboral puede ser “perjudicial psicológicamente, lo que con el tiempo puede ser muy perjudicial físicamente”.
Agregó que otras actividades significativas, como cuidar a los nietos, pueden entregar beneficios similares a los de un voluntariado.

El médico estadounidense Doug Ward, quien ingresó al Equipo de Rescate Voluntario de Sperryville hace cuatro años, cuando tenía 72, dijo al citado periódico que decidió entrar luego de pasar un tiempo sin realizar mayores actividades en casa tras su jubilación.
“Estaba sentado aquí, vegetando, y no precisamente a un nivel muy alto. Veía repeticiones en la televisión y pasaba horas en Facebook”, relató.
Decidió unirse al equipo de voluntarios luego de que un operador del 911 enviara a una ambulancia con sus integrantes cuando enfrentó una reacción alérgica a la picadura de una avispa amarilla.
Mientras era llevado hacia el hospital, pensó: “Yo podría hacerlo”.
Tras esa experiencia, Ward estudió para ser técnico en emergencias médicas y, actualmente, trabaja un turno semanal de 12 horas para el equipo de rescate.
Según contó al Post, se dio cuenta de que extrañaba servir a los demás y de que las labores que realiza también le favorecen: “Siento que estoy contribuyendo”.
Entre las tareas que realiza el equipo se encuentran ayudar a levantar de la cama a personas con movilidad reducida, cambiar vendajes, controlar la presión arterial y brindar contacto humano a quienes se sienten solos.
El jefe del equipo, Paul Kirchman, de 68 años, comentó que siente una “subida de endorfinas” y una “sensación” de plenitud cuando van en la ambulancia para ayudar a otras personas.
De la misma manera, Brian Ross, de 72 años, quien también es miembro del equipo, declaró al citado periódico: “Durante mucho, mucho tiempo, salí de fiesta y usé todo lo que pude para pasar buenos momentos, y ahora siento que tengo una manera de retribuir”.
“Siento que ahora estoy conectado y soy un buen ciudadano”, sentenció.
Cabe recordar que si tienes dudas sobre tu salud, siempre es recomendable acudir a un especialista para evaluar tu caso particular y las mejores formas de abordarlo.
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