Las secuelas de la deslegitimación

SEÑOR DIRECTOR:
Más de 12 mil vacantes en Carabineros, cerca de 5 mil efectivos menos en labores de calle desde 2019 y una caída superior al 50% en las postulaciones no son cifras aisladas. Son la expresión de un deterioro profundo que impacta directamente en la seguridad de las personas.
Durante años se instaló un clima de deslegitimación hacia nuestras policías. Se normalizaron consignas como el “perro matapacos”, se relativizó la violencia y se debilitó el respeto por una institución clave para el orden público. Nada de eso fue inocuo.
Hoy lo estamos pagando en la calle: menos dotación, menor capacidad de respuesta y una realidad evidente en muchos barrios, donde ante una emergencia llega primero un vehículo municipal que una patrulla policial. Los municipios hemos asumido un rol que muchas veces excede nuestras competencias, pero la seguridad no puede descansar sobre los gobiernos locales.
Lo más preocupante es que aún no vemos un mea culpa claro de quienes promovieron o justificaron ese deterioro. Sin asumir responsabilidades, es difícil reconstruir lo que se debilitó.
Chile necesita fortalecer a sus policías con decisión y sin ambigüedades. La seguridad no admite improvisación.
Daniel Reyes Morales
Alcalde de La Florida
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