Ringo, su aporte al rock ácido y la verdadera “musa” de Lennon: la historia de She said she said

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Revolver.

Escrita y grabada en los descuentos de Revolver, y sin la presencia de McCartney, la línea de la batería de "She said she said" crearía toda una escuela, mientras Lennon aporta el tono psicodélico que acabaría por definir el sonido de una obra cumbre de esa cordillera llamada The Beatles.


Cuando Revolver (EMI, 1966) ya estaba mezclado y listo para su masterización, alguien se dio cuenta de que al séptimo disco de The Beatles le faltaba una canción. "Los LP de aquella época eran mucho más breves que los CD actuales, pero si eran demasiado cortos, la gente se quejaba (o lo que es peor, los devolvía)", cuenta Geoff Emerick desde sus memorias El sonido de los Beatles (Indicios, 2011).

"No solo había ya una fecha de publicación estipulada, con el público hambriento y clamando por escuchar el álbum terminado, sino que los Beatles estaban contratados para iniciar una gira europea días después del final de las sesiones, de modo que no había tiempo que perder", añade.

Así, la penúltima noche, después de haber pasado un día entero mezclando las otras trece canciones del disco, los técnicos del grupo Mal Evans y Neil Aspinall reparecieron con el equipo en el estudio 2 de Abbey Road y los Beatles empezaron a ensayar frenéticamente "She said she said", la última canción que se grabó para Revolver.

Escrita por Lennon en los descuentos del disco, posee una fuerza y un sonido absolutamente notables y representa de algún modo la esencia misma del álbum.

En Todo sobre los Beatles (Blume, 2013, prologado por Patti Smith), Jean-Michel Guesdon —editor y productor musical— y Philippe Margotin —biógrafo de Radiohead y Amy Winehouse— hacen un panegírico del aporte de Lennon al sonido del disco, al tiempo que desarman uno de los argumentos del libro Revolution in the head: The Beatles' records and the sixties (Pimlico, 1995): "El escritor Ian MacDonald afirma que el disco está marcado por la impronta de McCartney —escriben—, pero ¿qué sería de Revolver sin 'Tomorrow never knows', 'Doctor Robert', 'I'm only sleeping' o 'She said she said'? Es John quien aporta esta tonalidad psicodélica e innovadora al conjunto, es él quien sorprende con sus ambientes oníricos y sus letras intimistas y provocadoras. Lo que no empaña en absoluto el deslumbrante talento de Paul, cuya inteligencia musical es excepcional. Pero decir que uno domina sobre el otro sería reductivo. Sin cuidar la aportación esencial de George Harrison que, con sus sonoridades y su filosofía india, da al álbum su color definitivo".

Peter Fonda.

La musa era Peter Fonda

La letra de la canción nace de un incidente bastante cómico: cuando los Beatles inician su gira por Estados Unidos en agosto de 1965, arriendan una mansión en las afueras de Los Ángeles, para reponer fuerzas. Durante una fiesta a la que asisten los músicos de los Byrds y Peter Fonda —el futuro Wyatt de la película Easy rider—, John, George y Ringo (sin Paul, que prefiere abstenerse) deciden que su segundo viaje en LSD será voluntario (el primero lo sufrieron sin su consentimiento), aprovechando que todavía no era oficialmente ilegal en California.

Ya sumergidos en él, fue cuando Peter Fonda se acercó a John y le dijo "I know what it's like to be dead" ("Sé lo que es estar muerto"). Lennon, en pleno viaje, se limitó a disfrutar del sol, de los invitados y de la fiesta. Peter insistió: "I know what it's like to be dead". Según le contó Lennon a David Sheff en The Playboy Interview with John Lennon & Yoko Ono: the final testament, el músico huyó desazonado de la escena gritando: "¡No me hables, no quiero saber lo que es estar muerto!".

En Revolver: el disco de los Beatles que revolucionó el rock (2016, Efe Eme), Tito Lesende asegura que ese día Harrison comenzó a asustarse por los efectos del LSD y creyó estar muriendo. Fue cuando apareció Fonda, quien buscaba calmar a George con la famosa frase.

Según el autor, a sus diez años Fonda se había disparado por accidente en el estómago y su corazón se había detenido varias veces antes de llegar al hospital para ser intervenido.

Lesende cuenta que "Fonda se entretuvo contando aquella morbosa anécdota infantil con reiteración y profusión de detalles. Lennon le pidió insistentemente que se callara: 'Estábamos en un viaje de ácido', recordaría él años después, 'el sol brillaba y las chicas bailaban y todo era hermoso y muy setentas, y este tipo, a quien yo ni conocía, venía una y otra vez, con sus lentes de sol, diciendo 'Yo sé lo que es estar muerto'".

Meses después, la "conversación" le sirvió a John como punto de partida para "She said she said".

La primera versión, muy acústica, se titulaba "He said". Es en el estudio, al final de la sesión, cuando Lennon encuentra el título definitivo.

Ringo Starr.

Ringo y el rock ácido

"She said she said" fue grabada el 21 de junio en el estudio 2 de Abbey Road bajo las órdenes del productor George Martin y el ingeniero de sonido Geoff Emerick. Tiene una marcación rítmica más bien irregular, algo bastante típico de Lennon. Tras ensayarla durante buena parte de la sesión, el grupo necesita tres tomas para fijar la pista rítmica.

"John siempre había sido el más directo del grupo (su actitud era 'vamos a por ello'), por lo que no fue una gran sorpresa que grabáramos y mezcláramos la canción en un total de nueve horas, en contraste con los tres días dedicados a 'Here, there and everywhere'. Aun así, obligó al grupo a tocar la canción docenas de veces hasta que quedó satisfecho con el resultado final", cuenta Emerick en sus memorias.

Durante las sesiones, John y George estrenan cada uno una Epiphone Casino, además de una Gibson SG Standard en el caso de Harrison. Así como en el estudio aparecen amplificadores Fender Showman.

Aunque no se precise en las notas de grabación, Paul cree que no participó en la grabación: "Me parece que habíamos discutido y creo que es George quien toca el bajo", cuenta en Paul McCartney, many years from now (Vintage, 1998) de Barry Miles.

"Sin duda, Paul participó de las primeras tomas antes de abandonar la sesión. ¡Qué pena!, porque Ringo despacha una pieza soberbia de batería, sin duda se trata de una de sus mejores interpretaciones, en la línea de 'Rain'", opina Tito Lesende.

El periodista añade que "los patrones y la personalidad de Starr en estas dos canciones marcaron a fuego la naciente psicodelia de la costa oeste estadounidense y anticiparon un estilo percutor que enseguida haría cumbre con especialistas como Mitch Mitchell (The Jimi Hendrix Experience), entre otros bateristas pragmáticos del rock ácido. Mientras el mundo asocia a Ringo con su interpretación vocal en 'Yellow submarine', realmente su aportación instrumental en 'She said she said' creó una escuela que perdura hasta nuestros días".

"Irregular y cruda"

"Las guitarras son geniales", dirá Lennon en 1980 para el libro de Sheff. Entre sus notas, Jean-Michel Guesdon y Philippe Margotin apuntan que la compresión "aporta una potencia suplementaria que constituye un elemento importante del tema. El sonido de las guitarras es otra característica de 'She said she said', saturado, con sonoridades indias, y George se empasta perfectamente con los arpegios de John".

"Es un tema imprescindible del disco. Tras grabar su voz (doblada y ligeramente acelerada), apoyado en las armonías vocales de George, Lennon añade una parte de órgano Hammond y George dobla su guitarra. Las mezclas se realizan al final de la sesión. Las definitivas son del día siguiente", escriben en Todo sobre los Beatles.

Algo distinto piensa el ingeniero en sonido de Revolver, Geoff Emerick. En sus memorias le dedica un pequeño párrafo a "She said she said": "Aún hoy me sigue sonando irregular y cruda, y se nota que se grabó bajo presión y en plena noche".

Revolver —con su icónica portada diseñada por Klaus Voormann— se publicó en agosto de 1966, justo en el momento en que los Beatles se encontraban en plena gira internacional, una gira que iba a ser la última del grupo.

Al tiempo que obtuvo éxito inmediato de crítica y público, la única pregunta que se hacía la gente era cómo demonios iban a poder superarlo. Aunque esa respuesta vendría al año siguiente en forma de un disco llamado Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band.

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