Recetas de Culto: las sopaipillas de Violeta Parra

Cantautora, poeta, pintora, tejedora, pero sobre todo, artista chilena. Violeta Parra es la mujer ancla en la música nacional y es recordada no solo por sus composiciones, también por generar instancias de encuentros entre folcloristas, el público y nuestras costumbres, siempre acompañadas de comidas típicas como el vino, empanadas y las infaltables sopaipillas.


Ya a mediados de la década del 50, cuando en el dial sonaba el programa Así canta Violeta Parra en la Radio Chilena, se registran testimonios que aludían a las dotes culinarias de la mujer nacida en San Fabián.

Cuando Violeta recibía cientos de cartas de oyentes -de distintos puntos de Chile-, en principio quiso responder personalmente cada una de ellas, pero al tiempo se dio cuenta que no daba abasto y tampoco podía pagar todas las estampillas que requería. Incluso sus hijos, Isabel y Ángel, la ayudaron a responder una parte, pero finalmente desistieron y usaron las misivas para otros fines.

“Las cartas contribuyeron a calefaccionar nuestra rancha en los fríos días de invierno y a avivar la leña que calentaba el aceite donde la Viola freía sopaipillas”, recordó de esos años Isabel Parra según registra Después de vivir un siglo, la biografía de Violeta Parra escrita por Víctor Herrero.

Tenía experiencia. A comienzos de la década, cuando estaba casada con Luis Arce, se hartó de las constantes intervenciones de su suegra -Amelia Leyton- y decidieron mudarse a unas habitaciones en una antigua casa en Catedral.

Mientras Luis trabajaba como mueblista en la tienda de su madre, Violeta se levantaba todos los días a las cinco de la mañana “a para amasar y freír sopaipillas, las que vendía en la calle a los obreros que comenzaban sus jornadas en las fábricas del sector”, anota la biografía de la artista.

Por esos años -entre 1954 y 1958- la cantautora escribió sus Décimas, de las que cabe mencionar “Más van pasando los años” y los versos que dedica a la pena de los más vulnerables, siempre presentes en su obra.

Quemá' está la sopaipilla;

p'al pobre ya no hay razones;

hay costra en los corazones

y horchata en las venas ricas,

y claro, esto a mí me pica

igual que los sabañones.

Para muchos, las sopaipillas pueden ser un mero alimento frito y para otros puede rememorar a la lluvia y el frío invernal, pero es mucho más que eso: es un plato típico de las cocina chilena que incluso fue llevado por Violeta Parra a Francia en los 60, junto a las empanadas y otras delicias de estos rincones del mundo.

Tradición que no dejó de lado cuando levantó su gran carpa en La Reina, la que pretendía ser una ‘Universidad nacional del folclore’ en la que residió sus últimos años de vida.

Cuando las frías noches predominan, no está demás recurrir a una comida tradicional, que por lo demás, fue una de las especialidades de la artista destacada por sus versos, cantos y melodías.

Violeta Parra repartiendo anticuchos.

Ingredientes

  • 1 taza de zapallo cocido
  • 3 cucharadas de manteca derretida (idealmente vegetal)
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 tazas de harina
  • 1/2 taza de agua caliente
  • aceite de maravilla (½ litro, aprox)

Preparación

1. Pasar el zapallo cocido por un cedazo para destilar el agua.

2. Echar la harina en un bowl grande y mezclar con la manteca derretida, el agua, la sal y el zapallo.

3. Lograr una masa homogénea que no se pegue al recipiente y luego sacar para amasar en un mesón limpio.

4. Uslerear la masa hasta dejarla de un espesor de ½ centímetro y luego cortar círculo con una copa o molde redondo de aproximadamente 10 cm de diámetro.

5. Perforar las masas con un tenedor en varias partes.

6. Calentar el aceite en un sartén profundo que permita cubrir de aceite las sopaipillas.

7. Freír durante 1 minuto por lado (o lo necesario para que estén doradas).

8. Dejarlas en un recipiente cubierto con papel absorbente para remover el exceso de aceite.

9. Disfrutar.

*Recomendación de la autora: acompañar con pebre.

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