Normal People: los salvadores del amor juvenil

Protagonizada por Paul Mescal y Daisy Edgar-Jones, la miniserie compite por cuatro premios Emmy, entre ellos Mejor actor de miniserie. Fotos: Starzplay

Uno de los fenómenos televisivos del año llegó desde Irlanda y en formato miniserie, con la historia de amor de dos jóvenes que pasan del colegio a la universidad. La producción basada en la novela de Sally Rooney, ahora nominada a los premios Emmy, conectó con adolescentes y con gente mayor en todo el mundo y en plena pandemia, pero ¿cuál es la verdadera clave detrás de su éxito? Sus creadores responden a Culto.



En lo particular está lo universal. Esa es una de las máximas de la era del streaming. Mientras más específico, mejor, comentan quienes buscan la clave para que el contenido, sin importar su origen, conecte con públicos muy diferentes. La miniserie Normal people, que cuenta una historia de amor en Dublín, requería de esa misma autenticidad en su salto a la pantalla para aprovechar y estar a la altura de la novela en la que se basa, publicada por la escritora irlandesa Sally Rooney en 2018.

Lo más específico que demandaba la adaptación eran una actriz y un actor británicos lo suficientemente talentosos para dar vida a dos de los personajes juveniles más queridos de la literatura reciente, Marianne y Connell, una pareja que se enamora en el colegio y continúa con interrupciones su romance en la universidad. Por eso, en medio del nervio del comienzo de la producción, a inicios de 2019, hubo tranquilidad después de la anécdota que revela el director Lenny Abrahamson, cuando juntaron por primera vez a los protagonistas elegidos: el irlandés Paul Mescal (24) y la inglesa Daisy Edgar-Jones (22), él llegando primero, pese a nunca haber hecho una serie, y ella incorporándose más cerca del rodaje de los 12 episodios de media hora.

“Estábamos a punto de empezar a filmar y teníamos los dedos cruzados. Al final, los reunimos en una sala donde presentaron un par de escenas diferentes y grandes. Estaban en la habitación Emma (Norton) y Catherine Magee, que son productoras, y Louise (Kiely), la directora de casting. Interpretaron una escena que fue increíble, miré a mi alrededor y ellas tres estaban llorando, recuerdo haber pensado: esto es una buena señal”, describe Abrahamson, también irlandés como buena parte del equipo.

“No hubo ninguna dificultad al tomar la decisión una vez que los vimos juntos. Y es genial estar en esa posición. Podemos hablar de diferentes elementos, pero sin ellos dos no creo que ahora estaríamos aquí hablando”, añade categórico el cineasta, en una conversación con medios de distintos países a fines de mayo, en la que participó Culto.

La miniserie de Hulu y la BBC en ese momento ya era un éxito en internet gracias a sus lanzamientos en Inglaterra y Estados Unidos, pero luego el fenómeno seguiría creciendo con sus estrenos en el resto de Europa y Latinoamérica (incluido Chile, donde se puede ver en la plataforma Starzplay, disponible mediante Apple TV) y el posterior respaldo de la industria: cuatro nominaciones a los Emmy en reconocimiento al trabajo de casting, la dirección de Abrahamson, el guion de Rooney y Alice Birch y la actuación de Paul Mescal.

A cuatro meses de su primera emisión, Normal people luce como la gran historia de amor de 2020, de la pandemia, y es probable que se quede en la memoria por un buen tiempo, como lo hizo el libro cuando llegó a las manos de los productores Ed Guiney y Emma Norton. La misma dupla con la que Abrahamson había trabajado en cintas como Frank y La habitación (Room), el filme con Brie Larson por el que la actriz ganó el Oscar y aspiraron a la estatuilla a Mejor Película.

“Leímos la novela hace casi dos años, cuando todavía era un manuscrito, no se había publicado y se le habían enviado a varios productores y canales de todo el mundo, y nos enamoramos absolutamente. Hemos hecho muchas películas con Lenny, pensamos que le atraería, por lo que casi de inmediato le compartimos el libro y también se enamoró de él. Lo llevamos a la BBC, que fue clave en la idea de que Lenny lo adaptara, y ellos para ayudarnos a conseguir los derechos básicamente garantizaron hacer la serie. Volvimos con Sally y le dijimos: ‘Si conseguimos los derechos de este libro, con Lenny dirigiendo, te prometemos que haremos este programa’. Que es un argumento muy convincente. Así lo conseguimos”, explica el productor, también candidato al Oscar por La favorita y parte del equipo que hizo Desobediencia, de Sebastián Lelio.

-¿Esperaban que la serie se convirtiera en un fenómeno tan grande?

Emma Norton: Creo que todos sabíamos que había algo especial en lo que creamos. Podíamos ver en las actuaciones que había algo verdadero e inusual, pero el impacto en la respuesta ha sido mucho mayor de lo que habíamos anticipado. Creo que mucho de eso ha tenido que ver con el tipo de situaciones que vivimos en este momento, una gran variedad de cosas, de emocionales a prácticas. Pudimos entregar un espectáculo que prioriza la intimidad y las conexiones emocionales en un momento en que la gente siente que ha perdido muchas de estas cosas. Obviamente nadie desea que estemos en esta situación, pero me alegro de que realizáramos algo que a la gente le ha gustado.

La misma productora se declara orgullosa de la amplitud del público que se ha vinculado con la historia, “de mujeres de 80 años que han disfrutado la serie a chicos de 18”. Abrahamson es más específico: “La amiga de mi madre, que tiene 93 años, se dirigió a ella y le dijo que pensaba que las escenas de sexo eran muy realistas y muy bien hechas (se ríe). Me pareció fantástico. Tienes personas en todos los ámbitos que lo reconocen, tal vez no eres millennial, pero reconoces cómo era tener 20 años y enamorarte por primera vez”.

Experiencia irlandesa

En su mezcla de alcance global y especificidad, Normal people no deja de ser un retrato de una generación, los millennials. “Tanto Connell como Marianne están interesados en el cuestionamiento de lo que quieren o deberían tener, o lo que les conviene”, indica Emma Norton.

Los creadores sitúan como su principal desafío trasladar a imágenes el rico mundo interior de esos personajes, que Sally Rooney explora en detalle en cerca de 250 páginas. Con ella coescribiendo los guiones de la primera mitad de la serie, junto a la habilidad del resto de los implicados, sus complejidades se logran conservar en la pantalla.

Connell es popular en el colegio, pero no cruel como sus amigos, es hijo único y vive con su madre, y además en el fondo esconde una ansiedad que en un momento estalla. Es casi el opuesto de Marianne, que prácticamente no tiene amigos, lidia con heridas familiares y espera por un futuro más alentador. La bisagra de los dos protagonistas la marca el cuarto episodio, en el salto del pueblo en que viven a estudiar a Dublín, donde ambos vuelven a coincidir en la universidad, en Trinity.

De esa institución egresaron Abrahamson, Guiney y la propia Rooney (allí también transcurre su otra novela, Conversaciones entre amigos, que adaptará a la TV el mismo equipo nuevamente con Hulu y la BBC), por lo que la conexión personal se multiplica. Otro punto a favor al momento de abordar una historia sobre el “tipo más grande de temas atemporales: amor, conexión e intimidad”, como define Norton.

-¿Cómo describirían el mundo de esa escuela y de qué manera lo trasladaron a la pantalla?

Guiney: Lenny y yo nos conocíamos antes de ir a Trinity, pero empezamos a hacer películas juntos allí. Fue hace bastante tiempo, es una generación diferente en realidad, hace unos 30 años, por ser amable (se ríe). Pero obviamente tenemos una conexión con ese mundo, no sólo porque fuimos a Trinity, sino porque somos irlandeses y Sally escribe sobre el tipo de experiencia irlandesa muy específica. Aunque creo que lo sorprendente de lo que escribió Sally es que todo es muy irlandés y también muy universal. Al ser específico es también muy universal.

Abrahamson: Reconocí el tipo de personas de las que Sally hablaba en la novela y la experiencia de sentirme un poco abrumado cuando fui allí. Como cineasta fue lindo filmar en la biblioteca donde solía estudiar; de hecho, como un pequeño obsequio para mí, puse a Connell en el escritorio en el que me gustaba trabajar. Fue una sensación agradable. Probablemente sólo me hizo sentir muy mayor, reconocer cuánto tiempo ha pasado.

Además de productor ejecutivo, Abrahamson realizó los primeros seis capítulos (los siguientes son de la inglesa Hettie Macdonald) y definió el estilo visual de la serie, superando la dificultad que implica que “la novela trata mucho sobre cómo se sienten las personas y cómo ellos, desde su punto de vista, ven las cosas y perciben al otro”, apunta.

“Tenemos 12 episodios de media hora, que es tiempo suficiente para mirar realmente en detalle a los personajes y crear una especie de compromiso adecuado y un encuentro propicio con ellos”, afirma, para luego concluir: “Creo que todo lo que pudimos hacer fue encontrar a los actores adecuados, trabajar increíblemente duro en el guion y tratar de darles sutileza y atención a los detalles”.

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