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Juan José Campanella: “Nuestros mayores, en vez de ser los sabios de la aldea, ahora son los desechos de la aldea”

El director de El Secreto de sus Ojos acaba de llegar a Netflix con Parque Lezama. El filme, su primer largometraje en siete años, reúne a dos hombres mayores que comparten charlas plagadas de emoción, risas y recuerdos. Aunque no esconde su alegría con su último trabajo, mantiene su pesimismo sobre el presente del cine. “Como cualquier enfermo agónico, está peor que antes”, asegura.

Juan José Campanella: “Nuestros mayores, en vez de ser los sabios de la aldea, ahora son los desechos de la aldea” Edwin Panneflek

Juan José Campanella (Buenos Aires, 1959) no ha bajado el ritmo del acelerador en el último tiempo. El responsable de la ganadora del Oscar El secreto de sus ojos (2009) volvió a la popular La ley y el orden: UVE para hacerse cargo de varios episodios, trabajó en nuevas series de servicios de streaming y se involucró como productor de Alamesa (2023), un conmovedor documental de la plataforma HBO Max sobre un restaurante porteño atendido por jóvenes neurodivergentes.

Además, según se oficializó en 2024, trabaja de la mano de Netflix en la realización de una serie animada sobre la icónica Mafalda. Una iniciativa que definió como “sin duda, y por lejos, el desafío más grande de mi vida”.

Marcos Ludevid / Netflix

No es ninguna novedad que el realizador argentino posee múltiples talentos e intereses. Sin embargo, por razones que atribuye a la industria y no a una decisión personal, durante los últimos siete años se había mantenido alejado del cine. Su trabajo más reciente en ese ámbito era El cuento de las comadrejas (2019), su filme sobre cuatro viejas glorias de la pantalla grande que reciben a dos jóvenes emprendedores en la vieja mansión que habitan, donde se entretuvo evocando la obra de directores de la estatura de Billy Wilder y Ernst Lubitsch.

Si ese largometraje –un remake de una cinta de 1976 dirigida por José Martínez Suárez, uno de sus maestros en este oficio– fue la materialización de un viejo anhelo, Parque Lezama se instala en un eje similar. El título que acaba de llegar al catálogo de Netflix es la adaptación cinematográfica de I’m Not Rappaport, la premiada obra del dramaturgo estadounidense Herb Gardner que vio por primera vez en las tablas de Nueva York cuando era un veinteañero.

Al mismo tiempo, es la versión película de un texto que él mismo en 2013 se encargó de “argentinizar” y llevar al teatro y que cosechó un exitoso recorrido que finalizó en 2024, tras completar más de 1.200 funciones y congregar a más de un millón de espectadores en Argentina y España.

Marcos Ludevid / Netflix

Tal como en ese montaje, la historia transcurre en el barrio San Telmo de Buenos Aires (no en el Central Park, como en la original) y los actores Luis Brandoni y Eduardo Blanco asumen los roles principales. Uno es Antonio Cardozo, un tipo racional y desconfiado que se aferra con uñas y dientes a su empleo como conserje de un edificio; el otro es León Schwartz, un histórico militante del Partido Comunista que padece glaucoma y se escabulle de su hija. Sentados en una banca en el citado parque, comparten charlas plagadas de emoción, risas y recuerdos mientras viven diferentes encuentros con otros personajes.

Conectado a videollamada con Culto desde Buenos Aires, el cineasta de El mismo amor, la misma lluvia (1999) y Metegol (2013) desmenuza su esperado retorno al mundo en el que parece sentirse más a gusto.

-¿Qué fue lo más placentero de volver al cine luego de siete años?

Sí, siete años. La televisión de hoy en día es bastante cinematográfica, y estuve bastante activo con eso, así que no es que fuera volver al set o una cosa así. Pero el poder contar una historia larga, autoconclusiva, y poder tener todo un arco con los actores en una hora y media... Aunque no son los tiempos (de producción) del cine de antes, tener más tiempo que en televisión es lindo. Es como si vinieras haciendo cuadros chicos y de repente te dieran una tela grande para pintar. Pero el hecho de la pintura es el mismo.

Marcos Ludevid / Netflix

-¿Cuáles fueron los mayores ajustes o variaciones que implicó llevar Parque Lezama al cine?

Puede parecer una verdad de Perogrullo, pero el cine me ofrece la posibilidad del primer plano y hacer distintos acentos. La cámara me da la posibilidad de aislar, de no mostrar cosas o de enfocarme en ciertas partes del escenario, mientras que en el teatro cada uno hace su propio montaje y todos están en plano general. Yo te diría que en este caso sería como si dos directores de orquesta distintos tocaran la misma sinfonía. Quizás la persona que no es entendida no nota la diferencia entre la Novena (Sinfonía de Beethoven interpretada) por un director u otro, pero hay muchas diferencias. ¿Qué instrumento se prioriza? En ese sentido, la película es una experiencia distinta que la del teatro. Sólo lo va a disfrutar el que haya visto las dos cosas, pero hay ciertos momentos que son más potentes desde lo emocional en la película, cuando por ahí eran más cómicos en el teatro, y viceversa. También hay cosas de humor que son más fuertes en la película que en el teatro. Pero básicamente es el poder que tiene la cámara de ver lo que los personajes piensan, cosa que en el teatro es muy difícil.

-Su anterior película es El cuento de las comadrejas, con la que uno podría emparentar a Parque Lezama. ¿Está de acuerdo?

Sí. O con El hijo de la novia, hace ya 25 años, en donde la pareja romántica era una pareja mayor. Me gusta ese tema, pero no por la vejez. Viste que se habla mucho en el cine de raise the stakes. Es encontrar alguna manera en que las decisiones y lo que está pasando tenga más urgencia. O que lo que esté en juego sea más urgente. Para hablar de El hijo de la novia, una persona que tiene el sueño de casarse a los 85 años de edad, ¿es más urgente que una persona que tiene ese sueño a los 25? Tomar decisiones de vida, eso es lo que a mí me interesa mucho. Tomar decisiones de vida cuando te queda poca vida, me parece casi un acto heroico. Eso me apasiona.

EDWIN PANNEFLEK

Los jubilados

Durante el último año las imágenes de jubilados protestando en las calles de Buenos Aires y otras ciudades importantes se han vuelto cada vez recurrentes. ¿El principal motivo? La disconformidad de ese grupo etario con los recortes del gasto público impulsados por el gobierno del presidente Javier Milei.

En ese escenario de manifestaciones y agitación social, Parque Lezama y las vivencias de sus veteranos protagonistas parecen resonar de un modo diferente a todos los años en que el montaje permaneció en la cartelera teatral. Si bien Campanella reconoce que “parecería que la semana pasada dijimos ‘che, hagamos la película’ y hoy la estamos estrenando”, enfatiza que el foco es diferente. Desde su perspectiva, el largometraje “habla de verdades universales y atemporales. Como dice al principio, puede haber pasado a principios de siglo o dentro de un siglo, porque habla de cosas que están apartes de las circunstancias del día a día”.

Y agrega: “Nosotros (en Argentina) cada vez que debatimos sobre los jubilados debatimos por lo que cobran, que realmente acá es vergonzoso y lo ha sido siempre. Pero el debate de la película es otro, es el lugar en el que la sociedad pone a nuestros viejos, a nuestros mayores, que en vez de ser los sabios de la aldea, como era hace muchos años, ahora son los desechos de la aldea”.

Marcos Ludevid / Netflix

-¿Y cuál es su análisis sobre el lugar que actualmente le otorga el cine a las personas mayores?

Obviamente no mucho, porque se percibe algo que yo creo que es un poco erróneo, que es que a cada persona sólo le interesan las películas cuyos protagonistas tienen su edad. Es decir, los jóvenes ven películas cuando los protagonistas son jóvenes, los de 40 ven películas cuando los protagonistas tienen 40 y las películas de viejos las ven solamente los viejos. Cosa que no es verdad. No ha sido verdad en los todos los años en que estuvimos haciendo la obra, porque los temas son mucho más universales. No es verdad que las películas de jóvenes solamente le interesen a los jóvenes. El problema es que cuando las películas se hacen con eso en mente, se empieza a achicar el tema y el tema pasa a ser la edad y no el valor emocional detrás, que nos compete a todos. Hay algunas películas de viejos que no me gustan y hay algunas películas en donde los personajes tienen más edad pero en las que se hablan de otras cosas, y esas sí me gustan mucho. Pero es verdad que no hay tantas, nunca hubo tantas.

-En entrevista con Culto en 2024, dijo que consideraba que el cine estaba en un estado “agónico”. ¿Mantiene esa opinión?

Sí, lamentablemente no mejoró. Como cualquier enfermo agónico, después de dos años está peor que antes.

-¿Ese análisis aplica a nivel general?

Sí, a nivel general. Te debería decir lo mismo que hace dos años: es un problema de demanda. Me da mucha alegría que ciertas películas que tienen ventanas más grandes andan bastante bien, como para que por ahí eso provoque un retorno al modelo anterior. Pero es lo que pasa en este momento.

Marcos Ludevid / Netflix

-¿Cuál es su mirada sobre la relevancia que han adquirido las plataformas de streaming en el audiovisual argentino, en especial en el último par de años?

Creo que en todo el mundo pasa que las cinematografías se nos han hecho mucho más accesibles. De repente vemos argentinos viendo una serie hecha en Islandia, y viceversa. Entonces todos nuestros productos, y la capacidad que tenemos para hacer ficción, se han vuelto accesibles a todo el mundo. E incluso para los argentinos, que se han ido tantos que ya son la nueva diáspora mundial. Eso está funcionando muy bien, con producciones muy buenas. Así que eso es para celebrar.

-Netflix anunció hace dos años una serie animada de Mafalda dirigida y escrita por Ud. ¿Qué puede adelantar sobre este proyecto?

Está en plena producción. La animación es una cosa mucho más larga que el vivo. Especialmente su primer año, todo el desarrollo, la creación de los muñecos, la creación de los dibujos, todo eso es mucho más largo, por eso el comienzo demora mucho más que lo que serán temporadas subsecuentes. Pero está muy saludable, está funcionando a full, con algunos capítulos en etapa de guión y otros capítulos ya por terminarse. Eso viene bien, no quiero avanzar mucho; ya suficiente suspenso hay para que empiece a tirar datos.

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