Diario Impreso

Los Cousiño Valdés reciben Premio ESE a la Familia Empresaria 2013

<P> ESE Business School de la U. de los Andes, Credit Suisse y La Tercera otorgan la distinción.</P>

La sexta generación empresaria de los Cousiño Valdés fue reconocida ayer con el Premio a la Familia Empresaria 2013, otorgado por el ESE Business School, junto a Credit Suisse y La Tercera. La ceremonia se realizó en el Aula Magna del ESE Business School de la Universidad de los Andes.

El galardón fue recibido por los hermanos Carlos, Arturo y Emilio Cousiño Valdés. Dentro de los aspectos que el jurado consideró están haber alcanzado al menos la segunda generación en la propiedad y administración de los negocios familiares y ser referentes en los mercados en que operan.

Otros factores relevantes fueron ser una familia empresaria respetada por la comunidad empresarial y la sociedad, tanto por su éxito en los negocios, como por los principios y valores que la inspiran; haber mantenido un sistema de gobierno efectivo; haber vinculado con éxito tradición e innovación; ser buen ciudadano corporativo y haber contribuido a las comunidades donde trabajan.

En la presentación de los premiados, Mauricio Larraín -presidente del jurado y director general del ESE- afirmó que en la sociedad moderna, la empresa debe preocuparse por la promoción de sus trabajadores, clientes, proveedores y de la comunidad en que opera: "La familia que premiamos hoy es un ejemplo de poder combinar exitosamente familia y trabajo; familia y empresa, y mostrar que no son incompatibles, sino complementarias".

También comentó que en el empresariado local, aunque de manera acotada, han existido "fallos a la confianza, fallos en la transparencia y cortoplacismo, arriesgando la sustentabilidad de la empresas en el largo plazo; a veces abuso en vez de promoción de las personas, olvido del bien común. Una especie de súper desarrollo material, pero subdesarrollo cultural, familiar y espiritual".

La distinción del ESE Business School fue instaurada en 2005. Las otras familias que han obtenido el reconocimiento son Matte Larraín (2005), Von Appen (2006), Yarur Rey (2007), Luksic (2008), Bofill Velarde (2009), Said Somavía (2010), Solari Donnagio (2011) y Guilisasti Gana (2012).

Empresa y filantropía

Desde el siglo XIX la familia Cousiño ha estado vinculada a los negocios, partiendo con el corretaje de animales hasta llegar a la minería del carbón en Lota.

La tatarabuela Isidora Goyenechea consolidó el negocio vitivinícola, trayendo a Chile al primer enólogo francés.

En la actual generación Arturo, tras cuatro años estudiando ingeniería decidió dejar la carrera y le pidió a su padre ingresar a trabajar en la viña a los 24 años.

En 1991, al morir el abuelo, sus hermanos Carlos y Emilio, por petición del padre, se unieron a los negocios familiares con el mandato de ayudar a duplicar la viña. Hoy Cousiño Macul la preside Carlos, sociólogo y doctorado en Filosofía. A Arturo se le encomendó buscar mercados para el vino en los países "sofisticados"; está a cargo de los mercados de EE.UU. y Canadá y del área administrativa del grupo. Emilio, abogado, se hizo cargo del área inmobiliaria, con la misión de rentabilizar los terrenos que quedaron disponibles en Peñalolén, tras el cambio de gran parte de los viñedos a Buin.

Respecto del gobierno corporativo, Carlos comentó que cada 15 días hacen una reunión de coordinación con los gerentes (todos externos a la familia), directores de cada área y en el caso del Mall Paseo Quilín, con los socios.

Agregó que en el gobierno familiar hasta ahora todo se ha basado en la confianza y cariño, pero pensando en la séptima generación (10 hijos en total) están elaborando un protocolo y "pensando por primera vez en hacer un pacto de accionistas". A la fecha, una de las hijas trabaja en la gerencia comercial y otra entró al programa de aprendizaje familiar.

Jon Martínez, profesor del ESE Business School, destacó que la filantropía es otro sello familiar: Isidora Goyenechea instituyó "la gota de leche" (entrega de desayunos a hijos de mineros de Lota). En 1939 se creó la Fundación Adriana Cousiño, que tenía un sanatorio en Quintero, pero cuando perdió sentido social concentraron los esfuerzos en Lota, donde en conjunto con el Arzobispado administran un colegio que imparte hasta 8º básico.

Además, a lo largo de la historia han donado bienes como Parque de Lota, Parque O'Higgins y el Palacio Cousiño al uso público.

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