Por Pablo Retamal N.Bob Dylan y The Beatles: el libro que rescata el lazo volcánico que reinventó el rock
Del histórico encuentro en un hotel de Nueva York a la peregrinación de Dylan por Liverpool, el libro Where the Music Had to Go -que acaba de publicarse- rastrea la fascinante relación de admiración y competencia entre los arquitectos de la música moderna.

Fue la veraniega noche del 28 de agosto de 1964. The Beatles habían terminado el primero de los dos conciertos que tenían agendados en el Forest Hills Stadium, de Queens y volvieron a su hotel, el Delmonico en Park Avenue, Nueva York. Mientras los de Liverpool se echaban en lo que encontrasen para sacarse el cansancio, pedían comida y destapaban alguna botella, de pronto tocó la puerta un visitante inesperado. Era Bob Dylan, un referente para el grupo.
“Era nuestro ídolo”, recuerda Paul McCartney en el libro The Beatles Anthology. “Le admirábamos como poeta y todos teníamos su primer álbum en el que aparecía con su célebre gorra”, agrega sobre esa noche única para la historia del pop.
Desde ese día nació un vínculo indisoluble entre los Fab Four y el bardo de Minesotta. Esa es la historia que cuenta el libro Where the Music Had to Go: How Bob Dylan and the Beatles Changed Each Other―and the World, del periodista Jim Windolf, editor en el señero The New York Times.

El punto de partida es claro: Dylan y los Beatles no evolucionaron en paralelo por casualidad, sino en diálogo constante, a veces explícito, otras soterrado. Windolf reconstruye ese intercambio con una minuciosidad que roza lo obsesivo: actuaciones, sesiones de grabación, encuentros personales, declaraciones públicas e incluso ecos líricos entre canciones. El resultado es una narración densa, pero fascinante, que muestra cómo cada uno empujó al otro hacia territorios desconocidos.
Uno de los grandes aciertos del libro es mostrar el momento exacto en que esa influencia comienza a operar. La imagen de Dylan en un café de Santa Mónica, colocando en la rockola canciones como She Loves You o I Want to Hold Your Hand, es más que una anécdota: es el instante en que el poeta del folk reconoce la potencia del pop. A la inversa, los Beatles —especialmente John Lennon— encuentran en Dylan una profundidad lírica que pronto intentarán incorporar.
Ese cruce se vuelve evidente en la transformación estilística de ambos. Dylan abandona progresivamente el purismo folk para electrificarse, mientras que los Beatles comienzan a complejizar sus composiciones, tanto en lo musical como en lo temático. Canciones introspectivas, estructuras menos convencionales y letras más ambiguas aparecen en su repertorio, en un proceso que culminará en obras fundamentales de mediados de los años sesenta.

Windolf insiste en que esta evolución no fue unilateral ni armónica. Hubo admiración, pero también competencia. La percepción de quién lideraba la vanguardia cultural variaba según el momento, y eso afectaba la relación entre ellos. Paul McCartney recuerda, por ejemplo, la atmósfera casi ceremonial de una visita a Dylan en Londres, donde los Beatles debían esperar turno para ser recibidos, como si acudieran a una suerte de audiencia artística.
El libro también ilumina aspectos menos conocidos de sus trayectorias individuales. En el caso de Dylan, su errática etapa de 1966 —incluida la célebre gira en la que fue acusado de “Judas”— aparece con una intensidad reveladora. También se exploran episodios como la creación de Like a Rolling Stone y las tensiones en torno a su producción. En paralelo, Windolf revisa las fracturas internas de los Beatles, en especial las tensiones que involucraban a George Harrison, así como su paso por la India bajo la guía de Maharishi Mahesh Yogi.

Sin embargo, el corazón del libro está en las canciones. Windolf establece conexiones que van desde lo evidente hasta lo discutible. Algunas relaciones líricas pueden parecer forzadas —comparaciones entre versos específicos que quizá responden más a coincidencias que a influencias directas—, pero en su conjunto logran construir una red convincente de resonancias. “Los dos primeros versos de You’ve Got to Hide Your Love Away demuestran que [Lennon] no se molestaba en ocultar su nueva influencia: ‘head in hand’ recuerda a ‘my head in my hand’ en ‘Honey, Just Allow Me One More Chance’, … ‘face to the wall’ se asemeja bastante a ‘facing the wall’ en ‘I Don’t Believe You (She Acts Like We Never Have Met)’”, señala el autor. Es decir, la idea de que Lennon escribía en respuesta a Dylan, o que Dylan reaccionaba a los Beatles, deja de ser una especulación para convertirse en una hipótesis bien fundamentada.
En este sentido, el epílogo resulta especialmente significativo. Allí, McCartney reflexiona sobre la influencia de Dylan: “Bob fue una inspiración. Siempre pienso: ‘Los vándalos se llevaron las manijas’. Esa pequeña frase, entre tantas otras. Es un poco cursi, pero genial”. El zurdo se refiere, por supuesto a la letra de Subterranean Homesick Blues (“The pump don’t work ‘cause the vandals took the handles”).
Otro elemento destacable es la estructura narrativa. Windolf organiza la historia como dos líneas que avanzan en paralelo hasta cruzarse en momentos clave. Este recurso no solo facilita la lectura, sino que refuerza la idea de inevitabilidad: Dylan y los Beatles estaban destinados a encontrarse, no necesariamente en un sentido físico, sino creativo.

El libro se abre y se cierra con un gesto cargado de simbolismo: la visita de Dylan, en 2009, a la casa de la infancia de Lennon. Ese acto tardío funciona como una especie de epílogo emocional, una peregrinación que condensa décadas de influencia mutua. Hay en esa escena algo profundamente conmovedor, como si el ciclo iniciado en los años sesenta encontrara finalmente su cierre.
Where the Music Had to Go no es solo un libro para fanáticos. Es, sobre todo, una reflexión sobre cómo se construye la innovación artística. Windolf demuestra que las revoluciones culturales rara vez son obra de un solo individuo; más bien, emergen de diálogos, tensiones y apropiaciones. En este caso, el intercambio entre Dylan y los Beatles no solo redefinió sus propias carreras, sino que amplió las posibilidades de la música popular.
Por ahora, Where the Music Had to Go: How Bob Dylan and the Beatles Changed Each Other―and the World, solo se encuentra disponible en inglés, se puede importar desde sitios como Amazon.

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