Lo que está en juego en las elecciones del FA
Además de definir a la nueva directiva, será posible calibrar los sectores que ganan protagonismo al interior del partido y el grado de influencia que ejerce el expresidente Boric.

Las elecciones que este fin de semana celebrará el Frente Amplio (FA) -donde entre otros cargos se definirá la presidencia del partido- tienen una significación especial. Desde luego, se trata del partido con más militantes en el país -con casi 56 mil inscritos-, y dada su corta existencia será interesante comprobar el nivel de compromiso de sus integrantes con este proyecto político, donde una participación menguada sería sin duda decepcionante. Pero hay un hecho más de fondo, porque de algún modo los resultados de la contienda también permitirán calibrar el grado de liderazgo que el expresidente Gabriel Boric ejerce sobre su propio partido, pues si bien ha buscado mantener una postura de neutralidad en estos comicios, la opción que resulte triunfadora no debería resultarle indiferente.
La contienda se medirá entre la actual presidenta del FA, Constanza Martínez, y la diputada de la tienda Gael Yeomans. Si bien a lo largo de la campaña ambas han tratado de remarcar las diferencias tanto en estilo como en materia programática, lo cierto es que no resulta sencillo identificar los rasgos verdaderamente distintivos de las respectivas propuestas -ambas han recalcado la necesidad de salir a combatir a la “ultraderecha”, así como la importancia de forjar una coalición con distintas fuerzas políticas y articular alianzas con actores del mundo social, si bien Yeomans parece haber sido más elocuente sobre este último punto-, de modo que posiblemente las diferencias radiquen en lo que han sido sus respectivas trayectorias en el partido. Así, mientras Yeomans en general se ha identificado con los planteamientos más dogmáticos del FA -explicitando que la conducción actual del partido ya cumplió un ciclo, como lo reiteró en un reciente debate entre ambas candidatas que fue organizado por La Tercera-, Martínez aparece más asociada con aquellos sectores que ya pasaron por la experiencia de gobierno -en su comando hay de hecho algunos exministros-, partiendo por ella misma, que fue delegada presidencial.
Un punto que se ha buscado relevar en esta campaña es cuál de las dos candidaturas representa mejor a ese universo de militantes que se inscribieron en el FA para apoyar a Boric en su aventura presidencial. Pese a su neutralidad en esta campaña, parece un hecho que el exmandatario tiene una mayor sintonía con Martínez, de modo que si esta termina siendo derrotada ello a su vez podría repercutir sobre el grado de influencia de Boric en el partido.
Esto por cierto tiene implicancias, pues es un hecho que el expresidente ha buscado recoger las lecciones que representó el duro choque con la realidad que implicó la primera parte de su gobierno, al promover una fallida refundación del país. El exmandatario volvió sobre el tema por estos días, en una comentada autocrítica. Así, por ejemplo, planteó que se debió haber tenido una posición más firme frente a la deriva de la Convención Constitucional y que no fueron “creíbles” en temas como la seguridad. Asimismo, dijo que la oposición debe ser firme, pero alejada del bloqueo político. De allí que debería estar en su interés que estas visiones sean internalizadas en el FA; los resultados de los comicios darán una idea de qué sectores prevalecerán y cuánto eco podrían tener las miradas del exmandatario.
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