Ingenieras, psicólogas, historiadoras y antropólogas: ¿quiénes son las 14 rectoras que lideran las principales universidades chilenas?
El mayor recambio de rectoras en la historia reciente de las universidades chilenas elevó a 14 el número de mujeres al frente de instituciones de educación superior. Ese cambio permite, por primera vez, analizar en conjunto quiénes son, cómo llegaron al cargo y qué trayectorias las condujeron a la rectoría.

En los últimos dos años, las universidades chilenas vivieron el mayor recambio de rectoras de su historia reciente. Ocho asumieron nuevas rectorías y hoy 14 de las 52 instituciones del país son dirigidas por una mujer. Más allá del aumento numérico, este cambio permite observar, por primera vez, cómo se construyen las trayectorias que conducen a la rectoría.
El fenómeno es reciente, pero el camino que llevó a estas mujeres a la rectoría es diverso. Hay rectoras de universidades estatales, privadas y de la Red G9 —el grupo que reúne a las universidades públicas no estatales tradicionales—, elegidas mediante mecanismos diferentes y con recorridos académicos diversos. Sin embargo, la revisión conjunta de sus trayectorias permite identificar, por primera vez, un conjunto de rasgos comunes entre quienes hoy lideran las universidades chilenas.
Estas son las 14 rectoras que lideran las principales universidades chilenas
La historia de Jacqueline Sepúlveda y Jenniffer Peralta comenzó en las salas de clases. Una ingresó a estudiar Química y Farmacia en la Universidad de Concepción; la otra, Psicología en la Universidad de Tarapacá. Décadas después, ambas encabezan las universidades donde iniciaron su formación, tras desarrollar allí una extensa carrera académica y de gestión.
Entre las universidades que por primera vez son encabezadas por una mujer figuran la Universidad SEK, con Eva Flores, la Universidad Católica del Norte, con María Cecilia Hernández; la Universidad de O’Higgins, con Fernanda Kri; la Universidad Tecnológica Metropolitana, con Marisol Durán; y la Universidad de La Serena, con Luperfina Rojas. En estas dos últimas, sus comunidades universitarias las reeligieron para un segundo período.

Otras instituciones ya transitan por una segunda o incluso una tercera rectora. La Universidad de Las Américas es la única que ya suma tres mujeres al mando: su actual rectora, Pilar Romaguera, fue precedida por Pilar Armanet y, antes, por Patricia Cabello. La Universidad de Chile eligió a Rosa Devés en 2022 y, cuatro años más tarde, a Alejandra Mizala. En la UMCE, Solange Tenorio sucedió a Elisa Araya; y en la Universidad Miguel de Cervantes, Francisca Ortega reemplazó a Marigen Hornkohl.
¿Cómo se elige una rectora?
Aunque todas ocupan el mismo cargo, no llegan a él por el mismo camino. La forma en que una rectora accede al cargo depende del sistema de gobierno de cada universidad. En las universidades estatales, la rectoría se define en elecciones en las que participan los académicos con derecho a voto. Mediante ese sistema fueron elegidas las rectoras de la Universidad de Chile, La Serena, Tecnológica Metropolitana, Tarapacá, O’Higgins y UMCE. A ellas se suma Jacqueline Sepúlveda, elegida por la comunidad académica de la Universidad de Concepción, institución de la Red G9 que mantiene este mismo mecanismo.
En las universidades privadas y en aquellas cuyos estatutos contemplan un sistema de designación, la rectora es nombrada por los órganos superiores de gobierno. Es el caso de María Cecilia Hernández y Marcela Momberg, designadas por los grandes cancilleres de las universidades Católica del Norte y Católica de Temuco, respectivamente; de Claudia Peirano, nombrada por la junta directiva de la Universidad Santo Tomás; y de Iria Retuerto, quien ejerce como rectora subrogante de la Academia de Humanismo Cristiano.

Una carrera construida desde dentro
Lejos de llegar desde fuera, la mayoría de las rectoras construyó su liderazgo desde el interior de sus universidades. Trece de las catorce desarrollaron allí su carrera académica, tras años de docencia, investigación y gestión institucional. En cinco casos, el vínculo comenzó incluso antes: ingresaron como estudiantes de pregrado. Esa permanencia les permitió conocer la universidad desde distintos espacios.
Si las trayectorias académicas muestran un camino compartido, la experiencia de gestión lo confirma. Antes de asumir la rectoría, las catorce habían ocupado cargos directivos de primer nivel dentro de sus universidades o en el sistema de educación superior. En ese recorrido, la vicerrectoría aparece como la principal antesala del cargo: siete de las actuales rectoras desempeñaron esa función antes de asumir el máximo puesto universitario. Otras tres llegaron desde la prorrectoría y tres desde una decanatura, confirmando que el liderazgo universitario suele construirse a partir de los principales cargos de gestión académica.
La principal excepción es Claudia Peirano, quien asumió la rectoría de la Universidad Santo Tomás tras presidir la Fundación Educacional Oportunidad y ejercer como vicepresidenta del directorio de la Universidad Alberto Hurtado.
Formación: diversidad disciplinaria y especialización internacional
La formación de las rectoras también refleja la diversidad del sistema universitario chileno. Sus títulos de pregrado abarcan 11 disciplinas distintas y fueron obtenidos en diez universidades. No existe una profesión predominante: entre ellas hay economistas, ingenieras, psicólogas, abogadas, historiadoras, antropólogas, químicas farmacéuticas y especialistas en educación, entre otras áreas. Solo Ingeniería Comercial se repite en tres casos.
La Universidad de Chile es la única institución que formó a tres de las actuales rectoras —Alejandra Mizala, Pilar Romaguera y Claudia Peirano—, seguida por la Universidad de Concepción, con dos. Las otras nueve realizaron su pregrado en distintas casas de estudio, reflejando la diversidad de orígenes del liderazgo universitario femenino.

Si el pregrado refleja la diversidad del sistema universitario, la formación de posgrado muestra un patrón mucho más definido. Ocho de las 14 rectoras poseen el grado de doctor y siete lo obtuvieron en universidades extranjeras. España y Estados Unidos concentran la mayor parte de esos doctorados, aunque también aparecen Canadá, Austria y Japón. Esa experiencia internacional contrasta con la heterogeneidad observada en los estudios de pregrado, donde no existe una universidad ni una disciplina dominante.
Más que una disciplina o un itinerario profesional específico, las actuales rectoras de las universidades chilenas comparten cuatro rasgos: trayectorias académicas construidas durante décadas, experiencia en los principales espacios de gestión, una sólida formación de posgrado y una profunda vinculación con las instituciones que hoy dirigen. La revisión de sus trayectorias muestra que esos elementos pesan más que el área de formación de origen.
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