Por Julián Concha13 años y 1,88 metros: Nur Martín, la pequeña gigante de las Guerreras Rojas que brilla en el Mundial de Vóleibol Sub 17
La central se ha consolidado como una pieza clave en la selección nacional dirigida por Raúl Pereira, que este lunes enfrentará a Egipto. Su biotipo, talento y disciplina la hicieron quemar etapas repentinamente. La jugadora, que cursa octavo básico, es una de las mayores proyecciones para un deporte que se encuentra en pleno auge de crecimiento.

Dentro de las Guerreras Rojas, resalta una joven considerablemente menor entre un grupo de adolescentes que rozan la mayoría de edad. Lo hace desde lo evidente: su prominente biotipo. Mide 1,88 metros a sus apenas 13 años. Eso la distingue notoriamente, aunque también sobresale desde lo deportivo. Nur Martín se consolidó como titular y una pieza clave en el equipo dirigido por Raúl Pereira, que este lunes se medirá con Egipto con la ilusión de seguir con opciones de avanzar de ronda en el torneo.
Con una calma y madurez que sorprende, la incipiente deportista atendió a El Deportivo en plena concentración y reveló detalles de su emergente carrera, cómo ha afrontado su abrupto ingreso en el alto rendimiento y en sus objetivos. También habló sobre el impacto de disputar el Mundial Sub 17 de Vóleibol Femenino, que se está desarrollando en territorio nacional y marcó un hito inédito en el país.
“Para mí ha sido un momento hermoso y completamente inolvidable porque, con el público gritando y siempre apoyando, siento que estoy en casa. Siento que falle o no falle, va a haber gente ahí apoyando siempre. Entonces me he sentido muy querida durante todo este proceso por mi equipo y por el público. Es más que un orgullo, me pone súper feliz estar jugando en mi propio país”, asegura la joven central, a quien sus compañeras apodan cariñosamente como Bebota, un apodo que se explica por sí solo: su corta edad y gran altura.
El cuerpo técnico liderado por Pereira la descubrió debido al proceso sistemático de búsqueda y análisis que realiza la selección a lo largo del país. Dicho scouting es parte del proyecto que ha desarrollado la Federación de Vóleibol de Chile (Fevochi) con el crecimiento de la disciplina como objetivo. A nivel femenino tiene al head coach Eduardo Guillaume a la cabeza.
Las 14 seleccionadas corresponden a ciudades a lo largo de todo el país: Quillota, Concón, Valparaíso, Santiago, Pichilemu, Linares, Concepción, Los Ángeles y Punta Arenas.
Todo comenzó con en torno al centro de desarrollo que promociona la Federación Internacional conjunto con la Confederación Sudamericana. Ahí emerge la figura de la Fevochi: “Así se empezó un reclutaje de jugadoras de todo el país. Era un grupo de 50 o 60 niñas, aproximado, hasta llegar como objetivo a las 14 que disputaron el Mundial”, contó a El Deportivo el estratega transandino, que ya lleva tres años al mando del combinado juvenil.
“Siempre andamos haciendo reclutaje por distintos torneos y, en este caso, Nur llegó a la selección cuando cuando fuimos a uno en Manquehue. Ahí vi que se destacaba por sus condiciones en el bloqueo y en el ataque por sobre la media de las jugadoras que estaban en ese momento. Me llamó mucho la atención y contacté a los padres”, añadió.
Gracias a su biotipo, disciplina y talento, Martín quemó todas las etapas y se sumó a la Sub 17 con apenas 12 años: “Luego se armó un grupo Sub 15, que tiene que ver la preparación para el Sudamericano de la categoría del próximo año. Entonces la contemplamos, fue a entrenar con ese grupo, pero viendo su nivel y que seguía destacándose, pensamos en que sería bueno que pueda entrenar con la Sub 17. Y la verdad que la Sub 17 no le quedó chica. Ahí siguió directamente con el grupo hasta llegar a ser titular. Es meritorio lo que consiguió”, añadió.
Su vida tomó un brusco giro a su corta edad: “Fue un cambio muy repentino y yo no estaba preparada porque tenía 12. No sabía cómo era el mundo de alto de rendimiento y al llegar acá, fue todo un mundo súper nuevo para mí. Siento que me he adaptado de a poco, me ha servido mucho la ayuda de profesores y de muchas compañeras que siempre han estado ahí. Al inicio fue súper difícil adaptarme, no la pasé tan bien, pero ahora ya estoy aquí dándolo todo, disfrutando cada momento al máximo”, reveló.

Entre el colegio y los entrenamientos
Pese a las dificultades que implicaba sumarse a una selección considerablemente mayor, Martín continuó con su objetivo y llegó al Mundial: “Es más que un logro. Siento que he trabajado muy duro para estar acá. Disfruto todos los entrenamientos, despertarme temprano cada día y hacer cosas que valen la pena. Es más que un desafío porque nos enfrentamos como equipo a potencias mundiales, y al ser la más pequeña, quiero demostrar lo más que pueda, sin importar mi edad. Siento que estoy preparada para esto, aunque igual me faltan algunas cositas para mejorar, pero a darlo todo en la cancha y siempre mostrar quién soy en verdad como jugadora”, indicó.
Los sacrificios se han vuelto una costumbre. La central, oriunda de Las Condes, ha debido compatibilizar los estudios con el vóleibol. Cursa octavo básico en el Colegio Árabe: “Mi colegio ha sido muy flexible con las notas. Me faltan algunas notas por cerrar y hemos tenido algunos problemas, pero siento que ha habido mucha comprensión porque ser deportista de alto rendimiento significa dejar varias cosas importantes de lado. Una de esas es el estudio, pero siento que aquí, el staff y mi colegio han entendido mucho”, explicó.
“Me ha costado un poco con las notas y siento que igual he extrañado ver a mis amigas todos los días, estar en el colegio, pero siento que al tener esta oportunidad tan hermosa, se va a ir pasando esa forma de extrañar. Y nada, siempre intentar darlo todo porque nada de esto fue en vano. Así que como ya estoy acá, intentar de dar la mejor versión de mí y ayudar al equipo en todo momento”, continuó.
A sus 13 años, es consciente de lo que significó renunciar a diferentes etapas de su niñez y entregó un profundo análisis: “Me costó mucho al inicio porque tuve que dejar de lado el colegio de lado, mis amigas, ver menos a mi familia. Fue empezar muchos procesos de cero, pero siento que el apoyo de todo este equipo formado a través del tiempo me ha ayudado mucho y siempre pensar a futuro porque yo nunca me imaginé en un Mundial. Sí trabajé duro para estar acá, pero nunca me imaginé en un Mundial. Estar acá es como raro, porque veo hacia atrás y veo niños que están en etapas que yo nunca estuve. Entonces siento que igual me falta un poco para poder seguir creciendo y me falta entender cosas que nunca logré entender porque me salté tantos escalones. Es como raro estar acá, pero a la vez estoy muy orgullosa”.

La más pequeña del vestuario
Martín cuenta cómo ha sido su ingreso a un camarín de adolescentes que conviven con diferentes dinámicas y problemáticas propias de su edad. No obstante, al mismo tiempo, el equipo ha sabido sobrellevar diferencias para unir al grupo: “Podemos tener problemas, pero siento que como grupo ha mejorado mucho últimamente. Hemos podido pasar por hartos problemas y como ya han pasado muchas cosas adentro del equipo, siento que estamos más unidas que nunca”.
“Desde que entré, me ha costado harto por la diferencia de edad, pero ya siento que estoy mucho mejor. La relación con mis compañeras es buena, tengo amigas más cercanas, pero siento que puedo confiar en todas mis compañeras, y que las quiero mucho a todas”, añadió.
También revela que su condición de ser ‘la menor’ evoca un cariño especial por parte de sus compañeras: “A veces son como hermanas mayores. Me dicen la Bebota porque igual soy más pequeña que ellas y me miran distinto. Por más que seamos compañeras del equipo, siento que me tienen un cariño distinto. Eso de verdad lo aprecio mucho y siento que las tengo presentes a cada una de ellas, y que ojalá mantengamos esta amistad. Siento que me quieren, me apoyan y cualquier cosa que me pase puedo confiar en ellas”.
En tanto, Pereira proyecta a Martín debido a sus condiciones. Una vez finalizado el Mundial, la central del Club Palestino va a regresar a su categoría para disputar el Sudamericano Sub 15 : “Nosotros lo que vemos es que obviamente sí que tiene para proyectarse, aunque tiene que seguir trabajando. Terminado el Mundial va a empezar a entrenar con su categoría, pero claro, sí vemos la proyección, es una jugadora que tiene mucho potencial y que todavía está en pleno crecimiento. Esto le va a servir muchísimo como experiencia para poder mostrarla en su categoría también”.
Martín opta con quedarse en el presente en vez de deambular con los tiempos venideros, aunque no niega sus sueños de lograr una carrera como profesional: “La verdad no sé tanto el futuro, prefiero vivir más el hoy y disfrutar cada momento. Tendría que hablarlo con mi familia y todo mi entorno, pero si se da la oportunidad, yo encantada. Me gustaría seguir entrenando con este grupo, con mi categoría porque siento que todavía me falta crecer. Tengo mucho potencial y cosas buenas para demostrar, pero me gustaría crecer en un entorno que ya conozco antes de que empezar de cero de nuevo. Obviamente es un sueño”, cerró.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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