Beñat San José: “Nuestro estilo ha sido tener todo tipo de estilos”

El técnico de la UC, el equipo con la valla menos vencida del año y el mejor rendimiento de local, revela detalles de la campaña cruzada que lo llevó a su cuarto título desde la banca.


Se le nota emocionado a Beñat San José (39 años). Las lágrimas lo vencen y la voz se le entrecorta cuando habla del título conquistado hace 48 horas con la UC, lejos de su natal San Sebastián en España. Los casi 40 asistentes al homenaje que recibió el entrenador por parte de la embajada hispana en Santiago aplauden. Y se contentan genuinamente por el DT. Hay varios compatriotas, entre ellos parte de la colectividad vasca en Chile, que lo hace sentir un poquito más cerca de su tierra. Mientras su pareja Angie lo mira orgullosa, al donostiarra le piden fotos y le regalan loas por doquier. “Me ha emocionado muchísimo, es un reconocimiento del embajador, a quien admiro mucho. A uno le emociona mucho porque estoy a mucha distancia de mi país, de mi familia y conseguir un logro tan grande, con un equipo grande como es Católica, en un fútbol que siempre admiré y quise trabajar. Estoy muy feliz”, confiesa antes de adentrarse en un extenso diálogo con La Tercera.

Con el pitazo final en Temuco, ¿hubo alivio o desahogo?
Sentí mucha satisfacción del deber cumplido, de volver a darle un título a Católica. Durante el partido estaba bastante tranquilo dentro de lo apasionado que un técnico como yo puede llegar a ser. Tenía mucha confianza en que en el transcurso del partido íbamos a conseguir nuestros frutos, estábamos teniendo una posesión de balón altísima y tarde o temprano tenía que llegar el gol. Todos los partidos finales siempre tienen un punto de complejidad alto, más en un torneo largo. Por eso digo que la satisfacción fue muy grande.

¿Cuánto valor tiene este título?
El lugar de haber ganado un título en una progresión como técnico muy importante, en una liga y un país al que le tengo mucho respeto. Por lo tanto, y siendo también el más reciente, le he dado una importancia total. Que sea en un grande de Chile y en temporada larga, le da un valor doble.

¿Es su título más importante?
Posiblemente sea el más importante, porque es el último que he ganado, en una de las ligas más potentes de Sudamérica. Pero también los títulos con Bolívar que me han llevado a fichar con Católica fueron muy importantes. Y el primero que gané, o los subcampeonatos, también tienen importancia, porque eran el inicio. Uno va forjando su carrera. Pero sin duda es un título al que le doy muchísimo valor por el equipo con el que lo conseguí y por la liga donde fue.

¿Cuáles fueron los momentos más complejos y los de mayor felicidad de la campaña?
Más que felicidad, de una gran ilusión, pero también con su particularidad, fue lo de apostar por los jóvenes. Apostar por ellos estando primeros, con la presión y la exigencia que hay en el fútbol chileno, fue muy importante para dar confianza a los jóvenes. Los más veteranos pudieron transmitir a los más chicos ese arrope.

No ha dicho los más complejos.
Cuando hay un empate que te duele más o cuando crees que has podido conseguir la victoria. O los partidos en que no pudimos ganar, por ejemplo contra Colo Colo en el Monumental, el primer partido que perdimos…

¿Esa derrota es la que más dolió?
No, la que más dolió fue ante Universidad de Chile. En realidad, creo que tanto el empate como el que perdimos en el Nacional. Porque merecimos ganar en el primero y en el segundo mínimamente empatar. Y lo de los mejores momentos, también hubo uno muy importante que tuvimos que solventar que estábamos un poquito complicados, que fue en la jornada en que jugamos una auténtica final con la U de Conce y teníamos siete bajas. Ese fue un momento muy complejo, pero en que también nos unimos como grupo y los muchachos que participaron supieron responder a la responsabilidad y lo sacamos adelante.

¿Cuánto grafica ese partido su priorización del grupo?
Si tuviésemos que escenificar o mostrar el momento más complejo, seguramente te diría que fue ese. Y al mismo tiempo, en ese partido se dimensionó totalmente la importancia que le dimos al plantel. Aunque también hubo un poco de eso con Unión Española, que tuvimos algunas bajas de último momento por distintas circunstancias. Ahí el valor del grupo subió sobremanera. El valor que nosotros ya creíamos que tenía, fue demostrado.

¿El próximo año hará todo igual a como lo hizo en 2018?
También cometí errores este año, seguro. Se aprende de ellos. En todos los oficios y materias se hace.

¿Los tiene identificados?
Prefiero no comentarlo, no dar pistas. Pero más que identificados, hay una sensación de lo que creemos que tendríamos que potenciar y luego están los detalles puntuales. Como se dice, la experiencia es un grado. Yo tenía la experiencia del fútbol chileno con Antofagasta, ahora la tengo disputando un campeonato con un equipo grande. Ese bagaje para el próximo año seguro que me va a venir muy bien.

¿Pero algo puntual que se pueda mejorar?
Creo que nos hemos quedado un poco al debe de subir el volumen del porcentaje de gol. El equipo empezó siendo competitivo, había que ordenarlo, reestructurar la mentalidad ganadora. Hubo una evolución de juego importante, fuimos generando muchas más ocasiones, pero sí es verdad que el tema del porcentaje de gol, si bien fue bueno, puede ser mejor. Y mejorando eso, creo que el próximo año podemos tener un potencial más importante.

¿Les costó más de la cuenta? Tras esa seguidilla de empates dio la sensación de que podían alcanzarlos.
Creo que hubo tres factores importantísimos. Uno fue que justo coincide con la época en que tuvimos bastantes bajas, importantes, que llevaban jugando muchos minutos. Y si bien los que jugaron lo hicieron muy bien, obviamente los titulares de cada equipo tienen su peso. Coincidió que tuvimos muchas adversidades, muchos contratiempos. También está el tema de que en el tramo final del campeonato tuvimos el calendario más exigente entre los que estábamos peleando. Jugamos contra rivales directos y al final contra equipos que estaban en su mejor momento. Y en las últimas dos fechas enfrentamos a equipos que se jugaban todo: Sudamericana y permanencia. Y los rivales más directos no tuvieron, entre comillas, tanta exigencia. Y el tercer factor es que el equipo empezó a buscar más el arco rival y, por ende, empezamos a desprotegernos un poquito más. Nos faltó la pegada. Hubo partidos en que creamos muchas ocasiones y que no materializamos. Ahí estuvo el punto. Un cúmulo de esos tres factores fue en el momento en que tuvimos esos empates, pero tampoco perdimos, en casa seguimos ganando y en la última jornada, de visita, también lo ganamos. Finalmente no nos pudieron alcanzar.

¿Le molestaron las críticas por el juego? ¿Le generó algo negativo?
No. Yo respeto. Es normal que cuando uno inicia haya críticas. Yo sabía que en un equipo que había terminado 11º, al que yo me tenía que adaptar, no íbamos a tener excelencia de juego desde el principio, menos en un equipo que venía golpeado. Si bien absorbimos muchas cosas buenas del trabajo del anterior staff, me tenía que adaptar y ahí había un proceso. Tiene que haber críticas, pero el estudio de ellas sería lo más importante, porque realmente yo no voy a decir que hemos tenido el mejor juego, pero para nada hemos tenido el peor. Tampoco he visto otros equipos jugar con un estilo determinado para decir que han sido superiores al resto. Creo que sí los equipos chilenos tienen muy buenos técnicos y jugadores. Pero nosotros también estamos en esos equipos que juegan bien y por eso hemos sido campeones. El estilo es muy relativo, el nuestro ha sido tener todo tipo de estilos.

¿Sintió de parte de los medios de comunicación o de la gente del fútbol el deseo de verlos caer?
Creo que persecución no hubo. Capaz que publicaron ciertas cosas que nosotros en la interna no las vivimos así. Pero sí tiene lógica que al que va primero lo quieran alcanzar, pasa en todos los deportes, en todas las modalidades. Y por eso también tiene mucho más mérito. Sabemos que estar puntero tanto tiempo tiene mucha presión, estás en el lugar único en que todos los jugadores, técnicos y equipos quieren estar, entonces es normal que haya esas ganas de que el líder pueda bajar para que la liga se ponga más enriquecida con otros equipos que puedan agarrar la punta. Pero más allá de eso, lo tomamos con normalidad y que te exijan más cada vez es algo natural. Hay veces que existen cosas que pueden molestar más o menos, pero son cosas que pasan.

Hablaba de ciertas publicaciones, me hago cargo de las mías y le pregunto por una en particular, la del conflicto con Buljubasich.
Pocas veces me han ofrecido estas réplicas y aprovecho para decir que la relación con Tati no es solo que sea buena, sino que él ha sido una persona muy importante en el equilibrio emocional y de apoyo que un director deportivo no solo en lo futbolístico tiene que darle a un técnico, sino también en lo humano. Él tiene mucha experiencia como director deportivo y para qué decir como jugador. Para mí ha sido un gran apoyo, una persona que me ha ayudado mucho en los momentos en que hemos tenido más dificultad y ha sido una persona que en los elogios ha sabido hablarnos con total normalidad. Me ha apoyado mucho con consejos. Lo digo de corazón, sin ocultar nada: la relación que tengo con él es muy buena, es una gran persona, un gran director deportivo, tenemos muy buena relación y trabajamos bien. También tengo buen feeling en lo futbolístico.

¿No tuvieron ninguna diferencia, entonces?
No tanto tampoco. O sea, lo que está claro es que un director deportivo y un director técnico no pueden coincidir al cien por ciento, como en cualquier empleo, pero la verdad es que, por eso digo, el feeling futbolístico es muy bueno, porque las veces que hemos estado hablando de circunstancias futbolísticas, de jugadores, coincidimos mucho. Prueba de ello es que con su ayuda, su trabajo y su apoyo hemos podido ser campeones. Yo te aseguro que con un director deportivo con quien no hay buena relación, sería muy difícil ser campeón. Hemos tenido debates sobre cosas, contrastamos opiniones, pero coincidimos en muchas de gusto futbolístico.

¿Prohíbe el acceso a sus prácticas a los funcionarios del club?
En absoluto.

¿Quienquiera que trabaje en el club puede ir a ver una práctica?
También es bueno aclarar. Hemos dado un día, y a veces dos, de puertas abiertas de entrenamientos para aficionados, para la prensa, porque creo que todos somos parte de este mundo del fútbol. Pero también, como cada equipo profesional, como cualquier estratega, tengo que tener mi privacidad para no enseñar todas las cartas al rival. Lo que sucede es que puse unas normas en el club de que, funcionario o entrenador que quisiera ver el entrenamiento, avisara para que nosotros sepamos que viene, porque si no, en mitad del entrenamiento se aparece alguien que yo no sé quién es y me puede distraer. O los propios jugadores pueden mirar y decir: ‘oye, ¿por qué está ese ahí?’. Simplemente fue que, con una petición de funcionarios o profes, en los días de puertas cerradas, hubiésemos estado encantados de que lo vieran.

¿Qué sensaciones tiene del próximo año en la UC?
Es muy ilusionante. Además lo hemos conseguido con mucho esfuerzo, el poder llevar de nuevo la Libertadores a San Carlos. Creo que el primer semestre va a ser clave, seguro. Para nuestros objetivos de mantenernos arriba, para ojalá poder coronar un bicampeonato, que en la historia del club, en temporada larga, sería la primera vez. Y obviamente estar fuertes para pasar la fase de grupos. Digo el semestre porque soy de semana a semana, entonces mirar a largo plazo a mí no me ubica tanto como técnico. Si hablamos de la mayor globalidad, lo diferencio en el primer semestre y en el segundo, y en el primero ya tenemos retos muy importantes, no olvido la Supercopa. Vamos a intentar crear el equipo más competente para todas las competiciones que tenemos.

Ya avisó que no continúan jugadores como Voboril o Ampuero, ¿cómo se dibuja el plantel?
No ha sido fácil, porque son jugadores que han tenido una profesionalidad y rendimiento muy importantes. Y salimos campeones gracias a todo el grupo. Pero hay veces que hay que tomar decisiones y no solo depende de nosotros, sino que también de lo que el jugador piensa y siente. Sin dudas, seguramente en todas las líneas vamos a incorporar, es lo lógico. Con la temporada tan buena que hemos hecho, seguramente va a haber ofertas que capaz no se puedan rechazar. En cada línea tendremos que reforzarnos y hacer un plantel para tres competiciones.

¿Le complica o le gusta contar con Toselli y Dituro?
Si eso se hiciera realidad, tendríamos dos de los mejores arqueros de Sudamérica.

¿Será difícil tener a uno de ellos como suplente?
Creo que para eso está este mes: para mirar muy bien todo lo que queremos, pero también es muy importante lo que el jugador quiere. Si los jugadores se comprometen, un técnico lo que más desea es tener la mayor competencia en cada puesto. Con Miguel Vargas también estamos muy contentos y nos da mucha confianza, por lo tanto habrá que ver qué sensaciones e intenciones tienen los jugadores. Pero si ellos aceptan y quieren estar, y nosotros vemos que puede ser así, sin duda tener mayor competencia sería buenísimo.

¿Este título abre puertas para llegar al club de sus amores, la Real Sociedad, o, para dar un salto a otra liga más competitiva?
Sí, sin duda que Católica es un gran escaparate, no solo para los jugadores, sino que también para los técnicos. Claro que a uno le mejora su presentación el solo hecho de estar en un grande como Católica. Y si eso conlleva títulos, todavía más. Pero no tengo prisa por nada referido a España o Europa. Obviamente la Real Sociedad es el equipo de mi tierra, donde futbolísticamente nací como jugador y como técnico. Siempre estará en mi corazón, pero creo que ahora mismo estar en Católica es un honor muy grande. Lo que tenga que venir, vendrá. Sí es verdad que en el fútbol nunca se sabe, pero ahora mismo todos nuestros pensamientos están en Católica 2019.

Resuma en un concepto lo que fue 2018 y lo que viene en 2019.
El 2018, extraordinario. Y el 2019, ilusionante.

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