¡Con corazón azul! La U se salva con una hazaña inolvidable

Jugadores de Universidad de Chile en festejo de un gol y el 3-2, durante el partido por la fecha 34 del Campeonato Nacional ante Unión La Calera FOTO: BYRON PEREZ/AGENCIAUNO

Los laicos dieron vuelta un partido histórico en Rancagua, logrando salir del descenso en 10 minutos de película. Arias y Junior revivieron a un equipo que dormirá en Primera.


La U se queda en Primera de una forma impresionante, impactante. Cuando parecía acabada, lo dio vuelta y se llevó la victoria por 3-2. Final de infarto para un torneo del terror. Los azules festejan y lloran. Hicieron lo que parecía imposible y dejan atrás a sus fantasmas.

Cuando la pelota rodó en El Teniente, la U se mostró mejor. Luján fue un arma de peligro constante y el espíritu ofensivo del chuncho. Espinoza un conductor sereno e inteligente, dando tras mucho tiempo con su mejor versión. Todo parecía indicar que los azules conseguirían el gol, que la tarde no sería de sufrimiento. Eran más claros, más profundos y más valientes. Pero el fútbol muchas veces es ingrato.

Así que las oportunidades comenzaron a esfumarse y el estilo ofensivo de los primeros minutos, poco a poco a enfriarse. Los nervios también hacían lo suyo y es que cada noticia que llegaba desde Talcahuano sumaba más tensión a los azules. La victoria de Huachipato los complicaba, solo salvándolos la diferencia de goles. Un margen frágil, casi hecho para ser roto.

Y la U se resintió de aquello. Terminó dormida la primera parte y continúo con el letargo cuando se empezaron a jugar los últimos 45′. Un error carísimo. Una lección no aprendida por enésima vez.

La Calera necesitó de un solo ataque para llevar a los azules al infierno. Una jugada rápida, que pilló a la defensa laica quieta, desganada. Fue cuando recién llevaban 120 segundos del complemento. Quedaban más de 40 minutos y la U ya se desmoronaba. Perdida, derrotada, superada. En la banca solo miradas al suelo. En las gradas los dirigentes se tomaban la cabeza. Pese a que el reloj estaba de su lado, el miedo era total.

Pero desde ahí, lo que se vivió en Rancagua fue un guión fríamente escrito. Primero con una U buscando el partido de forma desesperada, sin ideas y con nervios. Con las piernas apretadas y la cabeza perdida. Incluso recibiendo otra estocada asesina con el gol de Sáez en el 75′. Una que parecía mortal, pero que le dio un aire de obligación a los azules. Lo que para muchos podían ser el golpe de gracia, para ellos fue el aviso final de que tenían que luchar.

Y ahí apareció lo mejor de la U. Una muestra de puro amor propio. De ganas de poder responder a la hinchada y a la historia. Primero Arias en el 84 y en el 93′ para cambiar todo lo establecido. Después el gol de Junior para desatar la locura absoluta. Para demostrar que nada está dicho hasta el final. Que la U es de Primera y que los que la dieron por muerta, ahora deberán rectificar.

Después solo espacio para el desahogo y la tranquilidad. Fueron meses de sufrimiento y derrotas. De malas caras y problemas. Aquello ayudó a crear un círculo vicioso que no los dejaba salir del pozo. Eso hasta hoy. Lo peor quedó atrás. La U murió y revivió en Rancagua. Gracias a eso, pueden decir que son de Primera.

U. De Chile: Campos; González, Casanova, Arias, Andía, Galani, Espinoza (75′, Sandoval), Morales (51′, Junior Fernandes), Aránguiz (51′, Cañete), Luján, Larrivey. DT: C. Romero.

La Calera: Arias, Navarrete, Alarcón, Valencia, Wiemberg (91′ González), Vilches, Sáez, Sánchez (72′ , Martínez), Laba, Orellana (77′ Oyanedel), Jara. DT: F. Meneghini.

Goles: 0-1: 48′, Sánchez (ULC); 0-2: 75′ Sáez (ULC); 1-2: 84′ Arias (UCH); 2-2: 90′+3 Arias (UCH); 3-2: 90′+5: Junior Fernandes (UCH)

Árbitro: Benjamín Saravia. Amonestó a Aránguiz, Morales, Carrasco (UCH); Laba (ULC). Expulsó a Rosemblant (UCH)

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