El día en que Ferguson le lanzó un botín en la cara a Beckham y lo vendió al Real Madrid

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Foto: Reuters.

"Estaba a unos cuantos metros lejos de mí. Entre nosotros había una fila de botines. David maldijo. Caminé hacia él, y mientras lo hacía pateé un zapato. Le di directamente arriba del ojo".


Paul Pogba, lo más probable, es que no será el primer ni el último jugador del Manchester United en tener disputas con su entrenador. Al parecer grandes clubes conllevan grandes discusiones, y en Old Trafford no es la excepción.

Sin embargo, mucho antes de que el francés y José Mourinho estuvieran en la primera línea del fútbol mundial —Pogba solo era un niño—, David Beckham y Sir Alex Ferguson protagonizaron una de las polémicas más grandes del fútbol inglés y, por qué no, del europeo. Esto, debido a las consecuencias que tuvo para el reordenamiento de las principales plantillas de Europa.

Corría el año 2003 y los rumores de un posible traspaso de Beckham al Real Madrid no hacían más que acrecentarse. El mediocampista inglés era una de las estrellas de los Diablos Rojos, su talento y su pegada eran innegables, y su atractivo físico lo convertían en un gigante del marketing. Y el club blanco sabía todo eso.

El problema es que Ferguson también sabía la especulación sobre el fichaje de su jugador le estaba afectando a desempeño en la cancha, o al menos eso es lo que creía. Por lo tanto, quien es considerado el mejor DT de la historia no dudó en enfrentarlo en camarines tras una dura derrota.

La discusión la relata Ferguson en su autobiografía: "En su temporada final con nosotros, estábamos concientes de que el trabajo de David había bajado, y habíamos escuchado rumores de que sus agentes estaban coqueteando con el Real Madrid. Tenía un nivel estratosférico, y el principal problema era que había bajado mucho".

"Estaba a unos cuantos metros lejos de mí. Entre nosotros había una fila de botines. David maldijo. Caminé hacia él, y mientras lo hacía pateé un zapato. Le di directamente arriba del ojo. Obviamente se incorporó para ir a enfrentarme, pero los jugadores lo detuvieron. 'Siéntate', dije. 'Decepcionaste al equipo. Puedes reclamar lo que quieras'", rememora el escocés.

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Foto: Reuters.[/caption]

La herida en el ojo de Becks era clara. En Inglaterra no demoraron en escribir reportajes descifrando qué había pasado, aunque pocos lo sabían. En aquellos días posteriores a la pelea, Fergie tenía un decisión tomada: Beckham se tenía que ir.

"Les dije a los directivos que David debía irse. Al momento en que un jugador del Manchester United piensa que está por sobre el entrenador, se tiene que ir", añade en sus memoria. ¿Un consejo para Mourinho?

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AFP[/caption]

La historia finaliza con una reflexión de la cual el portugués puede aferrarse para comandar el atribulado barco de Manchester: "Yo solía decir: 'En el instante en que el entrenador pierde su autoridad, no tienes club. Los jugadores lo manejarán, y entonces estás en problemas'".

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