Por Christian González“Diego Maradona fue asesinado”: cómo entender el nuevo juicio que busca culpables por la muerte del astro argentino
Siete profesionales de la salud que estuvieron a cargo de la custodia de quien fue considerado como el mejor futbolista del siglo XX, junto a Pelé, vuelven al banquillo de los acusados. El anterior proceso se anuló por una razón insólita: la jueza a cargo lo estaba registrando para realizar una serie.

Justicia por D10S. En los últimos días, se han intensificado las apariciones de la frase. En rigor, había sido el eje de la campaña de concientización de los hijos de Diego Maradona, que buscan culpables por el deceso que enmudeció al mundo. En el ingreso a los tribunales de San Isidro, en Buenos Aires, volvió a verse con claridad. El 25 de noviembre de 2000, a los 60 años, falleció el astro que condujo a Argentina a su segundo título mundial, en 1986. A partir de ese momento, para los transandinos se transformó en una deidad. Para una parte de Italia también lo es, por los milagros que consiguió con el Napoli, un equipo de segundo orden en el país de la bota al que llevó hasta la gloria.
Su final, sin embargo, resultó impropio para una figura de su magnitud. “Murió como un perro”, graficó, hace un par de semanas, Gabriel Batistuta con quien coincidió en la escuadra transandina que deslumbraba en el Mundial de Estados Unidos, en 1994, hasta que una acusación de dopaje sobre su principal figura desmoronó el castillo. El exdelantero aludía a las mismas condiciones de abandono que hoy le reclaman los vástagos del Diez a un entorno que terminó controlando cada uno de sus movimientos. Y manejando los millonarios recursos que seguía produciendo su figura.
“Diego Maradona fue asesinado”: cómo entender el nuevo juicio que busca culpables por la muerte del astro argentino
Siete profesionales relacionados con la atención médica al exfutbolista vuelven a rendir cuentas ante la justicia: el neurocirujano y médico de cabecera Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el sicólogo Carlos Díaz, la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini, el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón. Los acusados se exponen a penas que fluctúan entre los ocho y los 25 años de prisión.
“Todos los imputados abandonaron a su suerte a Diego Armando Maradona, condenándolo a la muerte”, afirmó el fiscal Patricio Ferrari, al presentar la acusación. “La prueba va a mostrar que se trató de una internación domiciliaria sin precedentes, cruel, lapidaria, desprovista de todo”, amplió. “Una banda de improvisados”, fue el concepto que utilizó para definirlos. “No hicieron nada para evitar que Maradona muriera... La indiferencia criminal los tuvo a todos como responsables”, estableció.

En la misma línea se manifestó Fernando Burlando, abogado de Dalma y Gianinna, las hijas del matrimonio entre Maradona y Claudia Villafañe. “Diego Maradona fue asesinado”, sentenció. Aunque no lo mencionó, dio señales que apuntan a Matías Morla, el último representante del Diez, como responsable del entramado que se armó en torno al excapitán de la selección argentina.
Negligencia absoluta
El cargo sobre los apuntados es concreto: se les apunta porque Maradona no recibió la debida atención y se ignoraron los síntomas de una insuficiencia cardíaca, mientras el equipo médico se concentró exclusivamente en sus adicciones. Esa omisión, a la larga, derivó en su muerte. En el caso de Luque, por ejemplo, se cuestiona que insistiera en la hospitalización domiciliaria para atender al zurdo. A Cosachov, por no administrar la debida medicación ni asumir la reanimación de Maradona, siendo el único médico que estaba cerca al momento de su deceso.
Díaz, especialista en adicciones, luce como argumento que Maradona murió sin alcohol ni otras drogas en sangre. Di Spagna, que concurrió dos veces al domicilio y nunca cobró sus honorarios, está acusado de no controlar regularmente la salud del paciente. Forlini es apuntado por no haber provisto una correcta atención domiciliaria desde Swiss Medical, la ‘isapre’ a la que Maradona estaba afiliado. Los dos enfermeros están señalados por inconsistencias entre la atención real brindada y lo reportado en las planillas.
Luque reforzó su defensa. Fichó a Francisco Oneto, el abogado que defiende al presidente argentino Javier Milei en causas por injurias y calumnias.

Un juicio que terminó en bochorno
Alberto Gaig, Alejandro Horacio Lago y Alberto Ortolani son los jueces a cargo del nuevo proceso. Habrá audiencias los martes y los jueves, en las que cada parte irá entregando antecedentes y, muy probablemente, se escucharán revelaciones igual de impactantes que en el anterior.
Sin embargo, el máximo desafío de la justicia argentina, al margen de aplicar la ley y sancionar a quienes corresponda, si determina que existen culpables, es borrar la bochornosa imagen que dejó su colega Julieta Makintach, la responsable de la anulación del juicio anterior. La razón roza lo pintoresco, aunque se explica por los intereses que, aún estando muerto, sigue generando Maradona: se involucró en la grabación clandestina de un documental titulado Justicia Divina dentro del propio tribunal.
Todo el trabajo que se había realizado hasta ahí se fue por la borda. 21 audiencias y declaraciones de 44 testigos, entre los que figuraron las hijas de Maradona, terminaron yéndose a la basura.
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