Entre el dopaje y la sospecha: once récords mundiales de atletismo tienen más de 30 años

Florence Griffith-Joynerm logró los récords de 100 y 200 metros planos en 1988. La atleta falleció diez años más tarde.

La República Democrática Alemana, Unión Soviética y Estados Unidos se reparten la mayoría de esas marcas, todas de los años ochenta, cuando los controles antidoping eran más precarios que la tecnología que producía las drogas. Y aunque la Asociación Europea de Atletismo trató de borrarlas, en 2017, la iniciativo no fue escuchada. El récord más viejo pertenece a la checoslovaca Jarmila Kratochvilova, con 1:53.28 en 800 metros, establecidos el 26 de julio de 1983.


Con el comienzo del atletismo en Tokio 2020 vuelve el análisis sobre las marcas mundiales que se pueden batir. Pero no todo ha sido transparente. Los años ochenta levantaron una ola de sospechas en el atletismo mundial. El 10 de noviembre de 1989 se acabó la Guerra Fría y, de paso, se cerró una convulsionada etapa en la política y el deporte.

“Cuando estuve en España se tomaban muchos controles y había algunos rumores, pero nada comprobado. Así como uno corría en un club de allá se controlaba hasta en los entrenamientos. Lo hacían por sorpresa, en las ligas nacionales también. Yo fui muchas veces sorteada, sobre todo cuando eras primero o segundo. Cuando hice el récord en Jérez de la Frontera, por ejemplo, fui al doping. Pero el deportista que es dopado siempre es el responsable, no el que se lo administró”, relata Alejandra Ramos, quien detenta los récords de Chile en 800, 1.500 y 3.000 metros planos, todos entre el ‘90 y ‘92.

Tiempos en que los atletas del bloque soviético, principalmente de la URSS y de la RDA, lograban récords colosales, muchos de los cuales están vigentes, pese a la inmensa preparación dietética y de tecnología que existe en la actualidad.

Un dopaje de Estado que en la antigua República Democrática de Alemania (RDA), por ejemplo, figuraban en el plan gubernamental titulado 14:25, vigente desde finales de los años 60 hasta la caída del muro, incluso en los meses posteriores a la unificación.

Marcas que, con el paso del tiempo, se han vuelto aún más irremontables. Tanto que la Asociación Europea de Atletismo intentó anularlas por sospechas de dopaje, situación que fue desestimada por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, IAAF, en 2017.

“No estoy de acuerdo con que se borren esas marcas. Mientras no haya sido probado, no puede ser sancionado. Ya es algo inalcanzable hasta el día de hoy. Por qué habrían de suprimirlo. Ya ves lo que pasó con Caster Semenya, la chica que ganó el oro en Río, cuando se cuestionaba el tema de su sexo. Finalmente nada ocurrió”, agrega Ramos.

Récords históricos

En ese universo, hay once marcas que suenan casi irremontables. Récords que tiene más de 30 años de vigencia y que muchos en el mundo del atletismo cuestionan en la actualidad.

Jarmila Kratochvilova (Checoslavaquia), 1:53.28 en 800 metros

Es la marca más antigua, la que fue lograda en el Estadio Olímpico de Múnich el 26 de julio de 1983. La atleta checa pasó en 56.1 por los 400 metros e hizo la segunda vuelta en 57.2. La marca que más se acercó fue de 1:54.01, lograda por la keniata Pamela Jelimo, el 29 de agosto de 2008, en Zürich.

La atleta checoslavaca Jarmila Kratochvílová tiene el récord más antiguo del atletismo.

Marita Koch (RDA), 47.60 en 400 m

La alemana oriental batió la plusmarca el 6 de octubre de 1985 en Canberra, Australia, durante la Copa del Mundo, marca que superó precisamente a Kratochvilova (47.99). Desde ese entonces, le mejor tiempo pertenece a la atleta de Bahrein Salwa Eid Naser, los 48.14 que logró en 2019 en Doha, Qatar.

Marita Koch ostenta el récord de los 400 metros planos femeninos desde hace más de 35 años.

Jürgen Schult (RDA), 74,08 en disco varones

La marca fue conseguida en Neubranderburgo, Alemania Oriental, el 6 de junio de 1986, en los Juegos Europeos de Stuttgart. Batió el récord anterior por más de dos metros. La marca que más se le acercó fueron los 73.88 del lituano Virgilijus Alekna en Kaunas, Lituania, en 2000.

Yuriy Sedykh (URSS), 86,74 en martillo varones

Fue en el Europeo de Stuttgart donde el soviético logró tres tiros por encima de los 86 metros, el 30 de agosto de 1986. Sedykh tenía ya las dos plusmarcas anteriores. Después del récord, quien más se acercó fue el bielorruso Vadim Devyatovskiy con un tiro de 84.90, en 2005, en Minsk, Bielorrusia.

Natalya Lisovskaya (URSS), 22,63 metros en bala femenino

La marca fue conseguida en el actual estadio Luzhniki de Moscú, el 7 de junio de 1987, cuando batió dos veces la plusmarca anterior: 22,60 en el primer tiro y 22,63 en el cuarto. Tras el récord, quien más se acercó fue la alemana federal Claudia Losch en Hainfeld, Austria, con un tiro de 22,19.

Stefka Kostadinova (Bulgaria), 2,09 metros en salto alto femenino

La eslava logró el récord el 30 de agosto de 1987 en los Mundiales de Roma, en el estadio Olímpico. La marca más cercana pertenece a la croata Blanka Vlasic, quien logró un 2.08 en Zagreb, Croacia, en 2009.

Gabriele Reinsch (RDA), 76,80 en disco femenino

Una espectacular marca lograda en Neubranderburgo, RDA, en un encuentro entre los locales e Italia, el 9 de julio de 1988. Desbancó por más de dos metros el récord anterior de la checa Zdenka Silhavá. Tras eso, el mejor lanzamiento lo hizo la alemana oriental Ilke Wyludda en la misma ciudad, el 23 de julio de 1989.

Gabriele Reinsch de la República Democrática Alemana tiene el récord del disco femenino, vigente desde hace 33 años.

Florence Griffith-Joyner (EE UU), 10.49 en 100 m. femenino

Plusmarca increíble lograda en los Trials Olímpicos de Indianápolis, el 16 de julio de 1988, el día que batió por 27 centésimas el récord anterior. Diez años más tarde, Flo-Jo fue encontrada muerta en su casa por asfixia, lo que acrecentó las sospechas de dopaje. La jamaiquina Shelly-Ann Fraser-Pryce es quien más se acercó desde entonces, con un crono de 10.63 el 5 de junio de este año en Kingston, Jamaica.

Florence Griffith-Joyner (EE UU), 21.34 en 200 m. femenino

Lo consiguió en los Juegos Olímpicos de Seúl, el 29 de septiembre de 1988. Venció con 38 centésimas de avance. Ya había batido el récord mundial en las semifinales, con 21.56. El 26 de junio de este año, la atleta Gabrielle Thomas paró el reloj en 21.61 en Oregon.

Jackie Joyner-Kersee (EE UU), 7.291 puntos en heptatlón femenino

Venció en los Juegos Olímpicos de Seúl, el 24 de septiembre de 1988. Era también una gran saltadora de longitud: 7,49 metros, segunda mejor marca de la historia. Estaba casada con su entrenador, Bob Kersee. La sueca Carolina Klüft es quien más se acercó al récord con 7.032 puntos, el 26 de agosto de 2007 en Osaka, Japón.

Unión Soviética, 3:15.17 en 4x400 m. femenino

Tatyana Ledovskaya (50.12), Olga Nazarova (47.82), Maria Pinigina (49.43) y Olga Bryzgina (47.80) batieron el récord el 1 de octubre de 1988, en los Juegos Olímpicos de Seúl. El equipo ruso realizó una marca de 3.18.38, el 22 de agosto de 1993 en Stuttgart, Alemania, la marca que más se acercó.

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