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Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

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Guillermo Martínez, Chicomito

Autor: Chomsky


Después de René Meléndez, cerebro del Everton campeón 1950 y 1952, es el jugador más querido por los hinchas ruleteros. Guillermo Antonio Martínez Fernández nació el 22 de junio de 1947 en Viña del Mar (cumplió 70 años). Medía 1,75 metros y pesaba 71 kilos. “Soy del barrio Santa Inés, de ahí salieron grandes futbolistas como el Pelusa Arenas, Armando Tobar, Juan Olivares y Moisés Silva”.

¿Por qué Chicomito? “Porque era chico. Recién a los 14 años pegué el estirón”.

Martínez jugaba en el Peñarol de Santa Inés y en un baby fútbol en un gimnasio fue descubierto por el entrenador Daniel Torres, zaguero central del Everton de la doble corona.

Volante derecho de técnica fina, diestro en el manejo de la pelota, especialista en tiros libres y penales, Martínez hizo su estreno en primera división tres años después. “En 1968, Pedro Arancibia y Leonardo Véliz se fueron a Unión Española y subimos con Nelson Vásquez, David Henry, Claudio Gallegos…”.
¿Quién era su ídolo? “No tuve ídolos. Me gustaban las pichangas en el barrio y no iba al estadio. A Meléndez lo vine a ver en el final de su carrera. Admiraba a Roberto Hodge, de Universidad de Chile, se paraba en el centro de la cancha y jugaba bien”.

Se mantuvo en Everton hasta 1980, con dos temporadas en segunda división: 1973 y 1974. “Me echó Caupolicán Peña. En 1981 estuve medio año en Santiago Wanderers, en el Ascenso, y en 1982 volví a Everton y lo dejé en primera división”.

En 1976, Unión Española y Everton definieron el título en dos partidos en el Estadio Nacional. Los hispanos contaban, entre otros, con Leonel Herrera, Rafael González, Antonio Arias, Mario Soto, Eddio Inostroza, Nicolás Novello y Leonardo Véliz, y los viñamarinos con Leopoldo Vallejos, Mario Galindo, Mario Salinas, Sergio Ahumada, Carlos Cáceres, Jorge Spedaletti y José Luis Ceballos. Empataron 0-0 el primer encuentro y Everton ganó 3-1 el segundo. El tercer gol nació en un gran pelotazo de Chicomito a Ceballos, quien batió a Enrique Enoch.

¿Es su partido inolvidable? “No. Me quedo con los partidos ante Colo Colo con el estadio Sausalito lleno. Antes de que debutara, recuerdo el 5-4, en el que estábamos 5-2 y al final descontaron (febrero de 1966). Un Everton 2- Colo Colo 3, con más de 30 mil personas (octubre de 1976) y un Everton 4- Colo Colo 3 (junio de 1980)”.

¿La vez que le anotó tres goles a Santiago Morning en noviembre de 1975? “En el Sausalito perdíamos 3-1 con tres pepas del Pelusa Pizarro a Ricardo Werlinger. Y ganamos 4-3 con tres goles míos a un arquero argentino (Hugo Trucchia)”.

¿La goleada 6-2 a River Plate en el verano de 1977? “Ellos venían con todos sus astros. El cordobés Ceballos le anotó cuatro goles al Pato Fillol, uno del Flaco Spedaletti y al final el Mono Erasmo Zúñiga se equivocó y marcó un gol de exquisito”.

¿Un rival difícil? “El Indio Óscar Navarro (Green Cross de Temuco) pegaba cada patada… Y con el Keko Messen (Palestino), buena persona pero mal genio, nos íbamos en collera”.

¿Una anécdota? “Estábamos en Chillán, esperando en el bus al entrenador Pedro Morales y comenté: puchas que se demora el viejo bigotudo. El dirigente Antonio Martínez me echó al agua cuando Morales subió: ‘Oye, te trataron de viejo bigotudo”.

Chicomito trabaja en un complejo deportivo en Reñaca y hace seis años que es evangélico: “Soy canuto y le canto a Dios”, sonríe.

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