Horas clave para la final de Santiago

Estadio Nacional Aéreo

El presidente de la ANFP, Sebastián Moreno, reconoce que la definición de la Copa Libertadores, entre River y Flamengo, peligra debido al estallido social que se produjo en el país. En los próximos días, el timonel de la Conmebol, Alejandro Domínguez, se reunirá con el Presidente Sebastián Piñera. La entidad está inquieta, ya que necesita tiempo para un plan B.




La final de la Copa Libertadores de América está en suspenso. La crisis social y política que atraviesa Chile tiene en peligro la definición del torneo de clubes más importante del continente, entre River Plate y Flamengo, programada para el sábado 23 de noviembre, en el Estadio Nacional.

Las próximas horas serán clave. Un equipo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) se encuentra desde mediados de octubre en Santiago, con el objetivo de coordinar el duelo entre argentinos y brasileños. Sin embargo, también han seguido atentos lo que ocurre con las masivas protestas que se desarrollan a lo largo del territorio nacional. Y hay mucha preocupación. Por esa razón, el presidente de la entidad, Alejandro Domínguez, se reunirá con el Presidente Sebastián Piñera.

"La audiencia con el presidente de la República de Chile y autoridades se enmarca en los preparativos para la realización de la final única de la Conmebol Libertadores, tal como se ha venido haciendo hasta ahora", publicó el organismo a través de redes sociales.

El partido está cada vez más cerca, por lo que el tiempo apremia. La incertidumbre que existe en las autoridades en torno al futuro de las manifestaciones tiene inquietos a los representantes de la Conmebol, que se encuentran en el país desde antes del estallido social.

Ayer, el presidente de la ANFP, Sebastián Moreno, reconoció por primera vez la posibilidad de que la final de la Libertadores no se dispute en Santiago. "Hay un compromiso de que se juegue en Chile, pero hay que ser realistas en el sentido de que hay que ir midiendo los hechos que se desarrollan día a día en la sociedad. Esperamos la normalización y hay una realidad nacional más importante que el fútbol", sostuvo el timonel.

Desde Quilín revelan que las próximas 48 horas son fundamentales, porque la Conmebol necesita tiempo para activar un plan B, en caso de que no estén las condiciones para albergar la final. "Hasta este lunes al mediodía existía certeza sobre la final, pero con lo que ocurrió después todo volvió a complicarse", explican en la Federación.

Durante los últimos días, la Conmebol se reunió con distintas entidades del gobierno de Chile, para tratar asuntos como la seguridad y los avances en la remodelación de la infraestructura del coliseo de Ñuñoa.

En el elenco transandino miran con preocupación lo que pasa en el país. "Por ahora, solo sabemos que se juega en Santiago el 23 de noviembre. Conmebol decidirá qué es lo mejor. ¿Si nos preocupa la seguridad? Nos preocupa Chile como país por lo que está pasando. En estos casos, el fútbol pasa a un segundo plano", comentó Ignacio Villarroel, secretario del elenco Millonario, a La Tercera.

En cuanto a la competencia local, Moreno informó que la idea de la ANFP es que las semifinales y la final de la Copa Chile se jueguen a partido único, en cancha neutral, una vez que finalice el Torneo Nacional. Al respecto, cuando se reanude la Primera División, lo hará en la fecha 25 (la primera de las tres jornadas suspendidas), por lo que Universidad Católica puede salir campeón ante Colo Colo, si derrota a los albos y si Palestino enreda puntos con Unión Española. En Quilín esperan retomar la actividad a mediados de la próxima semana.

Comenta