La mujer y el deporte chileno

Kristel Köbrich, 32 años,la mejor nadadora chilena de todos los tiempos. Foto: La Tercera/Archivo

Columna de la medallista olímpica colombiana y jefa del área de velocidad de la Fedachi.


Ahora que estoy retirada del deporte de alta competencia y tengo una perspectiva más amplia de los distintos estamentos que componen al deporte, estoy más consciente de que para que exista la competencia, que era lo único que me importaba cuando era atleta, se necesitan muchas personas e instituciones de las que antes nunca me preocupé y solo vagamente tenía en consideración.

Reconozco, con un poco de vergüenza, que les di una importancia inferior a la que se merecen. Como mujer, nunca me sentí en desventaja y menos en un deporte como el atletismo, donde hombres y mujeres comparten siempre la misma pista y así lo veo también en otros deportes.

En Chile las mujeres hemos demostrado estar al mismo nivel que los hombres, inclusive participando en algunos deportes que para muchos pueden parecer más masculinos, como el boxeo, levantamiento de pesas o los mismos lanzamientos en el atletismo. Todas estas mujeres han demostrado las capacidades que tenemos y han podido lucir su potencial.

Es en otras áreas del deporte, como la dirigencia deportiva o la dirigencia técnica, donde las mujeres aún no contamos con los espacios suficientes y estamos en déficit considerable respecto a nuestros pares masculinos. En Chile, solo unas pocas federaciones tienen como presidente a una mujer y el Coch nunca ha visto a una mujer ocupando el cargo de presidente o vicepresidente.

Esta situación se replica cuando hablamos de mujeres entrenadoras. A nivel escolar, la diferencia, me atrevería a decir, que prácticamente no existe, pero a medida que el nivel de exigencia técnica aumenta, la mayor cantidad de hombres es notoria.

Es en estas áreas donde como mujeres tenemos que seguir avanzando. Está comprobado que las instituciones que tienen mujeres entre sus dirigentes son mejores. Es por eso que necesitamos trabajar para que las jóvenes tengan espacios para poder desarrollarse como dirigentas o entrenadoras de alto nivel y aportar para que el deporte chileno sea cada vez mejor y más inclusivo.

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