Por Christian GonzálezLa reinvención de Coquimbo Unido tras su glorioso 2025
Después de una campaña histórica, en la que consiguieron su primer título, los piratas cambian caras. Ya no están el DT Esteban González ni Matías Palavecino y Cecilio Watermann, dos de las figuras. Hernán Caputto asume el desafío.

En 2025, Coquimbo Unido reescribió su propia historia y, de paso, matizó la del fútbol chileno. Los piratas realizaron una campaña excepcional: obtuvieron su primer título en Primera División con el 83,3 por ciento de rendimiento, producto de 23 triunfos, seis empates y una solitaria derrota. La producción arroja un número concreto: 75 puntos, que se convirtieron en la cosecha más alta considerando torneos largos con 16 equipos o más.
Además, estuvieron a punto de batir el récord de victorias consecutivas que ahora comparten con Universidad de Chile: no pudieron llegar a 17 triunfos en línea. Lo que lograron, sin embargo, es tremendamente meritorio: igualaron el registro del Ballet Azul entre 1963 y 1964: 16. La salvedad es que los aurinegros lo consiguieron en un solo torneo.
Hoy, el Barbón se reinventa. Desde la banca incluso. Esteban González, quien construyó la histórica campaña, optó por emigrar al fútbol mexicano. La propuesta del Querétaro, atractiva desde lo deportivo, porque lo convierte en el único DT chileno en la Liga MX, y también desde lo económico, lo sedujo. El Chino empieza a cosechar elogios y buenos resultados por su trabajo en los Gallos Blancos. Su tarea recién parte.
No fue el único éxodo. También se fueron figuras emblemáticas del equipo. Matías Palavecino partió a Universidad Católica, Cecilio Waterman eligió a Universidad de Concepción y Bruno Cabrera emigró al fútbol argentino, donde se enroló en Newell’s Old Boys. Mientras, Cristián Zavala tuvo que volver a Colo Colo, pese a su manifiesta intención de seguir en el norte.
Por contrapartida, llegaron los defensores Matías Fracchia y Benjamín Gazzolo, el volante Guido Vadalá y los delanteros Luis Riveros y Lucas Pratto. El Oso vuelve al fútbol chileno después de triunfar en la UC entre 2010 y 2011. En el puerto confían en rearmar una estructura que, además de los compromisos a nivel criollo, la Liga de Primera, la Copa Chile, la Supercopa y la naciente Copa de la Liga, les permita afrontar de buena forma la Copa Libertadores de América, a la que vuelven después de 34 años.
A cargo del nuevo proyecto deportivo pirata está Hernán Caputto. El estratega estuvo cerca de conseguir el ascenso con Copiapó. Hoy, disfruta de la nueva oportunidad. “Me gusta mucho porque me vinieron a buscar, me hablaron y me dijeron que el proyecto tenía mucho que ver con cómo era yo. La manera de jugar del equipo y, sobre todo, el ADN que tienen con el fútbol formativo, el cual conozco en todo Chile y, con mayor razón, el de Coquimbo”, valora a El Deportivo, evidentemente entusiasmado.

Ni siquiera se inquieta ante el comentario de Juvenal Olmos, quien calificó como “imprudente” su decisión de asumir la banca pirata. “Entendí el sentido. Lo vi, lo conversé, de hecho, lo conversé con él y es una persona que quiero, que aprecio, que fue mi entrenador durante más de dos años en Unión Española, y lo tomo con naturalidad, como de alguien que también vivió procesos y que trata de darle a alguien que aprecia, como a mí, tips para tratar de, si en algún momento uno no toma una buena decisión o la toma, tratar de reflexionar y de pensar. Lo tomo de muy buena manera”, responde, en un tono conciliador, considerando ese pasado con su exentrenador en el cuadro hispano.
La presión
Caputto no se aproblema para elogiar a su antecesor ni para reconocer que le dejó la vara alta. “Lógico, por supuesto que sí. Pero es parte de los lugares donde uno decide ir y donde están las oportunidades. Claro que es histórico. Estuve viendo, me gusta mucho la estadística. Creo que Coquimbo es el equipo, a nivel mundial, que mayor porcentaje hizo en una liga, por sobre el 82 por ciento. Entonces, lógico, es fantástico, pero también te desafía. Me gusta mucho la claridad del proyecto. Por algo se ve así Coquimbo, por el desarrollo que ha tenido en los últimos, por lo menos, seis o siete años”, resalta.
El estratega descarta que Coquimbo Unido se haya despotenciado. “Tal vez hay un desconocimiento del día a día del club. Es lógico que uno o dos jugadores puedan ir a lugares mejores”, sostiene.
La misma lógica ocupa en el sentido de que la campaña anterior se transforme en un ‘fierro caliente’ para su gestión. “No me gusta esa expresión. La vida es un desafío constante y de oportunidades. Entonces, yo lo veo como una oportunidad y un desafío”, establece.
Tampoco se presiona con la obligación de repetir el título. “No soy yo quien tenga que decir eso. Vamos a ser un equipo extremadamente competitivo. Si eso lleva a conseguir un logro importante como este año, fantástico. Hay un lema muy fuerte que tiene el club, que es fuerza y coraje, y seguro que eso lo va a tener el equipo porque lo tuvo y, como dije, va a tener una impronta, la mía, que es muy parecida a la que tenía con Esteban y, principalmente, porque tienen más del 90% de los jugadores con ese espíritu”, apunta.
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