Las luces y sombras que deja Gustavo Álvarez en su paso por la Universidad de Chile
El entrenador argentino logró romper con la supremacía alba y tuvo una gran participación internacional, pero no logró imponer su criterio para reforzar al equipo ni logró obtener un título de la Liga de Primera.

“Tengo la energía, dedicación y compromiso para los partidos que vienen, pero creo que lo mejor para Universidad de Chile es un cambio de entrenador”. Con estas palabras, Gustavo Álvarez comunicó que no desea seguir en la banca estudiantil y cerró un ciclo que comenzó en diciembre de 2023.
Periodo en el que el adiestrador argentino logró desbloquear varios objetivos, pero que no consiguió el mayor anhelo de los azules: romper la sequía de títulos nacionales que tienen los laicos desde el Clausura de 2017.
En su primer año (2024), peleó el campeonato hasta la última fecha y estuvo a un gol de ir a una final con Colo Colo, pero un polémico fallo Francisco Gilabert y el VAR los dejó sin esa chance y con el premio de consuelo de ir directamente a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2025.
Por lo mismo se esperaba que en esta temporada, los pupilos de Álvarez pelearan otra vez la corona de la Liga de Primera, más aún cuando el propio DT aseveró en agosto pasado que “tenemos la obligación de salir campeones por los años que el club no lo consigue. Me parece que no puede pasar un año más, tiene que ser este”.
Sin embargo, una segunda rueda para el olvido y el protagonismo que adquirió en el plano internacional, lo alejó nuevamente de la copa más anhelada y Coquimbo Unido, con una campaña perfecta, se quedó con el ansiado trofeo.

La supremacía en los clásicos y las copas internacionales
Uno de los grandes hitos que consiguió Álvarez en la U fue romper “la maldición del Monumental”. Tras estar más de dos décadas sin ganarle a Colo Colo en su estadio, la U lo obtuvo en el primer Superclásico disputado en Macul con el transandino en la banca.
Desde entonces, los azules establecieron un leve dominio sobre el Cacique pues han perdido un sólo partido con los albos y volvieron a ganar como local luego de 12 años sin lograrlo. Además, se quedaron con la Supercopa de este año en un partido donde fueron muy superiores a los liderados por Arturo Vidal y al cual llegaron por haber obtenido la Copa Chile el 2024.
Otro punto alto de la campaña de Álvarez fue pelear hasta el último partido la clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores, aunque quedará en su historial que no pudo igualar ante Botafogo en Brasil, pese a quedar con un jugador más gran parte del compromiso.
Sin embargo, eso le dio pie para ir a buscar un lugar en los octavos de final de la Copa Sudamericana y lo consiguió con un buen desempeño ante Guaraní de Paraguay. Lamentablemente, el duelo siguiente -con Independiente de Avellaneda- se vio empañado por la barbarie de los ultras argentinos, los cuales golpearon y abusaron de los fanáticos azules, y trajo como consecuencia duros castigos de parte de la Conmebol.
Tras dejar a Alianza de Lima en el camino, Universidad de Chile es eliminado por Lanús en otro duelo marcado por una jugada polémica y aunque no logró llegar a la final, la cual ganó el equipo argentino, si obtuvo cuantiosos premios en dinero que marcaran positivamente el balance económico de Azul Azul.

La fallida contratación de Eduardo Vargas: el comienzo del quiebre
En julio pasado, Gustavo Álvarez -por primera vez- menciona un nombre propio para reforzar su oncena: Eduardo Vargas. Sin embargo, las tratativas con el integrante de la Generación Dorada no llegan a buen puerto y el delantero termina fichando en Audax Italiano.
Aquí comienza el quiebre entre el transandino y la dirigencia de los azules y se profundiza aún más, cuando Álvarez decide poner un equipo alternativo ante La Serena, pese a que quedaba tiempo para su compromiso ante Lanús por la Sudamericana, y no sólo resigna la chance de ser campeón, sino también pone en peligro la posibilidad de clasificar directo a la fase de grupos de la Libertadores 202 (Chile 2).
A eso se le agrega que la gerencia técnica contrata refuerzos que no pidió Álvarez y ya trabaja en una lista sin el total consentimiento del adiestrador. “Aquí hay un desgaste porque no pude convencer a la dirigencia. Sus criterios y planificaciones no coinciden con lo que yo creo. A partir de ahí, lo mejor es traer un entrenador que vaya en línea con ellos. Hasta ahí llego”, reveló Álvarez.
Y ahora comienza la negociación para su salida, pues el nacido en Lomas de Zamora no renunció y tiene firmado hasta diciembre de 2026. Por lo que cualquier equipo o selección que desee contratarlo deberá pagar una alta indemnización -de más de un millón de dólares- a la concesionaria presidida por Michael Clark. ¿La otra salida? Que lo despidan y le paguen este dinero al DT. Temas que se comenzarán a resolver este jueves, cuando se reúna el directorio de la sociedad anónima y analicen los pasos a seguir.
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