Los vestigios de la masacre de Santa Clara

En Querétaro es el reencuentro de México y Chile tras el inolvidable 7-0 en la Copa Centenario. Los elencos presentan otros técnicos y planteles muy distintos. De los titulares de ese día, Vidal y Sánchez se repetirán con seguridad.


El estadio La Corregidora de Querétaro recibe a la selección chilena este martes, en el cierre de la gira norteamericana del plantel de Reinaldo Rueda. México recibe el partido, fundamentalmente con ansias de venganza, una que se cuece desde hace más de dos años.

Porque la última vez que se enfrentaron la Roja con el Tri se transformó en un día inolvidable, para los dos. Los de camiseta colorada festejaron una victoria tan sorpresiva como brutal, mientras que los aztecas masticaron el sabor amargo de una caída estrepitosa, que ni el más pesimista de sus aficionados sospechaba. El antecedente de un choque muy repetido en el último tiempo es el famoso 7-0 del Chile de Juan Antonio Pizzi sobre el México de Juan Carlos Osorio, una herida profunda en el corazón del fútbol mexicano.

El 18 de junio de 2016, México era local en el Levi’s Stadium de Santa Clara, en el estado de California. El cuadro del cafetalero Osorio, que durante toda su estadía en el seleccionado enfrentó las críticas de un medio nacionalista como el de ese país, y también por las constantes rotaciones en las alineaciones, se erigía como candidato por ganar su grupo. Y Chile se instaló en cuartos de final con dudas, luego de victorias con un sabor agridulce sobre Bolivia y Panamá. Pero todo se dio vuelta. Una actuación extremadamente contundente del campeón de América borró la nubosidad de la fase de grupos. Por contraparte, las debilidades mexicanas se multiplicaron con cada gol, construyendo la vergüenza.

Los nombres propios de esa jornada fueron cuatro. Edson Puch se ganó un puesto en la titularidad y respondió con dos goles, abriendo y cerrando la goleada. Eduardo Vargas se matriculó con un póquer, en su presentación más maciza en el combinado nacional. Alexis Sánchez hizo el gol restante y aportó con dos asistencias. Aunque no anotó, Arturo Vidal también fue importante con dos pases gol.

Los sobrevivientes
El tiempo ha pasado y Chile con México se reencuentran con cosas en común. Partiendo con que tienen otros entrenadores. Bueno, en estricto rigor es la selección chilena la que tiene un nuevo proceso con Reinaldo Rueda. El Tri tiene un interinato, a cargo del brasileño Ricardo Ferretti, quien al mismo tiempo sigue con su cargo en Tigres. El Tuca, de 64 años, es la solución parche de la federación mientras buscan al reemplazante de Juan Carlos Osorio, quien decidió no renovar su vínculo, que expiró tras el Mundial.

El colombiano asumió la banca de Paraguay, aunque su sueño (según sus propias declaraciones) es comandar a su país. “La crisis era inevitable… Si alguien se paralizó fui yo”, dijo el DT a raíz del 7-0, en el documental de ESPN La cicatriz de México, en el cual se retrata cómo el plantel y el entrenador superaron aquel traumatizante episodio. “Tristeza, dolor, frustración, un golpe anímico incalculable. Pensé que era imposible”, añadió. Por su parte, Juan Antonio Pizzi está en Arabia Saudita.

Los parecidos también asoman en los respectivos planteles, porque las nóminas son demasiado distintas respecto a la Copa América Centenario. En el caso chileno, apenas un tercio de la citación de Rueda estuvo en ese torneo (ocho de 24): Nicolás Castillo, Mauricio Isla, Gary Medel, Eugenio Mena, Erick Pulgar, Enzo Roco, Alexis Sánchez y Arturo Vidal. Al remitirse solo a los titulares, la tasa se cae de golpe porque apenas son tres: Medel (que está en duda por lesión), Vidal y Sánchez.

Los otros ocho titulares no están, ya sea por decisión técnica o por lesiones: Claudio Bravo, José Pedro Fuenzalida, Gonzalo Jara, Jean Beausejour, Charles Aránguiz, Marcelo Díaz, Edson Puch y Eduardo Vargas.

En los mexicanos ocurre algo similar, porque esta fecha FIFA la afrontan con una profunda renovación. Solo seis nombres convocados por el Tuca Ferretti estuvieron en la Copa: Diego Reyes, Néstor Araujo, Jesús Dueñas, Hirving Lozano, Raúl Jiménez y Jesús Manuel Corona. Aparecen 20 jugadores nuevos, dentro de los cuales hay habituales en las selecciones aztecas, como Jürgen Damm y Marco Fabián. El Chucky Lozano, atacante del PSV, es la gran arma que ofrece el Tri, ante la ausencia de otros consagrados como Guillermo Ochoa, Andrés Guardado, Héctor Herrera y Chicharito Hernández.

Las heridas
“Es la derrota más dolorosa de la historia de México y ser parte de ella no es nada agradable”, sentencia Andrés Guardado en el documental La cicatriz de México, evidenciando el dolor que sintió ese plantel. Más allá de los jugadores, muchos dardos apuntaron hacia Osorio, quien digirió el partido en la soledad de su departamento y viendo una y otra vez el juego, para analizar en qué se equivocó.

Para cerrar el dolor, recurrió a Marcelo Bielsa, quien se transformó en su plataforma para superarlo. “Fui hasta él con una pregunta puntual. Necesitaba saber cómo cambió a Chile, que pasó de ser último en las Eliminatorias a doble campeón de América. Lo que él hizo en Chile invita a la reflexión”, confesó el estratega.

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