El Deportivo

Maradona, un penal y una cancha que tiembla: los protagonistas de las veces que la UC fue a La Bombonera y salió ilesa

La UC visita este jueves (20.30 horas) el mítico recinto xeneize, con la primera opción para adjudicarse el grupo D y avanzar de ronda en la Copa Libertadores. Incluso una derrota se lo permitiría, si Cruzeiro no le gana a Barcelona. Ya hubo históricos pasos en que salió airosa.

Darío Conca, rodeado por Sebastián Battaglia y Hugo Ibarra, en el choque entre Boca y la UC, en 2005. (Foto: Aton)

Este jueves, Universidad Católica visita a Boca Juniors en La Bombonera. Esa sola frase ya supone un carácter especial para el compromiso. Enfrentar al cuadro argentino en las rondas preliminares de un torneo continental es, eventualmente, una excepción. Hacerlo en su recinto, que adquirió carácter de mítico por las características de su construcción, que aumenta considerablemente el ambiente, reviste un carácter incluso más especial.

El equipo de Daniel Garnero, en todo caso, va al reducto bonaerense con una misión específica, que trasciende con largueza esas consideraciones. Busca los puntos que le permitan adjudicarse el grupo D de la Copa Libertares, que completan Cruzeiro y Barcelona. Tiene una ventaja, con diez puntos, lidera el lote. De hecho, si los brasileños no vencen a los ecuatorianos en el Mineirao, avanzarían incluso si caen en el coliseo de calle Brandsen.

Los cruzados llegan al recinto xeneize con antecedentes que, al menos, les permiten el optimismo. En un par de ocasiones, han logrado ‘salir vivos’ del coliseo transandino. Uno de esos encuentros fue amistoso, pero con el tiempo adquirió carácter de hito, por la magnitud de sus protagonistas. Para la UC lo es más por el resultado: una victoria por 2-3 que hoy firmarían encantados.

El 18 de agosto de 1997, los estudiantiles visitaron a una formación xeneize que era encabezada nada menos que por Diego Maradona. David Bisconti, con un doblete, y Aníbal González marcaron los tantos estudiantiles. Diego Latorre y Rodolfo Arruabarrena marcaron para los xeneizes.

Para Boca y el fútbol argentino, el duelo terminó transformándose en histórico. No por el resultado ni por el rival, sino por una particular situación: fue la primera vez que Maradona y Juan Román Riquelme jugaron juntos. El primero, un ídolo a nivel mundial. El segundo, un proyecto que había despuntado en Argentinos Juniors y que se transformaría en leyenda en los xeneizes, al punto de que llegaría a ser considerado el máximo referente en la historia del club, que actualmente preside.

La UC saltó a la cancha con Alex Varas; Andrés Romero, Dante Poli, Miguel Ramírez, Nelson Garrido; Ricardo Lunari, Mario Lepe, Jaime Pizarro, Luis Pérez; David Bisconti y Alberto Acosta.

Más allá del carácter preparatorio del partido, una incidencia alargó el debate boquense. Varas le atajó un penal a Sebastián Rambert, lo que provocó que Maradona terminara disculpándose con el delantero: había sido quien incentivó al atacante a ejecutarlo, pese a que el estadio completo pedía que lo pateara el Diez. "Te quiero pedir disculpas. No sabés lo mal que me sentí después del partido. Esto no se va a volver a repetir. Yo prefiero que me puteen a mí a que tengan que putear a un compañero mío por culpa mía”, reveló Pascualito respecto del sentido mensaje que recibió del astro.

Varas recuerda el valor añadido que tenía ese encuentro. “Maradona era un factor adicional. Jugar contra él era espectacular. Había un componente emocional bien grande en eso. Fue gracioso, porque hubo un penal. Yo le pedía que lo pateara y lo ejecutó Rambert y se lo perdió”, rememora. Al exgolero no se le olvida, incluso la jugada que gestó la falta. “Maradona la pica, la pelota sale para un lado, Jaime Pizarro para el otro y Miguel Ramírez hace el penal”, repasa.

“¿Pasó algo? Entonces, a jugar"

El exportero tuvo otro paso por el estadio boquense: con Santiago Wanderers, en febrero de 2022. Los caturros había sido campeones en la temporada anterior. “Empatamos a cero. Y acá les ganamos. El técnico era (Ricardo) Dabrowski y el ayudante, Raúl Ormeño. El discurso fue que se podía. Nos sacaron una hora antes a la cancha, a comernos la primera puteada. ‘¿Pasó algo?’, nos preguntó Dabrowski. Cuando le respondimos que no, nos dio la orden: ' Entonces, a jugar’. Hicimos un partido brillante. El que tenía miedo ya no lo tenía. Bajó la ansiedad. Estos partidos se juegan harto en la previa. Los técnicos tienen que hacer bajadas de línea. Los líderes, también“, aconseja desde su perspectiva actual, fortalecida por su formación como coach deportivo y ontológico.

La cancha tiembla, se mueve. Al llegar, te putean en todos los idiomas. Sí se siente la efervescencia. Ahí viene el liderazgo. Tendría que haber una gestión emocional de parte de Católica. Meterse pensamientos positivos. Jugar bien, estar concentrados, metidos”, insiste.

Más allá del entorno, que hay que tomar como aliciente, el público no juega. Para sacar un buen resultado hay que estar muy concentrados. Jugarlo como hay que jugarlo", puntualiza.

Un empate que no bastó

En 2005, los estudiantiles volvieron a La Bombonera, ahora por los puntos. Fue el 23 de noviembre, en el marco de las semifinales de la Copa Sudamericana. La escuadra que dirigía Alfio Basile, que defendía el título, tenía nombres importantes, como Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Sebastián Battaglia y Roberto Abbondanzieri. El encuentro terminó empatado 2-2. Federico Insúa abrió la cuenta en los 70′. La primera igualdad la marcó Facundo Imboden, cuatro minutos después. Jorge Quinteros volvió a adelantar a los estudiantiles en los 77′. El Titán evitó la caída azul y amarilla, en los 83′.

“Es un lindo recuerdo, linda experiencia. Es un estadio mítico en el mundo. Fue un 2-2. Jugamos muy bien. Manejamos el balón casi los 90 minutos. Ellos empataron con el empuje que les daba su gente”, recuerda Mauricio Zenteno.

También recuerda la mezcla de sensaciones que bordean este partido. “Era perder el miedo de jugar en la Bombonera, contra un gigante del fútbol argentino y sudamericano. Atreverse a jugar. Hicimos un buen partido. Lamentablemente, después perdimos de local. Más que nada, (Jorge) Pellicer nos dijo que disfrutáramos el partido, que son momentos que quedan para toda la vida. Que fuéramos valientes”, enfatiza. Y desclasifica un momento. “Estando en el camarín abajo, se escuchaba la barra, como saltaba”, añade.

La serie se cerró con una victoria xeneize, por la cuenta mínima, en San Carlos de Apoquindo.

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