Con Pellegrini al otro lado del celular

Autor: Carlos Tapia

Eduardo Coudet alcanzó su primera estrella como DT con Racing. Su desarrollo como técnico está marcado, en parte, por la influencia del Ingeniero, al que consulta con asiduidad.


Domingo 31 de marzo. Se termina el partido en Victoria. Racing es el campeón de la Superliga. El plantel de la Academia celebra en su camarín. Pero falta alguien, el técnico. Cuando aparece al fin Eduardo Coudet (44), sus jugadores cantan con efusividad: “¡Y ya lo ven, y ya lo ven, es el equipo de Coudet!”.

Dentro de los factores que explican la campaña hay que dejar en un sitio de vanguardia al trabajo del Chacho, que consiguió su primera estrella como DT. Un triunfo que va más allá de una copa, sino que reafirma la condición de técnico de primera línea que posee hoy: “Un título no me va a hacer mejor técnico, mejor persona o mejor padre. Todos jugamos para salir primeros. En la locura que tenemos, hay que obtener cosas. Estamos acostumbrados a vivir acá en Vietnam, en una silla eléctrica… Lo único que quiero de mis equipos es que juguemos bien y que sean competitivos”.

Un estratega que vive el fútbol con intensidad, que tuvo en el uso de una bufanda el amuleto para el campeonato y que se sacó el estigma de caer en instancias decisivas que lo atosigó en su paso por Rosario Central (perdió dos finales de Copa Argentina).

El Chacho ha reconocido públicamente la influencia de otros entrenadores en su trabajo. Uno de ellos es chileno. “Aprendí mucho de Manuel Pellegrini. Todos los días hablo mucho por teléfono con él y me aconseja bastante”, reveló Coudet en febrero pasado.

El nexo entre ambos nace en 2002, cuando el Ingeniero era el técnico de River Plate y el exvolante, que sobresalía por su blonda cabellera, integraba su plantel. En aquel año, el Chacho presionó para irse de Argentina con el fin de escapar de la inseguridad del país (además de la inestabilidad económica y política) y fue cedido por un año al Celta de Vigo, con una opción de compra de US$ 2,8 millones. “Cuando paro en un semáforo no sé si el que se me acerca lo hace para limpiarme el vidrio o asaltarme”, se justificó entonces.

En enero de 2003 retornó a los Millonarios, pedido por Pellegrini. “Sufrimos mucho cuando se fue y ahora recuperamos una pieza importante en el aspecto futbolístico”, reconoció por esos días el DT nacional. Juntos fueron campeones del Clausura 2003. Coudet ha manifestado que él sería la mezcla entre Pellegrini, Antonio Mohamed y Diego Simeone. “Me gusta cómo hace llegar una idea”, dijo acerca del Cholo.

Un loco detallista que se encariña con sus pupilos y que convence con sus proyectos. Tanto así que visitó a los padres del defensa Leonardo Sigali para que este fichara por la Academia. Pidió expresamente la llegada de Gabriel Arias y Marcelo Díaz, que resultaron fundamentales.

Ahora será tema su continuidad. Su contrato finaliza en junio. Racing quiere que se quede. Los hinchas también. En el festejo del título, entonó en el Cilindro de Avellaneda: “El Chacho no se va, el Chacho no se va…”.

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