Por Rodrigo FuentealbaPresión, decadencia y una liga que perdió US$ 616 millones en 2025: las razones de la peor crisis futbolística de Italia
La Azzurra cayó en los penales ante Bosnia y quedó fuera de la Copa del Mundo por tercera versión consecutiva. Verdadero fracaso por un tetracampeón del mundo, que no pasa a segunda ronda hace 20 años.

La selección de Italia no puede salir del profundo pozo en el que ha estado sumida en casi dos décadas. Un calvario que, al menos en términos formales, terminó por alargar al menos a 16 años. La derrota en los penales en casa de Bosnia y Herzegovina sumó un tercer fracaso consecutivo para la Azzurra que no irá al Mundial 2026.
La Nazionale ya no había acudido a Rusia 2018, tampoco a Qatar 2022, después de quedar eliminada frente a la selección de Suecia y Macedonia del Norte, respectivamente. Ahora, tras superar el escollo de Irlanda del Norte, fue incapaz de salir de la crisis para asistir a la Copa del Mundo de 2026.
Situación sin precedentes en la historia de una escuadra con uno de los mayores linajes en Europa y el planeta después de conseguir cuatro veces el título mundial. En ese escenario, más de una generación entera ya había visto esta seguidilla de decepciones.
Triste bitácora que remece todo el sistema del fútbol en ese país. Sobre todo, cuando se confirma como la única disciplina deportiva que se ha alejado del resto de las actividades, como los deportes olímpicos, que han tenido un considerable crecimiento en los últimos años.
Y es que la Azzurra no supera una fase de grupos en una cita planetaria desde que levantara su última Copa del Mundo, en Alemania 2006, cuando Gennaro Gattuso, hoy DT del fracaso, fue titular como jugador.
Creciente presión
Lo cierto es que pasan los años y las nuevas generaciones de jugadores sienten como propia esa pesada mochila de no regresar a un Mundial. Tema que tal vez no es parte de la recurrencia en las conversaciones, pero se palpa en la cancha cada vez que se calzan la camiseta con los colores de la casa de Savoia.
Para estos nuevos futbolistas todavía está patente el recuerdo, por ejemplo, del repechaje ante los escandinavos para acceder al Mundial de Rusia 2018. Lo mismo en 2022, cuando cayeron en los descuentos frente al combinado macedonio para ausentarse del certamen disputado en tierras qatarís.
Ni siquiera el hecho de haber ganado la Eurocopa en 2021 fue un refuerzo para la confianza de estos futbolistas. Este martes, en Zenica, la expulsión de Alessandro Bastoni, a los 40 minutos, permitió el regreso de los mismos fantasmas de antaño. Al final, el empate y luego los penales fue el corolario de un desastre casi firmado.
Pese a la ineludible responsabilidad de Rino Gattuso, el presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Gabriele Gravina no dudó en respaldar el entrenador de los azules.
“Gennaro es un gran entrenador, le pedí a él y a Gianluigi Buffon que se quedaran en el cargo como técnicos de estos chicos. Entiendo que ha diferentes valoraciones, pero han mantenido al grupo unido”, afirmó el mandamás del balompié peninsular.
Al respecto, varios deportistas italianos exigen la renuncia de Gravina, no solo por el nuevo fracaso del combinado local, sino por declarar posteriormente que “el fútbol es profesional, mientras que los demás deportes son amateur”, en referencia al éxito del país en otras disciplinas.
Sus palabras generaron el rechazo amplio de los atletas peninsulares, como Andrea Bargnani, exbasquetbolista estrella de la Azzurra. “La máxima expresión de este supuesto ‘profesionalismo’ se vivió ayer en la Serie A, que cerró el ejercicio económico de 2025 con un déficit de más de quinientos millones de euros (531.241.500 euros, para ser exactos)... así que me pregunto inmediatamente: ¿cuándo, cómo y dónde se manifiesta todo este profesionalismo? Jugué en la NBA, la liga deportiva más profesional del mundo", disparó quien fuera elegido primero en el Draft 2006.
Mal trabajo de base
En ese mismo ámbito, uno de los grandes déficits de la actividad está en el trabajo de divisiones inferiores. La profesionalización de las figuras emergentes se ha hecho cada vez más complicada y, muchas veces, se prefiere mirar al extranjero antes que confiar en los propios juveniles.
Algunos equipos como la Juventus, el Milan o el Atalanta intentan paliar esa falta de madurez creación de equipos filiales formados por jugadores de la categoría sub 23, quienes compiten en la serie C, la tercera división.
Aunque donde más se nota esta carencia de proyección es en los torneos juveniles, a nivel de selecciones europeas. En la categoría Sub 21, el gran semillero de la elite del continente, los italianos no logran el título desde 2004, la antesala del último título de la Copa del Mundo, la última corona de las cinco que consiguió en su historia. Desde ese entonces solo pudo acumular dos semifinales en 22 años.
La prioridad está más en el talento extranjero que el desarrollo propio. Así lo explicaba hace algunos meses Giacomo Raspadori, jugador del Atalanta, una de las excepciones en las que su club formador Sassuolo apostó por su continuidad.
“En Italia, a los 24 años, todavía eres un jugador considerado joven, pero fuera del país a esa edad los futbolistas ya tienen 150 o 200 partidos como titulares. En Sassuolo tuve suerte porque me dieron la posibilidad, pero no es algo habitual”, explicó el mediapunta.
El ocaso de los clubes
Las grandes sociedades del calcio, antes grandes animadoras de las competencias continentales han ido en franco descenso en las últimas temporadas. Es cierto que Inter de Milán alcanzó la última final de la Champions League, pero se llevó una goleada de 5-0 ante el PSG, la definición más desigual de la historia. Los mismos lombardos llegaron a la misma instancia dos años antes, cuando cayeron 1-0 ante el Manchester City de Josep Guardiola.
Sin embargo, esas campañas fueron prácticamente dos hechos aislados en la larga lista de decepciones. El último título lo consiguió la misma escuadra nerazzurra en 2010, bajo el mando de José Mourinho. En esa misma década que acababa, el Milan ya había levantado el trofeo dos veces, una de ellas en 2003 cuando le ganaron a la Juventus.
En los noventa, lograron dos coronas en el mismo torneo y en la anterior, en los gloriosos años ochenta, supieron obtener otros tres primeros puestos en las mejores campañas históricas de sus agrupaciones.
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