Por Rodrigo Fuentealba“Un técnico de vocación tardía”: viaje a los inicios de Luis de la Fuente, campeón del mundo con la selección de España
El riojano comenzó su carrera a finales de los 70, en Bilbao, siempre como lateral izquierdo. “Empezó con mucha llegada y se fue retrasando en la cancha”, dice su excompañero Iñigo Liceranzu. Tras su paso como jugador en Sevilla, donde coincidió con Iván Zamorano, empezó una larga carrera como DT en inferiores. En la mayor, incluso, superó el escándalo de Luis Rubiales para después ganar el título.

Lejos de los cheques millonarios y las luces de los flashes, el técnico Luis de la Fuente rompió todos los márgenes tras levantar la Copa del Mundo con España. Un exjugador que tuvo un correcto paso por el fútbol como lateral izquierdo, en el País Vasco y Andalucía, quien paso a paso fue quemando etapas para tocar el cielo con los ibéricos.
Hijo de un marino mercante, el chico de la ciudad de Haro nació en 1961 y pasó su niñez mirando los partidos del Athletic de Bilbao en el antiguo San Mamés, club del cual su padre era hincha, como el resto de su familia. Tras un corto paso por el equipo de su ciudad dio el salto al Bilbao Athletic en 1978, el equipo filial de los Leones, donde coincidió con el técnico Iñaki Sáez, el gran formador del fútbol hispano a finales de los 90 y comienzos de los 2000.
Dos años más tarde, ascendió al cuadro estelar del equipo que solo conforman jugadores vascos. Con los albirrojos ganó los títulos de liga en 1983 y 1984, los últimos dos de las ocho estrellas que tiene el club en su historia.
“Luis era un lateral izquierdo muy ofensivo, como Cucurella. Él tuvo dos fases en el Athletic de Bilbao. Siempre tuvo esa seguridad en sí mismo. Zurdo dominaba muy bien el regate. Había sido extremo izquierda. En categorías inferiores de Atlético. Y cuando llega a Bilbao, Bilbao Atlético es el filial. El equipo B. Ya ahí se le baja la posición de lateral. Empezó con mucha llegada y se fue retrasando en la cancha”, dice a El Deportivo Iñigo Liceranzu, excompañero del actual DT de la Furia Roja.
En 1987 es traspasado al Sevilla, equipo en el que jugó cuatro temporadas y donde coincidió con un joven Iván Zamorano, quien llegó al Sánchez Pizjuán en 1990, tras su exitoso paso por el Saint Gallen suizo. Fue una de las dos camisetas que vistió en la máxima categoría para regresar al Athletic, en 1991.
“Es ahí donde empieza y es ahí donde terminó. Pero en su trayectoria en Primera División pasa por el Sevilla a finales de los años ochenta. Y todavía después vuelve a fichar con el Athletic de Bilbao. Ahí es donde sí es un veterano”, advierte Liceranzu.
Meteórica carrera
Tras un paso por el Alavés, De la Fuente terminó su carrera como jugador en el modesto Portugalete del País Vasco, en el que lanzó su primera aventura como entrenador de un primer equipo. Sin embargo, ya había tenido sus primeros coqueteos con los menores.
“Lo de Luis como técnico ha sido una vocación tardía. Claro. Porque en ese tiempo tal vez no mostraba esas características de liderazgo para ser entrenador. Y tardó unos años en decidirse. Y mira, empezó en el Getxo, un equipo de aquí. Sí. Y con las categorías inferiores, digamos, con los juveniles”, dice Liceranzu.
Pero el de Portugalete fue el pase decisivo. “Yo acabé mi etapa como jugador con muchos problemas de rodilla, me operé del menisco y decidí dejar el fútbol. Al día siguiente de la operación, recuerdo que me llamó por teléfono Luis, que le había tenido de entrenador en mi último año, y me dijo si a ver si estaba dispuesto a ser su segundo entrenador. A mí, me dio la vida. La verdad es que no me lo había planteado nunca y todo lo que podido disfrutar siendo entrenador, se lo debo a él”, destacó hace algunos años Javier González Etxebarria en Radio Bilbao.
Tras un corto pasaje por el modesto Aurrea, volvió a Sevilla para dirigir las inferiores de los nervionenses. En Andalucía dirigió a varios de los jugadores que hicieron historia como Sergio Ramos, Jesús Navas y el fallecido Antonio Puertas.
En 2005 regresa a Bilbao para quedar a cargo de los juveniles y, luego, del equipo filial, el mismo que le abrió las puertas en el profesionalismo. Una larga carrera con los juveniles que le permitió arribar a la Real Federación Española de Fútbol, donde estuvo a cargo de las Sub 18, la Sub 19 y el Sub 21.
Salto y polémica
Después de un par de interinatos con el equipo mayor en 2021, la RFEF se decidió por la trayectoria de Luis Enrique, quien fracasó estrepitosamente en Qatar, en la Copa del Mundo disputada al año siguiente.
Tras la destitución del asturiano, De la Fuente vivió su tercera subrogancia con la escuadra ibérica. Solo pocos meses antes de que estallara el Caso Rubiales, cuando el presidente de la federación Luis Rubiales besó a la jugadora Jennifer Hermoso sin su consentimiento. Circunstancia que terminó con la salida del mandamás, pero no con el de Haro quien asumió con propiedad el cargo.
“Lo que ocurrió fue un escándalo tremendo. Y Luis no era un empleado de Rubiales, era un empleado de la Federación. Son dos cosas diferentes. El presidente, por lo que sea, se fue a la calle. Hubo elecciones y el siguiente no vio ningún motivo para quitar a Del a Fuente de ahí, como a muchos otros empleados, no solo a Luis. Hay veces que solo a la vista, pues juntas ideas en la cabeza y relacionas el nombre de Rubiales con Luis de la Fuente, pero no tiene nada que ver. Uno era el presidente, el otro era un empleado. Estaba en la Federación, como muchos otros. Y continúan en la Federación”, asegura Liceranzu.
Estilo exitoso
La templanza y la cercanía con los jugadores son dos de las grandes virtudes que han fundado el actual éxito de la Furia Roja. Una plena capacidad, de cercanía y afabilidad con los jugadores, que le han permitido manejar un camarín lleno de sus figuras. Siempre con disciplina y respeto, tal como el entrenador que lo hizo debutar en Athletic de Bilbao.
“Otra cosa que creo que posiblemente él haya aprendido de aquel Atlético, teníamos el entrenador nuestro, luego terminó siendo seleccionador español también, Javier Clemente. Y yo creo que también esto le vino bien como experiencia para aprender. Clemente manejaba los vestuarios perfectamente. Tenía sus formas, su manera, pero los jugadores lo querían”, dice Liceranzu.
No solo él, sino que también a otro adiestrador destacado como el argentino Marcelo Bielsa. El propio De la Fuente reconoció que visitaba las instalaciones de Lezama, cuando el rosarino entrenaba al equipo de sus amores.
“Otro entrenador peculiar como Bielsa, igual que Clemente. Estuvo por allí, estuvo viendo cómo es normal. Si aprendes, tendrás que hacerlo de los mejores. Se justifica que haya ido. Por los entrenadores, no hay ningún entrenador, ninguno, que tenga toda la verdad. Claro. Porque no hay ningún libro donde diga cómo se debe de jugar al fútbol. Entonces cada entrenador maneja qué tipo de jugadores tienes, qué influyen tantas cosas”, asegura su ex compañero.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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