Joaquín Larrivey: “Se entiende el mensaje de Dudamel; a veces es difícil llevarlo a cabo”

Larrivey en el CDA. Crédito: Universidad de Chile.

El argentino vuelve a recuperar la camiseta de titular de Universidad de Chile, luego de un arranque que lo tuvo en la suplencia. Sin su gran socio Montillo, al que dice que extraña, y mucho, el goleador repasa un inicio de temporada turbulento.




Joaquín Larrivey (36) parece estar de vuelta. El delantero, quien debió luchar con la suplencia durante las primera fechas, comienza a recuperar su lugar a punta de goles. En los últimos tres duelos, anotó en dos oportunidades. A la memoria volvieron las 18 anotaciones en 35 encuentros, que lo encumbraron como el máximo rompemallas azul de la temporada 2020.

¿El renacer de Larrivey?

No sé, no sé si la palabra es renacer. Sí te puedo decir, que a pesar de haber vivido momentos en los que no era titular, seguí trabajando de la misma manera. Volví a tener la oportunidad y la estoy aprovechando. Todavía queda mucho por mejorar, pero hay que seguir por este camino. Debo seguir mejorando, intentando hacerlo. La idea es que los goles y las buenas actuaciones ayuden a que el equipo esté cada día un poco mejor, un poco más arriba.

¿No le daba vueltas no ser titular?

Es que no estuve tantos partidos afuera. Uno siempre como jugador siente que tiene que jugar, pero el que toma la determinación es el entrenador. El que decide es el entrenador y uno debe respetarlo, por más que uno piense otra cosa. Pero el entrenador manda, por algo está en ese puesto.

Usted dice ‘por más que uno piense otra cosa’. ¿Consideraba injusta la decisión?

No, no me gusta hablar de justicia o injusticia en el fútbol. El entrenador ve quién está mejor para jugar y nosotros tenemos que aceptarlo, nada más. No hay mucho misterio. Nosotros estamos para jugar y él para elegir quién va a jugar.

¿No le desmotivó la suplencia?

No, para nada, al contrario. Siempre estuve intentando dar lo mejor para que me volviera a considerar dentro de los once. Y si aún no me consideraba, me tuviera al menos como una alternativa válida durante algún momento del partido para que me hiciera entrar. Ir a entrenar a la U siempre es motivante.

Usted fue a la casa de Dudamel en cuarentena para que le diera explicaciones...

No, no fui por eso. El entrenador no me dio explicaciones. Charlamos. Le di mi parecer, me dio su parecer y fue una conversación abierta, sincera. Pero la famosa juntada en la casa de Dudamel no fue para darme explicaciones. Mi tema es demasiado irrelevante para que haga una junta y me tenga que explicar mi suplencia.

Harto se criticó la reunión en cuarentena...

Sí, fue una equivocación. Pero ya está. Ya se pidieron disculpas.

¿Tuvo ofertas para salir de la U?

Nada concreto, pero sí estuve hablando con ciertas personas que me manifestaron su deseo de contar conmigo en caso de ser posible. No se dio, les expliqué cuál era mi situación…estoy feliz en la U, mi familia está feliz en el país. Pero siempre se siente honrado cuando lo llaman y quieren contar con uno. Fue una llamada que me hizo sentir bien, más allá que no se avanzó ni nada.

¿Le acomoda jugar con tres o dos arriba?

Me acomoda jugar, estar dentro del equipo. Después, a lo largo de mi carrera, he pasado por un montón de circunstancias en cuanto a compañeros y sistema de juego. Está en mí tener esa inteligencia para adaptarme a lo que crea el entrenador que es lo mejor: con tres puntas, con dos o con uno. Creo que tengo esa capacidad de adaptarme, de entender a mis compañeros, ver sus fortalezas y debilidades para poder aprovechar su potencial.

Larrivey en el CDA. Crédito: Universidad de Chile.
Larrivey en el CDA. Crédito: Universidad de Chile.

El que va al sacrificio es Henríquez...

No sé. Ángelo está ocupando un puesto que no es natural de él, pero por momentos y pasajes del partido sí lo hace. Es un posición de arranque del partido, pero muchas veces termina como segunda punta. En un montón de ocasiones él termina de nueve y yo por la banda haciendo el sacrificio que dices vos. Con Ángelo nos vamos rotando, nos entendemos muy bien. Por momentos el sistema cambia y no termina jugando por banda y termina más por dentro. Ángelo termina teniendo ese hambre de gol que quizás un extremo no tiene.

¿Esta U juega bien?

Tenemos que mejorar. Todavía no llegamos al nivel que creemos que podemos dar y hay que seguir trabajando para estar lo más cerca posible de ese techo. Por ahora, estamos muy lejos de ese techo. Con las victorias es más cómodo mejorar, se mejora con más alegría. Al final, sin estar en nuestro nivel, tenemos un partido menos y estamos a cuatro puntos del líder…al final no estamos tan lejos. Esto está recién empezando.

A ratos se ve una U muy defensiva..¿Juegan como equipo grande?

Hay momentos que jugamos bien, otros que jugamos menos bien. Evidentemente es más tiempo el que jugamos menos bien que el que jugamos bien. Eso se debe mejorar, debemos ser más regulares dentro de los partidos. El otro día hicimos un buen primer tiempo y en el segundo nos tiramos un poco atrás. Estamos intentando encontrar esa regularidad para ser mejores durante más tiempo durante un partido. La idea es alargarlo dentro de los partidos. Ahora viene un partido importante para meter dos triunfos al hilo.

La U defiende bien y ataca mal.

Cada uno puede tener su opinión. Es difícil fragmentar el equipo y decir ‘de acá para acá son buenos, de acá para acá son malos’. Si un equipo defiende bien significa que todos sus jugadores están comprometidos con la defensa y si un equipo no ataca de la misma manera no es cuestión solo de los delanteros. Somos un equipo de once jugadores: todos atacamos o defendemos bien o atacamos y defendemos mal. Para mí el fútbol es un todo.

¿Cuánto tiempo más hay que esperar para ver la mejor versión de la U?

Esperemos que ya, que ya. No sé cuánto tiempo, pero depende de muchos factores. El tiempo en los clubes grandes no existe; existe el ahora y ese ahora es el partido de Antofagasta. Ojalá podamos mostrar nuestra mejor versión.

¿Se entiende el mensaje de Dudamel?

Sí, se entiende. Lo que pasa que a veces es difícil llevarlo a cabo. Los rivales también juegan o dentro de un mismo partido hay jugadores, en los que me incluyo, que no estamos siendo lo regulares que somos. Hay que ir mejorando partido a partido. Tengo la esperanza que aún no hemos llegado a nuestro techo y mejorando todo lo que tenemos que mejorar pienso que estaremos un poco más arriba peleando el torneo.

¿Qué le pide a usted en específico?

Me pide movilidad en todo el frente de ataque, lo mismo que me piden todos los entrenadores. Participar en el juego, presionar… un poco lo que vengo haciendo durante toda mi carrera. Es difícil que un entrenador llegue y pida algo que no hiciste durante mucho tiempo.

¿Le incomoda que Dudamel grite todo el partido?

Es su manera de ser. Cada uno después dentro de la cancha debe saber sobrellevar eso. Esa es su manera, como también lo pueden ser otro tipo de entrenadores que son igual de efusivos que están todo el tiempo hablando desde el banco. Hay otros que son distintos. Los jugadores debemos entender que es su manera de ser y tratar de interpretar lo que dice. Algunas cosas manejarlas por nuestros propios instintos. Hay que acostumbrarse a cómo es.

Pero ustedes también deben tomar decisiones en cosa de segundos. ¿No los confunde con los gritos?

A mí, particularmente, no me confunde. Entiendo algunas cosas que me está diciendo. Algunas las tomo, otras son difíciles de tomar porque uno está a mil con la cabeza, es difícil interpretar en milésimas de segundos lo que te está diciendo. Nosotros tenemos que interpretar. Tampoco podemos decir que todo lo que hacemos es culpa del entrenador. Tenemos que tomar lo que creemos conveniente y lo otro no. Nosotros somos los que jugamos en la cancha.

¿Le había tocado un entrenador que gritara de esa manera?

Sí, me tocó uno similar en Japón. Estaba todo el tiempo gritando. Los japoneses estaban un poco aturdidos, pero particularmente yo sabía que algunas instrucciones las tenía que tomar y otras el entrenador muchas veces las hace por instinto, porque su personalidad es así. También puede ser que esté en un estado emocional que lo tiene muy metido en el partido. Cada uno tiene su forma de vivir el fútbol.

Usted está estudiando para ser DT. ¿Gritará como Dudamel?

No, pero es lo que creo ahora, quizás en el partido las emociones me ganan. El ideal que yo creo es intervenir lo justo y necesario. En el curso que estoy haciendo de entrenador, que es de Menotti, habla que justamente el entrenador no puede estar gritando todo el tiempo desde el banco. El entrenador tiene que ser como un director de teatro: cuando llega la obra, en este caso el partido, tiene que saber qué es lo que va a pasar. No puede decirle durante la obra a los actores qué hacer, qué decir, porque si no los vuelve locos. Pero es la personalidad de cada uno. Uno ve a Simeone y está todo el tiempo alentando a la gente, gritando, tratando de meter a los jugadores en el partido. Y Guardiola es totalmente distinto. Cada uno tiene su manera y no hay una buena u otra mala.

¿Dudamel en las prácticas grita igual?

Sí, en las prácticas es similar, pero menos, un poquito menos. Es así dentro de la cancha. P ero es cuestión de nosotros en la cancha qué tomar o qué dejar pasar.

Larrivey en el mural del CDA. Crédito: Universidad de Chile.

¿No les hace ruido que los gerentes deportivos digan que la U no juega como esperan?

No, son sus opiniones. Hay que respetarlas y nada más. Sé que es parte del juego, de recibir críticas. Cada uno pueda tener su opinión.

¿No presiona que siempre se hable de la salida de Dudamel?

Estamos en un club grande donde siempre se van a hablar un montón de cosas. Eso hay que tenerlo claro, estar preparado para eso. Es un club que tiene muchísima repercusión. Sabemos a lo que estamos y hay que intentar manejarlo lo mejor posible.

Y la venta del club. ¿Influye no conocer a los nuevos dueños?

Nos enteramos por lo que sale en la prensa, por lo que nos van comentando, pero nosotros estamos enfocados en entrenar, en hacer las cosas bien. Ya tenemos bastante en lo emocional, en enfocarnos en el fútbol, como para compenetrarnos en otros temas que no tenemos ni voz ni voto.

Su mejor versión se vio con Montillo cómodo en la U. ¿Le influyó su salida?

Me influyó porque para mí es un amigo. Lo que más quería era poder compartir un año más con él. Aparte, sentía que futbolísticamente tenía mucho que entregar al equipo, nos estábamos entendiendo bien. Influyó en mí su momento, pero no tiene que ver exclusivamente. El mayor grado de responsabilidad de mi bajón fue mío. Me hubiese gustado seguir compartiendo con Walter como amigo y compañero, pero también soy consciente que el fútbol es así, no siempre pasa lo que uno quiere. Hay que saber dar vuelta la página.

¿Es la mejor dupla que armó durante toda su carrera?

Sí, si no es la mejor, pega en el palo. Desde lo fútbolístico se me hace difícil ser realmente objetivo porque Walter es un amigo. Disfruté mucho el año. Fue un año muy difícil el anterior por la situación en la que se encontraba el club y así todo tuvimos la capacidad de disfrutar juntos. Fue de lo mejor. Si Montillo no fue con el que mejor me entendí en mi carrera, pega en el palo.

¿Lo extraña?

Sí, porque es un amigo. Lo que más se extraña es ir tomando mate, ir charlando, juntarnos a comer, su familia con la mía, charlar de la vida en general. Dentro de la cancha es un jugador que brilló, que el año pasado tuvo grandes momentos y los grandes jugadores siempre dejan una marca que nadie puede llenar. Por más que venga alguien con sus características, somos todos jugadores distintos. Nadie va a llenar un hueco de nadie.

Para llenar el espacio de Montillo traen a Cañete. ¿Podrá reemplazarlo?

Reemplazar, no. Marcelo tiene que hacer su propias características. Marcelo tiene otras a las de Walter. Si bien juegan en posiciones similares, o en la misma posición, son jugadores distintos. Querer tapar un jugador con otro que no son inguales, no pasan el mismo momento, es difícil. No se debe comparar. En Argentina pasa lo mismo: comparan a Messi con Maradona y no se puede, son jugadores distintos, dos momentos distintos, personalidades distintas, con compañeros distintos. Querer compararlos constantemente es un error. Marcelo es un jugador extraordinario que seguramente nos va a ayudar a todos los que lo rodeamos a ser mejores. Tengo la esperanza de que Cañete me ayude a hacer muchos goles. Seguro será un gran aporte.

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