La catarsis pendiente que hoy enreda al oficialismo

El blando análisis que ha hecho Teillier sobre lo ocurrido en el referéndum del 4 de septiembre no es compartido en el Socialismo Democrático. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN/AGENCIAUNO

Mientras en el Socialismo Democrático asocian el triunfo del Rechazo a una mala propuesta constitucional, en el Partido Comunista y en los sectores más radicales del Frente Amplio defienden el trabajo de la Convención. Esta y otras diferencias han impedido tener un diagnóstico común que allane el camino a un nuevo proceso constituyente. “Hay demasiados intereses contradictorios colisionados”, advierte el cientista político Alfredo Joignant.


“El precio de equivocarse tiene un valor formativo muy grande... La adversidad es el momento de observación de las cosas”. La frase no pertenece a un político, sino que a Marcelo Bielsa, uno de los entrenadores más queridos por la afición chilena, para quien es indispensable analizar una derrota y tener claras sus causas antes de enfrentar un nuevo compromiso.

Este razonamiento puede extrapolarse perfectamente a los partidos de la izquierda que apoyaron la propuesta de Nueva Constitución (NC), y que hoy, a poco más de un mes de la dura derrota sufrida en el plebiscito, no se han sentado a analizar sus causas.

Los líderes del sector han dado a título personal y de sus partidos distintas razones para explicar el amplio triunfo del Rechazo -desde el fracaso de nuestro sistema político hasta la propagación de fakes news instaladas por la derecha-, pero hasta ahora no ha existido la voluntad política para tener un diagnóstico común.

Algunos esgrimen que la premura de La Moneda por iniciar las negociaciones con la derecha, al día siguiente del referéndum, no les dejó espacio para hacer una necesaria catarsis que permitiera al bloque continuar con una mirada unificada frente al próximo proceso.

En los partidos esgrimen que la premura de La Moneda por iniciar las negociaciones para un nuevo proceso constituyente, no les dejó espacio para hacer una necesaria catarsis. FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

Otros, sin embargo, reconocen que ante posturas tan dispares sobre lo acontecido, se ha evitado hacer este ejercicio. “Aparte de la rapidez con que partieron las negociaciones, pienso que inconscientemente no hemos hecho esfuerzos para hacer un análisis común de la caída, porque nos vamos a encontrar con miradas muy opuestas”, reconoce la presidenta del PPD, Natalia Piergentili.

También hay autoridades de gobierno y parlamentarios que prefieren no recordar una derrota, que según el historiador de la UDP Cristián Pérez, es la “más dura que ha tenido la izquierda chilena”, y prefieren dar vuelta rápidamente la hoja.

El cientista político y militante del PS Alfredo Joignant no ve posible una purgación hoy en la izquierda. Y es categórico: ”No hay ni habrá un diagnóstico común en la izquierda, porque hay demasiados intereses contradictorios colisionados”.

El principal -dice Joignant- es que el PC no va a retroceder en planteamientos que defendieron en la Convención y en el período que va entre el 18-O y el 4-S, ni cambiarán de rumbo. “Menos aún si en una próxima elección de constituyentes pretenden recoger -electoralmente- los restos de la ex Lista del Pueblo y liderar ese mundo. Para eso necesitan mantener el mismo tono y norte que adoptaron para el estallido”, agrega el académico de la UDP.

El militante de Revolución Democrática y economista Noam Titelman es más optimista. A su juicio, es imperioso que los liderazgos que hay al interior de los partidos de izquierda -e incluso fuera de ellos- se reúnan a analizar en profundidad lo ocurrido y saquen un diagnóstico colectivo, aunque haya diferencias en la conclusión final.

“Es necesario hacer una reflexión que muestre y reconozca cuáles son los puntos de convergencia y divergencia”, dice Titelman, quien agrega que el FA ya manifestó su disposición.

El columnista -quien volvió a Chile el mismo día del plebiscito, tras hacer un doctorado en Londres- se refiere a un cónclave realizado por los partidos frenteamplistas a fines de septiembre, en San Miguel, en que el bloque reconoció la derrota del 4-S y se puso a disposición para llegar a un nuevo acuerdo. Sin embargo, la declaración final no incluye ninguna autocrítica por el rol jugado por ellos en la Convención.

Justamente ha sido la ausencia de una actitud más humilde de parte de los partidos de Apruebo Dignidad lo que ha generado un ruido constante en el oficialismo. Y ambién ha complicado las tratativas con la centroderecha para sellar un nuevo pacto que reemplace a la Constitución actual, y que este fin de semana continuó avanzando y superando dificultades.

Ese fue uno de los argumentos esgrimidos el martes por un grupo de parlamentarios (republicanos, PDG, DC, Amarillos e independientes) para anunciar una coordinadora que discutirá en paralelo el tema constituyente.

Los partidos frenteamplistas se reunieron el 25 de sepriembre en San Miguel. En su declaración final reconocen la derrota del 4-S, pero no hacen ninguna autocrítica por el rol de ellos en la Convención.

“Hay una carencia absoluta de autocrítica de los partidos tradicionales respecto de sus posturas frente al plebiscito”, dice la primera frase de la declaración leída en el salón El Pensador del Congreso en Valparaíso.

Y aunque los presidentes de Chile Vamos están por agilizar el proceso y despejar el mecanismo a la brevedad, uno de los cuestionamientos más recurrentes que han debido enfrentar en sus partidos es que el gobierno de Gabriel Boric y los partidos de su coalición no han hecho un mea culpa sobre el desastre electoral que significó que 7.882.958 personas votaran por el Rechazo (61,86%).

A ese sentimiento de malestar aportó el propio Mandatario, cuando en su gira a Nueva York, al ser consultado por la derrota en el plebiscito, respondió que “una de las primeras lecciones que tuvimos el 4-S fue que no puedes ir más rápido que tu gente”, en una entrevista en CNN.

“Si el gobierno insiste en creer que no perdió, plebiscitemos dos proyectos constitucionales”, advirtió esta semana en La Segunda el exministro de Interior Víctor Pérez, uno de los referentes del ala dura de la UDI.

Derrotas con diferentes apellidos

La estrategia definida por el PC -fue desvincular la victoria del Rechazo a la derecha, destacar que 4.859.039 personas votaron por el Apruebo -casi la misma votación que obtuvo Boric en la segunda vuelta (4.620.890)- y negar haber sufrido una derrota estratégica, ya que se mantiene intacto el compromiso político para enterrar la Carta del 80.

Pese al fuerte impacto que significó en los sectores más duros de la izquierda el rechazo a la Nueva Constitución (NC), los comunistas salieron tempranamente a descartar una derrota a través de una serie de interpretaciones, mostrando una vez más el pragmatismo partidario que los caracteriza.

El miércoles 7 de septiembre -en su programa Sin Maquillaje, transmitido en YouTube- Daniel Jadue dijo que la victoria del Rechazo no pertenecía a la derecha, ni a los Amarillos, ni a ningún sector político que se la había jugado por esta opción.

Según el alcalde Daniel Jadue, los chilenos no rechazaron el contenido de la NC, sino que votaron en contra de un malestar generalizado que hoy existe en nuestro país. FOTO: MARIO TELLEZ / LA TERCERA

“Ganó el rechazo a la delincuencia, ganó el rechazo a la violencia, a la situación económica, aSegún el alcalde de Recoleta, los chilenos no habían rechazado el contenido de la NC, ya que no habían tenido el tiempo suficiente para conocerlo, sino que habían votado en contra de un malestar generalizado que hoy existe en nuestro país. la gestión gubernamental y a los problemas que, paradójicamente, se han ido incubando bajo la Constitución que queríamos dejar atrás”, dijo Jadue al conductor, César Abi-Eid, 72 horas después de la elección.

Entremedio hubo muchas declaraciones parecidas, hasta que el sábado 1 de octubre, en este diario, el presidente del PC, Guillermo Teillier, bajó la línea. “El triunfo del Rechazo es una derrota electoral, con visos de derrota política, pero no es una derrota estratégica”, sentenció, evitando criticar a la NC recién rechazada: “Es un texto muy moderno, que fue incomprendido, porque chocaba con el sentido común de la gente. Puede ser la idiosincrasia, el neoliberalismo y el individualismo que han permeado”.

El exsocialista Esteban Silva, presidente de la Fundación Constituyente XXI (a la cual pertenece Jadue), hizo este mismo análisis esta semana en el sitio web Latindad: “Acabamos de sufrir una derrota electoral importante, pero no es una derrota política. La derecha y las clases dominantes tuvieron que retroceder a la última base y hacer campaña sosteniendo que Chile sí necesita una nueva Constitución”.

Para sus socios del Socialismo Democrático (PS, PPD, PR y PL), sin embargo, lo ocurrido el 4-S fue una derrota política de proporciones y urge tener claras sus causas para enfrentar un nueva contienda electoral.

Así lo dijo la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, en su intervención en un pleno del comité central realizado el fin de semana pasado: “Lo digo con todas sus letras: sufrimos una derrota de proporciones y debemos sacar las lecciones de ello, porque si no lo hacemos, esta puede profundizarse y conducirnos a nuevas derrotas”, dijo la dirigenta, junto a invitar a su partido a analizar en detalle -y con expertos- las causas de la honda brecha que hubo entre ambas alternativas. “(…) Olvidarnos, como si el 4-S los ciudadanos hubiesen sido presas del engaño, de su desinterés o ignorancia, sería un error imperdonable”, agregó Vodanovic.

Paulina Vodanovic: “Lo digo con todas sus letras: sufrimos una derrota de proporciones y debemos sacar las lecciones de ello (...). FOTO: MARIO TELLEZ / LA TERCERA-

Para el flamante presidente del Partido Radical, Leonardo Cubillos, tampoco hay dudas que sufrieron una “derrota democrática y política”. “Negarlo es un discurso negacionista” que, según él, no ayuda a visualizar la manera de reconectarse con la ciudadanía que se opuso a la NC.

Octubrismo y Rechazo

El académico Carlos Ruiz, considerado uno de los mentores del Frente Amplio, cuenta que este mes, en un laboratorio de coyuntura en la Escuela de Sociología de la U. de Chile, la cual dirige, han analizado y cruzado una serie de variables y números para intentar entender el triunfo del Rechazo.

Uno de los descubrimientos, cuenta Ruiz, es la alta participación y apoyo al Rechazo en sectores populares, especialmente en jóvenes, y viceversa, su disminución en zonas de más altos ingresos, como se podría haber pensado antes de los comicios.

“En el quintil más pobre el porcentaje de participación bordeó el 90%, algo inédito en nuestro país; el Rechazo superó el 75%, y el Apruebo no alcanzó a llegar al 25%. Al haber un gran sector de la juventud popular que se opuso a la propuesta, se puede deducir que gran parte de la revuelta de octubre se declaró insatisfecha con el proceso”, explica Ruiz, autor del libro Octubre chileno.

Pero según sus estudios, no existe un gran factor que explique el abultado resultado, sino una multiplicidad: “Obviamente está el porcentaje del voto duro que tiene la derecha, no olvidemos que Kast sacó más del 44% en segunda vuelta. Luego, creo que hubo una reacción antielitaria producida por los excesos que hubo en la Convención. También hay un porcetaje importante de voto influenciado por fakes news, mentiras, o como les quieran llamar, que sembraron confusión y miedo, por ejemplo, en que te iban a quitar tus dineros previsionales o tu casa”.

Carlos Ruiz: "Hubo una reacción antielitaria producida por los excesos que hubo en la Convención". Foto Juan Farias / Diario La Tercera

Pero más allá de las distintas opiniones que hay sobre el rol que jugaron Boric y el gobierno en el proceso, una campaña más bien improvisada o la “desinformación” denunciada, la diferencia sustancial que existe hoy en la centroizquierda es sobre el texto y sus principales normas .

Mientras en el Socialismo Democrático se culpa de la derrota, con todas sus letras, a la propuesta; el PC y sectores del FA defienden a brazo partido el trabajo de la Convención y no se arrepienten de haber apoyado aspectos polémicos, como la plurinacionalidad y un extenso catálogo de derechos sociales.

Para Marcos Barraza (PC), atribuir el fracaso a las normas o que había muchos derechos es una aproximación interesada.

Jadue, incluso, dijo que el texto rechazado puede convertirse perfectamente en una futura plataforma presidencial que partiría con el apoyo de nada menos que cuatro millones ochocientos mil electores. Pero un programa político que, de seguro, el socialismo no suscribe.

El histórico dirigente humanista Tomás Hirsch, dice que, pese a todas estas diferentes miradas que existen en su sector, es imprescindible enfrentar unidos, como centroizquierda, lo que viene. “A veces es bueno recordar esa tremenda unidad que nos permitió derrotar la dictadura hace 34 años”, remata el diputado de Acción Humanista, uno de los seis invitados el miércoles pasado -junto a Ricardo Lagos, Carmen Frei, Andrés Zaldívar, Fanny Pollarolo y Luis Maira- el miércoles a la conmemoración del triunfo en el plebiscito del 88, en el Museo de la Memoria.

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