Operación dorada: viaje a la intimidad de la última travesía

Los jugadores de la selección chilena en la charla previa al partido con Bolivia, por la Copa América. FOTO: @LaRoja.

Los jugadores de la selección chilena en la charla previa al partido con Bolivia, por la Copa América. FOTO: @LaRoja.

No es una campaña cualquiera. Es la despedida. Vidal, Medel, Bravo, Alexis y Aránguiz lo saben y quieren que sea a lo grande. Una mezcla de competitividad y adiestramiento para quienes tomarán la posta.




“Es solo un número”, dicen en la Selección. Pero no, si se trata del 7, es mucho más para Alexis Sánchez. Por eso todos quedaron sorprendidos cuando el tocopillano pidió la número 10 pensando en la Copa América. Una petición banal si se quiere, pero que tiene un simbolismo mayor al de un simple estampado en la espalda. Llevar la 10 implica liderazgo, influencia. Para Alexis es más que un número.

El tocopillano quiere dar un mensaje. “Llegar al joven, sobre su posición en la cancha, apoyar”, describe un cercano a la figura del Inter. Sin embargo, no ha podido cumplir el deseo de, en Brasil, mostrarle al mundo su nuevo distintivo. Una lesión muscular en el sóleo de la pierna derecha lo bajó del avión y lo tienen luchando por recuperarse para estar en la parte final del torneo (aunque con suerte llegaría a la final). Pero la señal igual quedó, se sumó a varias que se han instalado en la interna de la Roja en el último tiempo. Después de mal inicio eliminatorio con Rueda, después del arribo de Martín Lasarte y especialmente después de dos empates que dejaron sensaciones encontradas en el camarín.

El 1-1 con Argentina se celebró. El 1-1 con Bolivia se lloró, pero no derribó a nadie. “Esta historia no se acaba hasta la última línea. Esto no se acaba hasta abril. Acuérdense de eso”, aseguran con convicción desde la concentración de Chile en Brasil. Y no se refieren a la Copa América, sino al camino hacia Qatar 2022, donde por ahora la escuadra bicampeona está fuera de los puestos de clasificación. “El equipo que nos quiera ganar va a tener que sudar sangre”, comenta un miembro importante de la Selección, como la consigna que los más grandes transmiten a los nuevos.

No es fácil el grupo, en todo caso. Los galones de los mayores hacen difícil el control de todo. Y eso que al director deportivo de la federación, el español Francis Cagigao, le gusta estar en encima del último detalle, incluso de las informaciones que salen desde Pinto Durán o desde la delegación que ahora está en Cuiabá. “Pero hace mucho que el ambiente no estaba tan bueno como ahora”, dicen desde el plantel. Una conclusión que tiene a Lasarte y su manejo de grupo como protagonista.

Los roles

El concepto “regeneración” se instaló hace rato en la Roja. Viene desde la cabeza, pero los jugadores también la han asumido como propia. Arturo Vidal, Claudio Bravo, Mauricio Isla, Charles Aránguiz, íconos de la generación dorada, y especialmente Gary Medel, el capitán que le devolvió la jineta al portero del Betis, pero que se han transformado en el nexo etario del camarín. Eso del “Tío Gary”, que se hizo viral en las redes sociales con los live en Instagram del defensa, va mucho más allá del simple apodo. El Pitbull ha sido clave en esa conexión de generaciones. Se toma tiempo para compartir con los veinteañeros y los más veteranos. En las prácticas. Y hasta el mismo Lasarte lo reconoce así. “He hablado con alguno de los más experimentados y sé que han tenido la generosidad de acercarse (a los Sub 20), comentarles cosas, a veces en el propio trabajo y a veces fuera de él. Lo he visto”, afirma.

Machete no solo habla de Medel. Claudio Bravo, cuentan desde JPD, por momentos se parece a un segundo preparador de arqueros. Cercano a Roberto Navajas, el titular en el puesto, también ha servido como profesor para jóvenes como Castellón y Cortés, con quienes les ha tocado trabajar en el búnker de la Selección. También ha sido importante en la integración de Ben Brereton, puesto que también ha servido de traductor cuando Lasarte transmite una instrucción que el delantero nacido en Inglaterra no comprende.

La edad de la regeneración.

Incluso Vidal y Bravo, quienes dejaron de ser amigos por las razones ya conocidas, aprendieron a convivir en el camarín. Hay bien mayor, dicen. Aunque fuera de la cancha y en los entrenamientos casi no se hablan. En ese sentido, el Rey es mucho más cercano a Medel y, juntos, cumplen un rol más lúdico frente al resto de la plantilla. El arquero, en tanto, es el “serio”. Comparte lo justo, siempre más apegado a Mauricio Isla. En Brasil, por ejemplo, cuando las normas lo permiten, baja a la terraza del hotel para compartir con el lateral derecho del Flamengo. Hay que recordar que en Brasil, por motivos sanitarios, los jugadores no pueden compartir dormitorio.

Charles Aránguiz, de un perfil mucho más silencioso, también cumple su parte. El volante del Bayer Leverkusen es muy respetado, por todos. Y también pasa lista frente a los novatos. “Si Charles lo hace, el resto también”, describe un miembro de la Selección, en referencia a los trabajos que dirige el entrenador.

Y es que, como nunca antes, la diferencia de edades en el camarín de la Roja es marcada y notoria. Por primera vez conviven jugadores consagrados con jóvenes que recién hacen sus primeras armas en el profesionalismo. Al menos, desde que irrumpió la generación dorada del fútbol chileno, hace ya 14 años, aproximadamente.

Lo intentó Reinaldo Rueda en la Copa América de Brasil 2019, con algunas incrustaciones nuevas, que ya tenían recorrido. Sin embargo, ha sido Machete el que ha apostado por promesas como Marcelino Núñez y Clemente Montes, de Universidad Católica; y Daniel González, de Santiago Wanderers.

Y aquí nuevamente toma importancia la figura del Pitbull, siempre cercano a los jugadores con pasado cruzado de la Selección. Por eso, es común verlo compartiendo con Guillermo Maripán, Erick Pulgar, Francisco Sierralta y Enzo Roco, todos parte de la delegación que disputa la Copa, además de los juveniles Núñez y Montes.

Los momentos de entretención son liderados en su mayoría por el Pitbull. El Tío Gary filma a los más jóvenes y los exhibe en sus live por las redes sociales. Los desafía a realizar los pasos prohibidos. El King, quien aparece casi siempre en sus transmisiones, le celebra cada idea. Maripán, Pablo Aránguiz y Pablo Galdames han sorprendido con su destreza.

Gary Medel bailando en su habitación en Río de Janeiro. Arturo Vidal lo filma. FOTO: Instagram.
Gary Medel bailando en su habitación en Río de Janeiro. Arturo Vidal lo filma. FOTO: Instagram.

Pero no todo es baile. El 17, en su idea de querer integrar a la regeneración, los entrevista por sus redes sociales. A Clemente Montes, por ejemplo, lo presentó y destacó como un gran jugador. “¿Diga de qué comuna viene”, le dijo el Pitbull, desatando la risa del futbolista de la UC. “No hablo de mi vida privada, Tío Gary”, le respondió. A Tomás Alarcón, al momento en que se conoció su traspaso al Cádiz de España, lo felicitó.

Medel y Vidal entrevistan por un live de Instagram a Clemente Montes.

El resto del plantel se entretiene jugando al Parchís, un juego que simula al ludo. Lo hacen a través de sus Ipad. En algunos casos, se apuestan los viáticos, reconocen desde la concentración. Las series y películas tampoco pueden faltar.

Sin embargo, los referentes no solo han estado preocupados de apadrinar a los jóvenes que liderarán el recambio generacional. Hay otros asuntos importantes que han debido atender en medio de la concentración: los premios de la Copa América.

Ya son sabidos los problemas económicos que vive la federación, situación que se suma a la drástica rebaja del dinero a repartir por la Conmebol para este certamen. La ANFP ha llevado adelante las conversaciones con el plantel, esperando que los jugadores entendieran el complejo panorama financiero, sobre todo tras el quiebre con Nike. “No es fácil negociar con los jugadores”, admiten, sin embargo, en Quilín.

Medel ha liderado las tratativas por parte de los futbolistas, en Brasil. Si bien antes aquel papel recaía principalmente en Bravo, el quiebre de la Roja en 2017 provocó que el meta perdiera ascendencia. La última travesía de la Selección ya tiene todos los condimentos necesarios.

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