La increíble saga del diputado más castigado por la rebaja de la dieta parlamentaria

El diputado Pedro Velásquez.  Foto: Pablo Ovalle AGENCIAUNO.

Todos los meses la Cámara le descuenta a Pedro Velásquez Seguel cerca de $3.200.000 de su dieta para cubrir una serie de deudas judiciales, partiendo por la indemnización impaga que dictó la condena por fraude al Fisco del 2007, que lo sacó de la alcaldía de Coquimbo. Calcula que mensualmente solo le quedan unos $800 mil en la cuenta, y que sumando intereses o reajustes le quedan por saldar unos $500 millones. Hace poco pidió "repactar" en 120 cuotas. Le fue mal.




En dos o tres semanas, entre el sábado 18 y el lunes 20 de julio, la Tesorería de la Cámara de Diputados les depositará por última vez a sus honorables afiliados la dieta parlamentaria completa, antes de que el 1 de agosto debute la ley que se las rebajará en un 25%. A todas y todos, menos a uno.

A la cuenta del número 148, Pedro Antonio Velásquez Seguel (55, abogado de la Universidad Bolivariana) mes a mes solo llega la mitad. Todavía no termina de saldar una casi impagable deuda judicial que se arrastra por 13 años, desde que fuera condenado por fraude al Fisco y negociación incompatible (2007), a raíz de una compra de terrenos por la que la Municipalidad de Coquimbo pagó (2003) un sobreprecio de casi $150 millones cuando él era alcalde.

Desde entonces, el Consejo de Defensa del Estado (CDE), en representación del municipio, ha interpuesto recursos y otras acciones para lograr que el congresista pague lo que debe, en una teleserie judicial de la que Velásquez no ha conseguido zafar. Dice que la quiere resolver, pero -trece años después- sigue reclamando que el juicio “fue un montaje”.

Coquimbo, la patria por adopción de este ovallino que lo tuvo al mando durante 14 rocambolescos años en que le quitó el estigma de ser la “hermana pobre” de La Serena a punta de monumentos como la gigantesca Cruz del Milenio (para la que consiguió, se dijo entonces, con el en esos tiempos cardenal Joseph Ratzinger miles de dólares y réplicas de joyas papales que después se robaron) o la Mezquita que en su día contó haber financiado con la ayuda de Mohamed VI de Marruecos, lleva también mucho tiempo cobrándole deudas por dos juicios de cuentas.

Velásquez tiene pendiente otro pasivo más, originado en un juicio por alimentos “en que tengo que cumplir con la familia, que es de un Tribunal de Familia”, aunque dice el teléfono que “esos dos juicios de cuentas los gané y podría haber cobrado una indemnización bastante grande por injurias y calumnias, pero no lo hice”.

Pedro habla mientras conduce su vehículo (en su declaración de patrimonio figuran dos autos, del 2011 y del 2012, ambos en prenda) y entremedio saluda a un policía que lo para en un control sanitario. Ayer lo detuvieron en Quillota por circular sin permiso, pero ahora dice que “hubo un mal procedimiento de las autoridades porque el documento sanitario que llevaba sí correspondía”. Si eso llegara a terminar con una multa por infringir las medidas sanitarias, aún más difícil se le va poner la pista financiera cuando comience a regir la rebaja de dieta.

También estaba en la calle hace tres semanas cuando dos mujeres lo grabaron mientras las amenazaba. El video se viralizó y dos diputadas pidieron a la bancada radical (es independiente, ex DC) que lo saquen de la Comisión de Familia. El año pasado fue el primer diputado denunciado por acoso sexual a través de un mecanismo que fracasó desde el comienzo en salvaguardar la identidad de los denunciantes: los cargos se desecharon en enero.

Todos los frentes de su pasado judicial le cuestan hoy el 50% de su dieta, calculan en la Cámara, porción de la cual una parte la retiene el CDE para tramitar el pago de deudas a Coquimbo y el resto a los otros pasivos. La sentencia del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de La Serena del 7 de enero del 2007 lo condenó a 300 días de pena remitida, al pago de costas, a restituir el 10% del monto defraudado y al pago de una indemnización por perjuicios al municipio que entonces se fijó en $150 millones. Con el tiempo, el no pago, los reajustes y los intereses, ha engordado vorazmente la deuda hasta niveles casi imposibles. Ese es el pasivo que lo tiene contra pared.

El fallo también lo castigó con lo que más le duele: la inhabilitación de por vida para volver a postular a alcalde. Pero entonces la ley tenía una brecha: sí le permitía ser candidato al Parlamento. El 2009 logró ser electo diputado por la misma zona y casi tocó el cielo al llegar a la presidencia de la Cámara, hasta que el escándalo por tener en la testera a un culpable de fraude al fisco precipitó la censura a la mesa y, de ahí, su salida.

Una deuda que solo crece

Entre 2010 y 2014 ya le descontaban parte de la dieta para cumplir con la sentencia. El 2013 perdió su reelección y fuera del Congreso no hubo cómo cubrir el débito porque no había suficientes bienes que embargar. El 2017 consiguió ganar otra elección y regresar, pero en la Cámara recuerdan que entonces ingresó allá un oficio judicial que ordenó retener -otra vez- parte de su sueldo. Como de nuevo estaba “en condiciones de pagar”, al año siguiente, 2018, el municipio volvió a la carga para ir por lo suyo.

El juicio ejecutivo para el cobro de la indemnización se sigue tramitando hasta hoy en el Segundo Juzgado de Letras de Coquimbo bajo la causa rol C-48783-2007. Los expertos en el caso afirman que Velásquez ha hecho algunos depósitos de forma voluntaria, pero que son los menos. La mayoría de lo hasta ahora recaudado ha sido porque se le ha tenido que retener a la fuerza no solo la tajada de la dieta; también reembolsos de gastos electorales.

Esa misma versión dice que solo la causa civil le cuesta el 15% de su dieta, que a mayo de este año equivale aproximadamente a un millón de pesos mensuales. A esa fecha existe constancia de que ha cubierto $53 millones, y que le queda por pagar $93.672.112. Pero eso solo corresponde al monto capital, bastante inferior al total con reajustes e intereses.

“No debería estar pagando ni un peso”

Velásquez calcula que mes a mes le retienen el 50% de la dieta, “cerca de $3.2000.000, la mitad es por la causa que lleva el CDE y la otra por el juicio de alimentos”. ¿Cuánto le deja eso para el bolsillo? Según él, de la dieta completa de $9 millones le llega mucho menos porque “nos descuentan el impuesto por sueldos altos, y eso da que recibimos casi $6.400.000 líquidos, y de esa suma me descuentan los $3.200.000″.

Pero además se le va otra tajada en “vestimenta y otros gastos”. Restando y restando, dice que le queda para vivir “cerca de $800 mil al mes, además gasto en personal en Coquimbo, la región es extensa”.

¿Cuánto le va quedar cuando comience el recorte del 25%? En la Cámara dicen que lo que debería suceder es lo siguiente: que despejado el recorte, y además los descuentos previsionales y de salud, sobre el líquido restante se le descontará el mismo 50%, aunque el monto sea menor.

“No me va alcanzar para pagar el total”, dice el protagonista de esta nota, por lo que “pretendo solicitar oficialmente que se me descuente tanto en el Tribunal de Familia como el CDE la misma proporción que me van a rebajar la dieta”.

“No es que quiera llorar”, dice.

En Coquimbo recuerdan que ha habido períodos en que ha dejado de pagar. En noviembre de 2018 dijo al Diario El Día que estaba pagando la deuda hace siete meses. Desde entonces ha pedido “cuatro veces” repactar la deuda, pero como esto no es un banco ni una financiera, sino que un municipio que quiere ser resarcido del daño causado (donde además le tienen una factura kilométrica), y hay orden judicial, se lo han negado cuatro veces.

La última fue en febrero de este año. Velásquez pedía que le rebajaran los intereses que lo asfixian a un “monto justo” y a prorratear la deuda en 120 (ciento veinte) cuotas. Eso son diez años. Su período como diputado termina a fines del próximo.

Con todas estas negativas, dice, “yo no debería estar pagando ni un peso, porque el CDE ni la Municipalidad me dan facilidades. Pero como el tema es político y me lo sacan cada vez que hay elecciones, prefiero que me descuenten y dejar tranquilas a estas personas”.

Le quedan por cancelar “$500 ó $600 millones”

Velásquez nunca lo ha hecho, pero sigue pensando que “si me hacen un convenio, tengo mi derecho a pedirle al Presidente de turno un indulto y con eso podría ser nuevamente candidato a alcalde” por Coquimbo.

-¿Cuánto le queda por pagar a Coquimbo, sumando reajustes e intereses?

-Me va disculpar, pero la deuda municipal también fue inventada. Jamás se me encontró una situación de robo.

-Usted fue condenado por fraude al Fisco.

-Está bien. Pero esto fue un verdadero montaje y colocaron como chivo expiatorio al CDE y se hizo parte, sacaron a un abogado y pusieron a otro que argumentó que el CDE también era afectado. Entonces el monto a pagar era de $150 millones.

-¿Cuánto le queda por pagar?

-Como no me han dado facilidades, me han aplicado todos los intereses. A estas alturas, creo que deben ser, no sé, unos $500 ó $600 millones. Como mínimo. ¿Qué puedo hacer cuando una mafia política no te permite pagar?

-De algo tendrá que arrepentirse a estas alturas. Algo que nunca debió hacer para no estar en este aprieto.

-Haber sido más desconfiado con la gente que estaba a mi alrededor.

“Bendiciones, que Dios lo cuide”, se despide.

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