Las 20 verdades de Gabriel: la democracia hegemónica

REUTERS/Ivan Alvarado




En el contexto de la actual campaña presidencial, ha sido un tema recurrente la discusión sobre las características de un verdadero sistema democrático.

Para la gran mayoría de los partidarios de Gabriel Boric, la democracia liberal o clásica (ahora tratada de democracia neoliberal) no cumpliría con los estándares de una democracia real. Esta sería antipopular, establecida en beneficio de unos pocos y controlada por oscuros intereses económicos.

Es la antigua distinción de la izquierda latinoamericana entre la “democracia formal” y “democracia real”, esta última, basada en la idea de que las mayorías electorales no deben tener límites. Las reglas y las instituciones no pueden trabar la voluntad del pueblo, están para servirle y si es necesario quebrantar la ley para conseguir lo que la mayoría pide, así se deberá hacer. La simple ley no puede poner límites a la capacidad transformadora del pueblo.

Es la idea de una democracia electoralista y mayoritaria, es decir, plebiscitaria, en la que el pueblo en forma constante entrega al líder del momento una legitimidad por encima de toda norma como lo demostraron los más de 10 plebiscitos convocados por Hugo Chávez (a razón de un por año).

Sin embargo, hay otra característica de estas democracias reales o “hegemónicas” que resulta de vital importancia. Su expresión más lograda se puede encontrar en la figura de Juan Domingo Perón, para algunos, el gobernante populista y autoritario por excelencia en América Latina (también admirado por Hugo Chávez), quien inauguró la práctica de las “verdades” del régimen.

En 1950, Juan Domingo Perón proclamó las llamadas “20 verdades de Perón”, entre las que podemos destacar: 1° “La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”, y la 2° “El peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y por lo tanto no es peronista”.

Qué decir de la verdad N° 6 -“Para el peronista no puede haber nada mejor que otro peronista”- o la N° 10 -“los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al pueblo un abrazo de justicia y de amor”-, y la N° 20: “En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo”.

Todo lo anterior, envuelto en una constante invocación a la lucha contra los “poderosos”, porque, como dice la verdad peronista N° 4 -“No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan”-, y la verdad N°12: “En la Argentina los únicos privilegiados son los niños”.

En estas elecciones presidenciales en curso, tal vez lo único que falta por escuchar son las “20 verdaderas de Gabriel”.

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