Parlamentarios y gobernadores pro Bolsonaro: las otras elecciones que fortalecen al oficialismo brasileño

Un partidario del Presidente brasileño Jair Bolsonaro agita una bandera con su imagen el día después de las elecciones. Foto: AP

Con el recambio en el Congreso, el Partido Liberal del actual Presidente Jair Bolsonaro se convirtió en la fuerza con el mayor número de representantes en los últimos 24 años en la Cámara Baja.


Si había un análisis que se repetía entre expertos electorales y politólogos brasileños era el recalcar la importancia que tenía para el ganador de la carrera presidencial, ya fuera en primera o segunda vuelta, la futura conformación del Congreso. Y si Jair Bolsonaro, el actual mandatario de Brasil, ya podía alegrarse por destrozar los pronósticos de la mayoría de las encuestadoras y forzar una segunda vuelta -con un margen cercano a los 5 puntos de diferencia respecto de Lula, en contraste con los 10 que se anticipaban-, el resultado de las votaciones parlamentarias fueron la guinda de la torta para sus aspiraciones políticas.

Con 99 diputados electos, el Partido Liberal (PL) de Bolsonaro será a partir del próximo ciclo administrativo la mayor bancada de la Cámara Baja, al sumar 23 nuevos representantes a sus filas en comparación a la composición legislativa anterior. Por su parte, el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, junto a los partidos que conformaban el pacto del exmandatario en la federación Brasil da Esperanza, quedó en segundo lugar, al obtener 80 escaños.

Con esta nueva configuración, que iniciará sus funciones en enero de 2023, se ve difícil que Lula -si es que gana el balotaje- pueda contar con una mayoría legislativa a su favor, explicaron analistas. Con 513 escaños en la Cámara Baja, será el Centrão quien mantendrá el dominio de cerca de la mitad de la sala, grupo en el que habita el PL.

En el desglose por coalición, el Centrão tuvo como grandes vencedores al Partido Liberal (99), los Progresistas (47) y también a los Republicanos y al Partido Social Democrático, con la misma cantidad de escaños (42). Sumado a los Patriotas (4) y al Partido Laborista Brasileño (1), el conglomerado totaliza 235 cupos, al menos en el papel y previo a posibles negociaciones futuras.

Un simpatizante de Jair Bolsonaro junto a un votante envuelto en una bandera del Partido de los Trabajadores, del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Foto: AP

En la otra vereda, el núcleo duro de Lula, conformado por el Partido de los Trabajadores, el Partido Comunista de Brasil y el Partido Verde aseguraron 80 escaños. Por otro lado, y ampliando el margen hacia la izquierda en general, el Partido Democrático Laborista (17), el Partido Socialista Brasileño (14) y el Partido Socialismo y Libertad junto a Rede de Sostenibilidad (14) suman 45, elevando a 125 los posibles votos a favor de un eventual gobierno del exmandatario izquierdista.

La importancia de la composición de esta cámara, explicaron expertos, reside en la creciente relevancia que ha ganado año tras año el órgano legislativo brasileño, donde temas como el presupuesto están en manos de estos últimos.

En conversación con La Tercera, el economista y profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Sao Paulo, Glauco Peres da Silva, aseguró que el gobierno entrante “deberá centrarse en retomar la negociación con el Congreso para poder impulsar una agenda positiva de políticas públicas. Este será el desafío más delicado y difícil de resolver”.

“El resultado electoral confirmó las proyecciones de la elección del PL como principal fuerza política en el Congreso Nacional”, dijo el politólogo brasileño Neuriberg Días al medio UOL. En la misma línea, el también politólogo y vicepresidente de Arko Advice, Cristiano Noronha, aseguró que “el PL creciendo, creando una bancada relevante, muestra la fuerza política electoral del presidente Bolsonaro. Al fin y al cabo fue el partido al que se unió y este crecimiento debe atribuírsele”.

Ante una eventual victoria de Lula y la posibilidad de pactar con el PL, Noronha cree que el partido arriesgaría una fuga importante de parlamentarios. “Si el PL decide participar en un eventual gobierno de Lula, Valdemar da Costa Neto (presidente del partido) puede tener dificultades con esto y encontrar alguna disidencia interna. Al final, algunos miembros del Parlamento podrían incluso abandonar el PL. Pero si Bolsonaro gana, esto ayudará mucho a la gobernabilidad”, explicó el politólogo.

Días atrás, el sitio La Política Online (LPO) planteaba que, en un eventual triunfo de Lula, la conformación del Congreso era una de sus principales preocupaciones. El gran temor del mandatario es que el órgano legislativo mantenga el mismo poder que tiene hoy bajo Bolsonaro, especialmente en lo que compete al llamado “Presupuesto secreto”. Gracias a este mecanismo, el que rige desde 2020, un parlamentario se encarga cada año de sugerir a los ministerios federales cómo y dónde debe destinar las partidas presupuestarias, donde el congresista funciona como un “relator”.

Ante dicho escenario, Peres da Silva dijo a La Tercera que independiente de quién emerja como vencedor en la segunda vuelta presidencial, “será necesario retomar la elaboración del presupuesto, donde la política del ‘Presupuesto secreto’ convierte al Presidente en rehén del Poder Legislativo, y también abogar por el restablecimiento de acuerdos creíbles con los parlamentarios”. Con miras a la conformación actual del Congreso, dicha negociación favorece ligeramente a Bolsonaro, en caso de que sea reelecto.

Fue el propio mandatario quien celebró el desempeño de su partido tras conocer los resultados. “Parece que el PL tiene un banquillo de más de 100 personas. Todas estas personas serán invitadas a hablar con nosotros”, dijo antes de saber que el número definitivo eran 99. “Es un partido que sale adelante para disputar posiciones en la mesa”, agregó, según UOL.

Partidarios del Presidente brasileño Jair Bolsonaro rezan mientras escuchan los resultados parciales del domingo. Foto: AP

En el Senado, donde se renovó un tercio de los escaños, las cuentas para Bolsonaro también fueron alegres, pues el mandatario logró no solo conformar la mayor bancada dentro de la Cámara Alta, con 14 de los 81 puestos, sino que también fueron elegidos nombres directamente ligados a su gestión, como lo fue el caso del exfiscal y antiguo ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, Sergio Moro, si bien el responsable del caso Lava Jato salió enojado del gobierno.

Con esto, el mandatario obtuvo ocho nuevos senadores oficialistas en comparación con el período anterior, y apoyos que, al menos en el papel, deberían ser leales a Bolsonaro. Entre los más destacados aparece el general Antonio Hamilton Mourão, quien se desempeñaba como vicepresidente de la República, la exministra de la Familia, Damares Alves, pastora evangélica recordada por su frase sobre que “los niños visten de azul, las niñas de rosa”, y la exministra de Agricultura, Tereza Cristina da Costa.

El resultado del domingo demostró la vigencia del bolsonarismo, especialmente en las votaciones parlamentarias. En la Cámara Baja, el PL se convirtió en el partido con el mayor número de representantes en los últimos 24 años, al alcanzar los 99. En 1998, los predecesores del actual partido Demócratas, hoy parte de la União Brasil, lograron 106 asientos cuando el expresidente Fernando Henrique Cardoso fue reelecto en dicho año.

Por último, pero no menos importante, fueron los cupos de gobernadores que aliados de Bolsonaro lograron, donde al menos siete son abiertamente partidarios del presidente. Número que en los próximos días podría crecer, considerando que otros dos gobernadores evitaron mostrarse pro Bolsonaro previo a la votación, pero ya se declararon opositores a un eventual gobierno del expresidente Lula. Por su parte, este último logró posicionar a cuatro aliados como gobernadores, precisamente en su bastión electoral, en el noroeste de Brasil.

Quedan abiertos seis estados en los que habrá segunda vuelta, donde cada uno de los dos principales abanderados presidenciales cuenta con seis candidatos que lideraron el conteo de votos durante el domingo, lo que, de mantenerse, no modificaría la mayoría bolsonarista.

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