Respaldo a una demanda internacional contra Ortega y traslado de presos políticos: las peticiones a Chile de delegación opositora nicaragüense

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, durante una cumbre del Alba, en Caracas, el 24 de abril de 2024. Foto: Reuters

Durante su reciente visita al país, un grupo de opositores a Daniel Ortega dio su testimonio de lo vivido en un régimen que consideran de facto, pero también entregaron una propuesta oficial de apoyo en acciones contra Nicaragua, la que llegó al gobierno a través de Cancillería. También se reunieron con miembros de la ex-Concertación, Evopoli y Republicanos.


Carpeta en mano, y tras varias reuniones en Chile desde el miércoles hasta el domingo pasado, una delegación de nicaragüenses exiliados por Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, llegó a la reunión prevista con Cancillería. Entre los asistentes estaban dos expresos políticos y actuales exiliados: el precandidato presidencial en 2021 Juan Sebastián Chamorro y Kevin Solís, el dirigente estudiantil que pasó años en cárceles locales. Ambos forman parte de la recientemente creada Concertación Democrática Nicaragüense-Monteverde (CDN-M), una variopinta agrupación que reúne a políticos desde la extrema izquierda, el centro y la extrema derecha, pero que comparten un patrón común: todos han sido perseguidos por el régimen sandinista gobernante en el país centroamericano.

Además de contar su historia, venían a presentar tres solicitudes de apoyo. Necesitan el respaldo de Chile para presentar una demanda internacional contra Nicaragua, el patrocinio con vuelos para traer a más de 100 presos políticos y la entrega de nacionalidad a apátridas de facto.

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Gabriel Boric y Daniel Ortega, líderes políticos de Chile y Nicaragua, respectivamente.

En conversación con La Tercera, Solís explicó que la lista la componen tres puntos clave, y ven a Chile como un potencial aliado debido a la posición que el Presidente Gabriel Boric ha demostrado sobre Ortega, pese a su afiliación a la izquierda regional. En primer lugar, está “la petición de poder recibir el apoyo del gobierno chileno para una demanda internacional en contra de Nicaragua, ya que para eso se necesita de un Estado patrocinador”.

Esta sería una eventual demanda por crímenes de lesa humanidad, señaló, puesto que ya cuentan con uno de tortura. Pero donde “el propio Ortega prácticamente se ha inculpado, es en el haber dejado apátridas a muchos nicaragüenses. Él mismo se ha burlado en sus discursos”.

El país centroamericano, que vio cómo se transformaban el sandinismo y Ortega, ni siquiera es firmante de tratados internacionales. Sin embargo, explicó Solís, Ortega y Murillo abrieron un precedente cuando demandaron “a Alemania por financiamiento a Israel, en el caso sobre el genocidio en Gaza, y esta fue aceptada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Por ende, Nicaragua abrió una ventana para que también pueda ser llevado a instancias judiciales internacionales”.

El embajador de Nicaragua en los Países Bajos, Carlos José Argüello Gómez, durante un fallo en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el que el país se pronuncia sobre una demanda para ordenar a Alemania que detenga las exportaciones de armas militares a Israel. Foto: Reuters

Kevin Solís asegura que esta es la mayor de las peticiones de las tres que entregaron, que también presentaron a Argentina y al gobierno de Javier Milei entre este lunes y martes.

De igual modo, entienden que lograr que Ortega, aliado de Cuba y Venezuela en la región, sea depuesto o encarcelado es improbable. “Nosotros no somos ingenuos como para creer que Ortega va a llegar encadenado, presentándose a un juicio. Sabemos que eso no va a pasar, pero eso deja un precedente ante sus mismos seguidores de que, tarde o temprano, ocurra”.

Y añadió, haciendo un paralelo con Chile, la ex-Concertación y la transición desde la dictadura a democracia: “Prueba de eso ha sido Chile. Ustedes son ejemplo vivo de esto, de que la justicia al final del día ha llegado. Aunque pasaron 10, 20 años, al final llegó”.

Le sigue una segunda petición de tipo operativo. Según el exiliado político nicaragüense, a quien España le otorgó la nacionalidad tras ser declarado apátrida por Ortega, este último ha dicho en numerosas ocasiones que si los presos políticos quieren salir del país, que alguien los vaya a buscar.

Solicitamos que el gobierno chileno nos patrocine con un avión para mandar a buscar a 143 presos, pensando en si el presidente Boric está dispuesto a mantener comunicación con Ortega. Sabemos es complicado. El tema de migración mundial ahorita está bien complejo, pero fue una de las peticiones que se hicieron”, prosiguió Solís.

La tercera propuesta se vincula directamente con la situación de presos políticos, exiliados y sus familias. También con la relación entre Chile y Nicaragua, que ha sido una especialmente cercana en los últimos meses. Esto, especialmente luego de que nuestro país fuera uno de los que ofrecieron residencia y nacionalidad a 94 expatriados por Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo. Entre ellos destacan los escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli, pero la lista incluye a religiosos, activistas, políticos e intelectuales.

El problema, relató Solís, es que cuando los familiares de los exiliados viajaron a ver a sus seres queridos, liberados tras años de prisión en algunos casos, al volver, se encontraban con la noticia de que no podían reingresar al país.

“A muchos, cuando quisieron regresar, les privaron la entrada. La aerolínea les avisó que el gobierno no los aceptaba, y quedan como apátridas de facto, solo que no hay un documento oficial como con nosotros, pero sí están sin nación y sin protección internacional”.

La propuesta a Cancillería fue hecha al ministro consejero Francisco del Campo, subdirector División de América del Norte, Centroamérica y el Caribe, y con Tomás Pascual Ricke, director de derechos humanos del ente gubernamental, pudo corroborar este periódico con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Desde la cartera liderada por el ministro Alberto van Klaveren añadieron que se les recibió y escuchó, pero que de momento no hay una respuesta oficial a la petición.

La delegación nicaragüense durante una reunión con autoridades chilenas, la semana pasada.

Tamara Dávila, activista feminista nicaragüense que vino en la delegación, dijo a La Tercera que “en general, el balance de la visita a Chile es positivo, porque, a pesar de la distancia entre el Sur y Centroamérica”, los dirigentes políticos con los que hablaron “tenían un conocimiento de lo que sucede en Nicaragua, y de la brutalidad con la que Daniel Ortega y Rosario Murillo han ejercido esta dictadura”.

Además, cree Dávila, “se adquirieron algunos compromisos concretos sobre acciones a realizar por parte de los Estados, y medidas que se pueden tomar para denunciar a la dictadura de Ortega y Murillo. Eso fue un elemento muy positivo”. Completan la delegación Juan Diego Barberena, activista político, y Eliseo Núñez, secretario ejecutivo y miembro del directorio político de CDN-M.

Similitudes y la Concertación

Chile, y particularmente el gobierno del Presidente Gabriel Boric, ha sido uno de los pocos de la región que, siendo dirigido por la izquierda, se han posicionado claramente en contra del gobierno de Daniel Ortega.

Mientras Brasil y Colombia, liderados por Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro, respectivamente, se han mostrado más bien neutrales -o, al menos, en un área más gris- a la hora de condenar lo ocurrido en Nicaragua, Boric llegó a calificar a Ortega de dictador, a contrapelo de varios de sus pares de la izquierda en Latinoamérica.

Eso, en parte, podría explicar el interés de tratar con Chile las propuestas a nivel internacional. Pero no es la única razón. La pista está en el nombre de la formación política que levantan opositores a Ortega.

La Concertación Democrática Nicaragüense-Monteverde (CDN-M) ve con ojos cercanos el ejemplo chileno de la transición a la democracia levantado por la Concertación de Partidos por la Democracia en los últimos años de dictadura, y su posterior llegada al gobierno por 20 años.

Por eso, también se reunieron con el exministro de Salvador Allende, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, el PPD Sergio Bitar. La conversación, explicó el exsenador a este diario, versó sobre la experiencia chilena y las similitudes con el caso nicaragüense. Pero, al mismo tiempo, sobre la importancia que la situación del país centroamericano tiene para Estados Unidos.

Sergio Bitar, exministro de Estado y poíitico del PPD. Foto: Andrés Pérez/La Tercera

La reunión fue una solicitud que le hicieron hace un tiempo dirigentes del National Democratic Institute (ONG de Estados Unidos que, si bien es independiente y no partidaria, está asociada al Partido Demócrata de dicho país). También lo hizo el Republican Institute (similar al citado previamente, pero asociado al Partido Republicano). Ambos “han estado facilitando contactos de los dirigentes nicaragüenses expulsados en el exilio con chilenos”, relató.

Además de solicitarle “que les expusiera las experiencias chilenas de la Concertación”, la instancia sirvió “para marcar las diferencias con Chile. Allá, el sistema de partidos es muy débil, y el nuestro era bastante más fuerte, a pesar de la dictadura”, señaló Bitar.

El exministro les recalcó que el trabajo “es progresivo, que es un proceso lento. Que hay que establecer bien los objetivos y tener la máxima tolerancia interna. Que es necesario tener en cuenta que haya gente transversal, de derechas e izquierdas. Que en el caso nuestro también fuimos muy claros en la organización de la sociedad civil, en paralelo a la organización de la sociedad política. Que tuvieran sistemas de consulta y de rotación, para evitar que haya algunos que quieran irse o quedarse, y logrando la solución de los conflictos”.

La visita de la delegación incluyó reuniones con miembros de Evopoli, el Partido Republicano, el Consejo para la Transparencia y Ximena Rincón en el Senado, detalló Kevin Solís. Además, hubo un encuentro con el académico Claudio Fuentes, experto en temas de transición en democracia.

En la misma línea, Bitar destacó que “ellos sienten que Chile los apoya y ven que la postura del presidente Boric es muy clara en esa materia, y la de todos nosotros, de la derecha e izquierda democrática, también de apoyo pleno”.

Dicha visión fue refrendada por Solís, quien aseguró que se fueron “bien contentos”, pues “sabemos que hay un lazo fuerte con Chile. La historia chilena también está muy conectada con nosotros. Nos podemos identificar con ustedes, cómo hicieron todo el proceso, y vemos el gran interés de querer apoyar al pueblo nicaragüense. Nos fuimos con una impresión positiva tanto de parte del gobierno chileno como del argentino de querer apoyar al pueblo nicaragüense. Sobre la ejecución, el que sucedan estas cosas, yo creo que sí lo vamos a lograr”.

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