Una noche con las urnas selladas: gobierno apura proyecto de ley para elección en dos días, pero alcaldes se oponen

Foto: Patricio Fuentes

En la Segpres explican que el texto ya está siendo redactado y que debería estar listo esta semana, para que pueda ingresar al Congreso. Es probable que lo envíen con suma urgencia o discusión inmediata, porque la próxima semana vuelve a sesionar el Legislativo y el tiempo se acaba: apenas faltan 47 días para el 11/A. Al menos tres alcaldes de Chile Vamos rechazan que se esté votando por lo mismo dos días seguidos y plantean fórmulas alternativas.




Facultar a los presidentes de las mesas de votación para que la noche del sábado 10, terminado el horario de sufragio, dejen selladas todas las urnas y que así a la mañana siguiente, domingo 11, se continúe con el proceso. Esa es una de las ideas con las que se buscaría neutralizar el gran problema que tiene legislar muy contrarreloj sobre algo que nunca se ha hecho: que se generen sospechas a partir de las implicancias que acarrearía parcelar la megaelección de alcaldes, concejales, gobernadores y constituyentes de abril. Temores ante falta de confianza, que se levanten voces que acusen fraude y cómo reforzar la seguridad de los votos esa noche son solo algunas, aunque esta mañana tres alcaldes oficialistas insisten en esos puntos, La Moneda va a enviar el proyecto de ley respectivo.

En la Secretaría General de la Presidencia explican que el texto ya está siendo redactado y que debería estar listo esta semana para que pueda ingresar al Congreso lo antes posible. Es probable que lo envíen con suma urgencia o discusión inmediata, porque la próxima semana vuelve a sesionar el Legislativo y el tiempo se acaba: apenas faltan 47 días para el 11/A. Queda por despejar si entrará por la Cámara de Diputados o por el Senado, donde ya hay un texto de los socialistas Álvaro Elizalde y Alfonso de Urresti con el que se podría refundir.

Legislar este cambio histórico contaría con los votos, calculan en el Ejecutivo tres días después de lanzar la idea y sondear a los partidos. Hacerlo implica reformar la Constitución (quórum de 2/3) y una serie de otras normas que piden un piso de 3/5. En la Casa de Gobierno también aseguran haber chequeado con la Dirección de Presupuestos que sí hay caja para costear un día adicional de pago a los vocales de mesa.

El 2017 el Fisco pagó cuatro mil cuatrocientos veinticinco millones de pesos ($ 4.425.000.000) a los 226.473 vocales que participaron en las elecciones de la primera vuelta presidencial, parlamentarias y cores. Eso fue por un solo día; en este caso habría que gastar el doble, pero en Palacio dicen que solo en este ítem, y que no se trata de duplicar el costo de todo el proceso.

Lo más delicado y que más preocupa al gobierno y las fuerzas políticas es cómo regular esto para que la elección más masiva e importante de la historia reciente no sea pasto de polémicas de variable calibre que empañen todo. Está totalmente descartado que se legisle pensando en que habrá un escrutinio parcial al final de la primera noche antes de que se siga votando la mañana siguiente, idea que no flota ni por asomo, porque condicionaría el resto de las votaciones, entre otras razones.

Para velar contra suspicacias, el proyecto del gobierno sí podría considerar que se norme claramente lo de dejar las urnas bloqueadas con un sello oficial durante la primera noche, punto que advierten varios actores, incluyendo al presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral (cuyos integrantes ayer sesionaron), Patricio Santamaría. En La Moneda dicen esperar que el Servel elabore un protocolo para hacer ver aspectos prácticos; en el servicio dicen que no se los han pedido aún, pero que están dispuestos. De sus cinco consejeros -que sesionaron ayer-, cuatro están a favor de que se haga la elección en dos días.

Claro que sellar las urnas parece no ser suficiente si se trata de despejar dudas y dar confianzas. Por ejemplo, a algunas voces les parecería razonable que además de eso se pueda facultar a las autoridades de la mesa para dejar esa noche un acta que certifique cuántos votos hay en cada urna, de tal forma que a la mañana siguiente se acredite que son los mismos. Eso requiere un conteo solo de cuántos sufragios hay esa noche.

En el gobierno dicen que de momento no lo han considerado. Pero ojo, que ya antes han hecho ver en el Servel que este año puede haber muchas más mesas descuadradas -es decir, que no coincidan al primer conteo los votos que están en cada urna y el número en acta-, debido a la gran masa de votos, con tantos nombres en cada uno. Estos y otros detalles quedan por despejar mientras no se envíe el proyecto.

Oposición de alcaldes

Pero así y todo, al menos tres alcaldes de Chile Vamos rechazan que se esté votando por lo mismo dos días seguidos y plantean fórmulas alternativas: Felipe Alessandri (RN, Santiago), Evelyn Matthei (UDI, Providencia) y Rodolfo Carter (independiente ex UDI, La Florida).

El primero lo hizo ver hace un par de meses en una reunión en La Moneda junto a los ministros del Interior y Salud, y después se los comentó al ministro de la Segpres, Juan José Ossa, y al Servel. Asegura que hay vecinos de su comuna que tardaron 10 minutos en votar el 25/O, para el plebiscito. Su idea es que se vote en dos días consecutivos, pero que el sábado solo para gobernadores y constituyentes, y el domingo por alcaldes y concejales. “Tenemos la logística y estamos preparados para salvaguardar la salud de las personas y mantener un proceso impecable”, asegura.

Matthei asegura que “estimamos unos ocho o 10 minutos por votante” y que “no se alcanza a hacer la elección en un solo día, imagínate a adultos mayores con cuatro papeletas, tratando de encontrar un nombre entre 80 o 100 más”, entre otras implicancias.

Pero a ella no le convence ni lo de sellar las urnas durante la noche ni otras medidas, y se opone a que un mismo proceso electoral continúe a la mañana siguiente: “No puede haber ninguna urna que quede sin contar esa noche, sería inaceptable, porque inevitablemente habrá acusaciones de fraude, de robo de urnas o de papeletas. Se tiene que cerrar y contar todo esa misma noche. Dejar votos sin escrutar esa noche es imposible”.

Cree que si se hace así puede generarse “una crisis política insospechada”, como cuando en “EE.UU. los que votaron por Trump creían que les habían robado la elección”. Ella plantea una de dos: o lo que plantea Alessandri, o hacer lo mismo, pero en dos fines de semana (11 y 18).

Carter insiste en que “en este país no leen historia: en Chile se cuentan los votos el mismo día por el temor al fraude, en la época de Diego Portales se robaban las urnas”. Él es de la idea “que se vote el sábado por alcaldes y concejales, y el domingo por constituyente o gobernadores, o en dos domingos seguidos”.

También se opone a hacerlo como plantea el gobierno, porque además de lo anterior, “me preocupa el riesgo de que pase como la elección de Biden en EE.UU., que la mitad del país cree que hubo un resultado, y la otra, otro”. Y que “es una irresponsabilidad exponer a las Fuerzas Armadas a cuestionamientos o que las culpen de que se roban las urnas si pasa algo, o que haya candidatos impugnados, o votos perdidos”.

En el gobierno no les fascina precisamente la idea de los alcaldes, porque temen que si los electores van a votar un día por una cosa y después por otra, baje la participación; entre los jefes comunales no creen eso. Pero también en el Ejecutivo sospechan que a los ediles les interesa separar los comicios constituyentes de los alcaldicios para despolitizar sus propias reelecciones, cosa que entre los aludidos también rechazan.

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