Alejandro Tapia

Alejandro Tapia

Editor de Mundo de La Tercera.

La Tercera PM

Una pesadilla llamada Brexit

FOTO: AP

El enredo comenzó el jueves 23 de junio de 2016, cuando el 52% de los británicos aprobó en un referendo el divorcio de la UE.


Las casas de apuestas británicas son un reflejo del sentir ciudadano. Hoy pagaban 1 a 33 a favor de aplazar la fecha de salida de Reino Unido de la Unión Europea, programada para el 29 de marzo. El Brexit se ha transformado en una pesadilla para los británicos: que se van, que se quedan, o que deberían quedarse, o deberían irse. Bien lo dijo The Clash: Should I stay or should I go? Por tercer día consecutivo, hoy los Comunes votarán una extensión del plazo para retirarse de la UE. Pero como todo divorcio, lo importante es la letra chica.

El martes, el Parlamento británico rechazó un Brexit con el acuerdo que la primera ministra Theresa May negoció con el bloque europeo. Al día siguiente rechazó un Brexit sin acuerdo y hoy se pronunciará sobre una posible nueva fecha, que podría ser el 30 de junio. Para la premier conservadora todo se trata de tiempo. Lo mismo para la UE. El modo que se suele utilizar en Europa para este tipo de negociaciones es estirar el chicle lo más posible. De esta manera, es probable que hoy no quede resuelto el Brexit, sino que se enrede aún más.

La pesadilla comenzó el jueves 23 de junio de 2016, cuando el 52% de los británicos aprobó en un referendo el divorcio de la UE. Entonces se estableció que la fecha de salida debía ser el 29 de marzo de 2019. El sorpresivo resultado no sólo le costó el puesto al primer ministro conservador David Cameron, sino que la gestión de May ha estado marcada por esa consulta ciudadana de la que hoy algunos se arrepienten.

Es probable que la extensión de la fecha del divorcio termine aprobándose. Pero aquí no termina todo. Esto, porque en este caso será la UE la que deberá dar su aprobación a una nueva fecha de salida. Sin embargo, esto provocaría un nuevo problema. Ocurre que en mayo son las elecciones del Parlamento Europeo, en las que Reino Unido podría terminar participando. Esto significa que se podrían elegir legisladores británicos, pese a que el país podría salirse del bloque. Así, habría parlamentarios de una nación que ya no formaría parte de la UE.

El enredo es también por las enmiendas. Hoy por ejemplo se admitió una enmienda para votar un segundo referendo, ruta que no debe descartarse. ¿Y qué pasa con May? La primera ministra podría tener sus días contados, aunque su personalidad algo terca y perseverante bien podría ayudarla a sobrevivir si se da un escenario de último minuto y termina imponiéndose su postura: un Brexit con acuerdo el 29 de marzo.

¿Qué viene ahora? La discusión de la enmienda de la enmienda. Y muchísima incertidumbre.

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