Por Martín Cifuentes¿Estás buscando trabajo? Cómo preparar una buena entrevista laboral
Una voz temblorosa, una respuesta poco fluida o una impresión difícil de revertir pueden incidir en un proceso de selección antes de que el postulante pueda siquiera demostrar sus capacidades. Por eso, tener una buena entrevista laboral es fundamental. Aquí, los principales errores que cometen los postulantes y algunos consejos útiles para considerar.

Con una tasa de desempleo en Chile que alcanza el 9,4% para el trimestre abril-junio, hoy son casi un millón de personas las que están en una frenética búsqueda diaria por postular y ser aceptados en una plaza de trabajo.
En este camino por reinsertarse en el mundo laboral, el currículum es la primera parte de la ruta. Luego viene la ansiada entrevista: un encuentro cara a cara con la persona que tendrá la misión de definir, tras una breve interacción con los candidatos, quién es el o la postulante más idóneo para el cargo.
Es en la entrevista laboral donde las personas se juegan una parte importante de su destino, y los primeros cinco minutos de conversación con el entrevistador pueden generar una impresión que acompañará -y determinará- todo el resto del diálogo.
Cómo se saluda, el tono de voz, la postura y el nerviosismo entregan señales de peso, y aunque estas no den luces sobre cómo será el desempeño del postulante al cargo, sí pueden influir en la decisión que toma el reclutador.
Carolina Gajardo, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Concepción, explica que en este escenario “se activa una capacidad inconsciente de nuestro cerebro para reconocer patrones y extraer juicios, donde se procesa una enorme cantidad de señales en cuestión de segundos y se genera una impresión provisional”.
¿Por qué son tan importantes los primeros cinco minutos? Carolina Gajardo plantea que, para quien entrevista, “categorizar rápido reduce tiempo y energía”. En ese proceso pueden pasar dos situaciones: una, que aparezca el “efecto halo”, es decir, que el reclutador vea en el discurso del postulante una característica positiva que lo lleve a atribuirle otras cualidades favorables. La otra, que aparezca el “efecto horn”: que identifique una señal tan negativa que contamine todo el resto de la evaluación posterior.
El riesgo de ambas percepciones es que pueden terminar convertidas en conclusiones aparentemente objetivas. Por eso, quienes están encargados de procesos de selección trabajan constantemente para evitar caer en estos extremos.
Georgy Llorens, socio y gerente general de la consultora BeAdaptive, advierte sobre ese riesgo. “Las primeras impresiones son inevitables: el problema aparece cuando se transforman en el principal criterio para decidir”, afirma. Ante ese escenario, la conversación puede dejar de profundizar en las competencias del postulante y transformarse en una búsqueda de argumentos para confirmar lo que el entrevistador creyó encontrar al inicio.
Cuando los nervios parecen falta de capacidad
Carolina Gajardo, académica de UNAB, comenta que un candidato puede ser muy competente en su área, sin embargo, no tener las mejores habilidades de expresión: hablar muy rápido, trabarse, responder de forma menos articulada o incluso verse inseguro son algunos de los errores más frecuentes, y afectan particularmente a los perfiles más introvertidos o a candidatos que enfrentan una entrevista en un segundo idioma.
“El nerviosismo puede hacer que a un candidato excelente se le trabe el discurso, dé respuestas menos articuladas de lo que realmente sabe o sea percibido como ‘menos seguro’ cuando en realidad tiene alta competencia técnica”, explica.
¿Qué ocurre en estos casos? Según la especialista, la idea es prepararse para que los nervios vayan disminuyendo conforme avanza la conversación y ese candidato pueda responder correctamente, aunque su fluidez no sea la mejor.
La falta de preparación, en cambio, suele mantenerse: aparecen respuestas vagas, sin ejemplos concretos o desconocimiento sobre la empresa, el puesto o la propia experiencia.
Un buen CV no garantiza una buena entrevista
Para todos quienes hoy están postulando a un empleo, es importante que sepan que quedar fuera de un proceso tampoco significa necesariamente que sean malos candidatos.
“No siempre se trata de que el candidato sea poco competente; muchas veces simplemente no existe un alineamiento entre su perfil y las necesidades específicas de la posición”, explica Juan Reimann, fundador y CEO de TRC Recruitme.
También es importante saber que un currículum puede abrir una puerta, pero no asegura avanzar en el proceso. Reimann explica que uno de los errores más frecuentes es “no comunicar adecuadamente las habilidades, logros y experiencia que está plasmada en el CV durante la entrevista”.
Incluso una trayectoria sólida, dice, puede perder potencia si el candidato no puede explicar qué hizo, qué resultados obtuvo y cuál podría ser su aporte concreto en el nuevo cargo y empresa.
Por el contrario, una entrevista puede cambiar la percepción construida a partir del CV o LinkedIn. Reimann cuenta que hay candidatos que pueden verse menos competitivos en el papel, pero mostrar durante la conversación habilidades que fortalezcan su evaluación. Nunca hay que olvidar que el documento abre la oportunidad, pero es la entrevista la que permite contrastar esa información.
Tips para prepararse para la entrevista
Todos los escenarios anteriormente descritos pueden ser previstos y controlados si uno se prepara bien para una entrevista. La académica UNAB Carolina Gajardo aconseja llegar con anticipación, practicar respuestas en voz alta y preparar situaciones reales de la propia trayectoria para explicar una experiencia, la tarea asumida, la acción realizada y el resultado obtenido, evitando depender de la improvisación.
Si aparece el nerviosismo, ocultarlo puede aumentar la tensión. La directora de Psicología UNAB sede Concepción recomienda verbalizar de manera sencilla, entender la entrevista como un intercambio de información y pedir un momento para pensar ante una pregunta inesperada. Una pausa breve puede ser más útil que una respuesta impulsiva que no refleje lo que el candidato sabe o ha hecho.
La preparación, sin embargo, no consiste en construir un personaje. Juan Reimann enfatiza en la importancia de transmitir confianza, veracidad y una comunicación clara de la experiencia, las habilidades y los logros.
Carolina Gajardo, académica de la UNAB, sugiere seguir esta lista de consejos:
1. Investigar la empresa a fondo, conocer su misión, productos, competencia y noticias recientes, para no llegar sin saber a qué se dedican o repetir información genérica de su web sin análisis propio.
2. Preparar la propia historia profesional (elevator pitch o semejantes), con un resumen claro de 60-90 segundos sobre trayectoria, logros y qué se busca. Hay que evitar divagar, contar toda la vida laboral en detalle o sonar como un guión memorizado y rígido.
3. Usar el método STAR para responder preguntas de comportamiento: armar algunas respuestas asociadas a la experiencia profesional que contengan en su estructura Situación, Tarea, Acción y Resultado, con datos concretos, sin invenciones o mentiras. Es siempre mejor referirse a algo que se haya vivido.
4. Preparar preguntas para el entrevistador sobre aspectos asociados a la organización o el trabajo, sean sobre el equipo, retos del puesto, cultura o próximos pasos del proceso.
5. Cuidar la comunicación no verbal, manteniendo contacto visual, postura abierta, buen tono de voz y sin cruzar los brazos. Evitar mirar el celular, hablar muy bajo o interrumpir al entrevistador.
6. Hay que ser honesto sobre las debilidades, plantear un área de mejora real y qué se hace para trabajarla. Evitar clichés como “soy demasiado perfeccionista” o negar tener debilidades.
7. Nunca hay que hablar mal de empleadores anteriores u otros miembros de tu equipo.
8. Ser puntual y cuidar la presentación, llegando 5-10 minutos antes o ingresando antes si es virtual, con una tenida acorde a la cultura de la empresa.
9. Saber bien cuál es el rango del mercado para estos cargos, lo que permitirá responder cuál es nuestra pretensión de renta.
10. Hacer seguimiento después de la entrevista. Por ejemplo, se puede enviar un correo de agradecimiento en 24 horas, reafirmando el interés sin ser insistente.
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