Por Romina CannoniGonzalo Labbé, gerente de DAF Chile: “Hoy no vendemos un camión, vendemos una solución”
Con una ofensiva enfocada en minería, la llegada de nuevos modelos y una estrategia basada en la disponibilidad operativa, la marca de camiones busca consolidar su crecimiento en Chile. De acuerdo con el ejecutivo, el desafío de la industria ya no pasa únicamente por ofrecer un buen producto, sino por asegurar que el camión nunca deje de trabajar.

“El camión no puede parar”. Esa frase resume buena parte de la estrategia que hoy impulsa DAF en Chile. Mientras la industria suele centrar la conversación en potencia, capacidad de carga o nuevas tecnologías, la marca pone el foco en otro aspecto: la continuidad operacional de sus clientes.
Con ese objetivo, DAF acaba de reforzar su oferta para minería con nuevos modelos desarrollados específicamente para este segmento, al tiempo que prepara la llegada de la nueva generación de camiones para carretera. Pero detrás de los lanzamientos existe una visión más amplia, donde la postventa, la disponibilidad de repuestos, la telemetría y los contratos de mantención forman parte del mismo negocio.

Gonzalo Labbé, gerente general de DAF explica cómo la compañía busca diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo, analiza el escenario de la electromovilidad en el transporte pesado y plantea que la renovación del parque de camiones sigue siendo la medida más efectiva para disminuir las emisiones en el corto plazo.
DAF acaba de reforzar su presencia en minería. ¿Qué representa este paso para la marca?
La minería es una industria estratégica para Chile y cualquier fabricante que quiera tener una participación relevante en el mercado de camiones debe contar con productos desarrollados para ese segmento. Por eso presentamos una oferta completa para minería, incorporando nuevos modelos que responden a distintas necesidades operacionales.
Uno de ellos es el nuevo camión 8x4 de 58 toneladas de peso bruto vehicular, un segmento donde hoy la mayor parte del mercado opera con vehículos de entre 50 y 54 toneladas. Esa mayor capacidad de carga entrega una ventaja importante en productividad.
Pero no sólo hablamos de capacidad. También trabajamos en aspectos como la distribución del peso, un centro de gravedad más bajo y un paquete de seguridad desarrollado especialmente para cumplir con los altos estándares que exige la industria minera.

En varias oportunidades usted ha dicho que DAF no vende camiones, sino soluciones. ¿Qué significa eso en la práctica?
El transporte funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana. Si un camión se detiene, el cliente pierde productividad y dinero. Por eso nuestro desafío no termina cuando entregamos un vehículo.
Nuestro trabajo consiste en asegurar la mayor disponibilidad posible. Eso significa contar con una red de talleres preparada, una alta disponibilidad de repuestos, técnicos capacitados, contratos de mantención, telemetría y monitoreo permanente de las unidades.
Hoy tenemos cerca de ocho millones de dólares invertidos en repuestos, más de 55 técnicos especializados en Euro 6 y más de 380 contratos de mantención activos. Todo eso forma parte de la solución que entregamos al cliente.
El objetivo es simple: que el camión siga trabajando.

DAF lleva varios años trabajando con Euro 6. ¿Qué ventaja representa eso hoy?
Nosotros ya vivimos esa transición hace seis años. Hoy toda nuestra operación está preparada para esa tecnología: nuestros técnicos, nuestros talleres, el stock de repuestos y más de 800 camiones circulando bajo esa norma.
Mientras otras marcas recién comienzan ese proceso, nosotros ya estamos dando el siguiente paso con la nueva generación de camiones que hoy circula en Europa.
Además de reducir significativamente las emisiones locales de NOx y material particulado, esta nueva generación incorpora mejoras aerodinámicas y de eficiencia que permiten reducir entre un 10% y un 13% el consumo de combustible respecto de la generación anterior. Eso también significa menores emisiones de CO₂.

¿Cómo observa DAF el desarrollo de nuevas tecnologías como los camiones eléctricos o el hidrógeno?
No creemos que una tecnología venga a reemplazar completamente a otra. Cada una tendrá aplicaciones distintas.
En distribución urbana, por ejemplo, los camiones eléctricos tienen mucho sentido y DAF ya cuenta con ese tipo de productos, incluso fueron reconocidos recientemente en Europa. Sin embargo, para un país como Chile, con largas distancias y una geografía muy particular, el transporte de larga distancia seguirá dependiendo del diésel durante bastante tiempo.
Lo importante es seguir mejorando la eficiencia de esa tecnología mientras las demás continúan desarrollándose.

¿Qué necesita Chile para avanzar hacia un transporte de carga más limpio?
Lo primero es entender que este desafío requiere un trabajo conjunto entre autoridades, empresas, transportistas e importadores.
La renovación del parque es probablemente la medida más rápida y efectiva para reducir emisiones. Cuando un camión pasa de consumir tres kilómetros por litro a tres kilómetros y medio, el impacto en emisiones de CO₂ es inmediato. Lo mismo ocurre con las emisiones locales de óxidos de nitrógeno y material particulado cuando se reemplazan vehículos antiguos por unidades Euro 6.
Pero esa renovación requiere inversión, certezas y políticas que permitan avanzar de manera coordinada. No es un cambio que pueda hacerse de un día para otro, pero sí es uno de los caminos más concretos para hacer más eficiente y sustentable el transporte de carga en Chile
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