Azahalea Solís, integrante de la mesa de diálogo de Nicaragua: "No podemos validar una salida que no sea pacífica"

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Azahalea Solís habla con la prensa en Managua, en junio.

La activista nicaragüense asegura a La Tercera que el gobierno de Daniel Ortega "no tiene voluntad de un diálogo de verdad".


Es dirigente del Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua e integra la mesa de diálogo nacional con el gobierno de Daniel Ortega, como parte de la sociedad civil. En esta entrevista, Azahalea Solis dice que el diálogo es "la única salida para evitar una cuestión de mayores proporciones".

¿Tiene confianza en una salida a la crisis a través de la mesa de diálogo?

Más que plantear si hay confianza, yo creo que es una obligación buscar una salida ante la situación grave. El gobierno no tiene voluntad de un diálogo de verdad, pero la verdad es que es la única salida para poder evitar una cuestión de mayores proporciones, aunque ya la realidad es dantesca, la cantidad de personas asesinadas en estos tres meses. En Nicaragua no podemos validar ninguna salida que no sea pacífica y negociada. Nosotros vivimos una sangría espantosa a finales de los 70 y durante la década de los 80, es muy reciente. Los que vivimos eso estamos vivos. Toda esa situación que hemos vivido nos lleva a querer evitar a toda costa una cuestión que sea de una proporción inimaginable.

¿Cree que pueda existir un recrudecimiento de la violencia?

Hemos visto en estos días lo de Monimbó que ha sido una cacería que continúa. Hemos visto que se ha empezado a capturar a líderes, como el caso de Medardo Mairena, coordinador del movimiento campesino, al que detuvieron arbitrariamente. El miércoles detuvieron a otra líder social. Eso nosotros lo leemos como una venganza frente a lo que pasó en el Consejo Permanente de la OEA. Ellos están muy fuertemente tocados. El poder de represión todavía lo tienen, a través de los grupos paramilitares que han armado.

¿Qué tendría que pasar para que Ortega finalmente ceda, saliendo del poder o convocando a elecciones anticipadas?

Ellos están aferrados a mantenerse a sangre y fuego. Sin embargo, Nicaragua es un país pequeño con una economía muy endeble. Económicamente ahora estamos caminando a la quiebra del país. Entonces, ¿qué se necesita? Seguir teniendo confianza en nuestra propia fuerza y seguir teniendo la convicción de que tenemos que salir de esto, que necesitamos el apoyo internacional. Que la gente pueda seguir planteando la lucha cívica, que es muy difícil frente a la sangría que hemos vivido. Es fundamental seguir en la calle y hacer todas las acciones cívicas que sean necesarias. Este país también es bastante susceptible a un aislamiento internacional. Nosotros como país no tenemos la fortaleza de aguantar un aislamiento internacional.

¿Cuál es el rol que deberían asumir los organismos internacionales frente a la crisis?

Yo creo que el que han estado manteniendo. No hacer concesiones frente a los derechos humanos. Pero resulta bochornoso y falto de toda ética que, por ejemplo, el Foro de Sao Paulo en Cuba haya sacado un pronunciamiento a favor de Ortega. Quien sufre la violación a los DD.HH. debe tener solidaridad de cualquier persona, y quien la cometa tiene que tener la condena de cualquier persona.

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