Por Fernando FuentesCanciller de Bolivia: “La reivindicación marítima no deber ser el tema ancla que limite avanzar en otras áreas con Chile”
Fernando Aramayo visitó esta semana Chile y sostuvo reuniones con el canciller Alberto Van Klaveren, con directivos de la Sofofa, así como con representantes del equipo del presidente electo, José Antonio Kast. "Me voy realmente muy contento", dijo sobre el eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas. "Veo que hay voluntad", aseguró.

Fernando Aramayo asumió como canciller de Bolivia el pasado 9 de noviembre. Y asegura que desde el primer día en el cargo comenzó a trabajar con el cónsul de Chile en su país, Fernando Velasco, con un objetivo claro: el restablecimiento de las relaciones diplomáticas rotas desde 1978. De hecho, hace una semana, en una entrevista con el medio boliviano Brújula Digital, afirmó que existía un “sí rotundo” de parte del gobierno del presidente Rodrigo Paz para avanzar hacia la normalización y eventual restablecimiento de estas relaciones. Incluso, admitió que esperaba que ese hito se produjera durante este año.
Con ese objetivo como telón de fondo, Aramayo visitó esta semana nuestro país, donde sostuvo reuniones con el canciller Alberto Van Klaveren, con directivos de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), así como con representantes del equipo del presidente electo, José Antonio Kast.
Tras su encuentro con su par boliviano, Van Klaveren destacó que “la presencia en Chile del canciller Aramayo realmente marca un hito en nuestra relación bilateral, porque en el pasado no ha sido frecuente un encuentro entre cancilleres de Chile y de Bolivia, ya sea en nuestro país o en Bolivia”. Aramayo, en tanto, puso de relieve que los acuerdos suscritos durante su visita “dan cuenta de un buen camino por el que estamos transitando, en la aspiración común de poder restablecer relaciones diplomáticas en el tiempo más breve posible”.

Sobre este último tema, así como de los desafíos de la migración, su visión del próximo gobierno de José Antonio Kast, la crisis en Venezuela y la reanudación de relaciones diplomáticas de Bolivia con Estados Unidos, entre otros, conversó Aramayo con La Tercera en la siguiente entrevista.
La prensa internacional destacó que su visita a Chile tenía como objetivo principal abordar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.
En realidad, no. En realidad, el motivo central ha sido dar materialidad a un conjunto de acuerdos en materia comercial, migratoria, energética, que hemos venido trabajando desde que asumió el presidente Rodrigo Paz, avanzando sobre un diálogo que rápidamente instalamos con la representación consular de Chile en Bolivia. Y naturalmente el marco de un conjunto de temáticas que requerían una atención importante de parte de ambos países. Entonces hemos trabajado sobre una agenda de coincidencias y obviamente esto tiene un sentido claro y práctico. Chile está en un momento de cambio en la administración del gobierno y por eso también hemos sido muy respetuosos, incluso con declaraciones a medios de comunicación chilenos durante el período electoral.
¿Cómo evalúa la reunión que sostuvo con el canciller Van Klaveren?
Llevamos ocho semanas y un par de días de gobierno Y era muy importante conocer el punto de vista del canciller Van Klaveren para poder ver cuáles son los puntos de coincidencia, cuál es la mirada hacia adelante y obviamente la posición del Estado chileno. Y ahí creo que hay un tema fundamental y él lo ha enfatizado y eso es algo que creo que vale la pena poner en relieve y es que la relación con Bolivia para Chile es una política de Estado. Y creo que de ello se ha dado fe clara ahora, suscribiendo acuerdos. Entonces, esta reunión también lo que ha permitido es tratar de manera actualizada nueve puntos de una agenda en materia comercial, energética, migratoria, de seguridad, firmar los acuerdos que hemos firmado en la Cancillería y poner en relieve algunos puntos desde la perspectiva de la Cancillería chilena que cuando el presidente Kast nombre a su canciller vamos a poner sobre la mesa y seguramente la Cancillería chilena también los va a poner sobre la mesa para dar continuidad a las discusiones que ya hemos iniciado.
Sobre el eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas, ¿qué interés ve usted de parte de Chile?
Yo me voy realmente muy contento en ese sentido. Y creo que es el tema más importante, porque veo que hay voluntad. Y veo que es la voluntad no solamente de una persona, sino veo que es la voluntad de una sociedad, que es la voluntad de un Estado. Y esto creo que es algo que hay que poner en relieve. Porque cualquier realidad es transformable o cambiable si hay voluntad. Y esto creo que es muy importante. Además, creo que se está planteando una relación simétrica en la perspectiva de poner sobre la mesa un aspecto fundamental. Restablecer relaciones materializaría un diálogo en muchos temas que ya venimos conversando y trabajando.
Segundo, restablecer relaciones diplomáticas lo que mostraría es que hemos podido actuar con madurez frente a la historia y dar respuesta a nuestros connacionales chilenos y bolivianos en la frontera, que a veces desde Santiago y desde La Paz no lo vivimos en el sentido de las problemáticas que enfrentan en lo cotidiano. Es un tema de responsabilidad también con nuestra propia población.
Y el tercer elemento que me parece fundamental es que es evidente que el restablecer relaciones ya tiene un largo camino avanzado. Lo que pareciera que no hemos logrado hacer en el tiempo reciente es poner todo lo bueno sobre la mesa y nos hemos concentrado en aquello más bien que nos distancia, que puede ser el pretexto, el justificativo para no hacerlo.
¿Consideraría un fracaso que el restablecimiento de relaciones diplomáticas no se concretará este año?
No, en absoluto, porque yo creo que hay que ser respetuosos de las dinámicas de los países y en esto hay que ser muy claro, incluso la voluntad expresa de los gobernantes tiene que tener legitimidad de origen, es decir, hay una ciudadanía, hay una población que tiene que endosar esto, hay una institucionalidad democrática que tiene que acompañar este proceso. Ahora, si nos toma dos, tres años, hemos esperado 48 años, entonces, dos, tres años en una perspectiva de 50 años en nuestras propias vidas de quienes somos cincuentones ya es un suspiro, Entonces, ¿por qué no? Si va a ser algo que va a cambiar y va a transformar la realidad de nuestros pueblos a mediano y largo plazo. Incluso si nos tomara los próximos cuatro años de nuestras gestiones de gobierno, ¿por qué no?
El presidente Rodrigo Paz ha dicho que Bolivia debe “cambiar la relación” con Chile, pero “sin renunciar al mar”. ¿Cómo se va a abordar ese tema sin que ello afecte los acercamientos que se han producido entre ambos países en el último tiempo?
La reivindicación marítima tiene incluso un estatus constitucional y naturalmente es una reivindicación histórica del pueblo boliviano. Esto no quiere decir que deba ser, como fue en el pasado, el ancla que limite avanzar en muchos otros temas que nos convocan como países. Obviamente, esto tiene que tener un espacio de discusión y de diálogo que aspiramos nosotros a plantear también de manera seria y comprometida. Estamos conscientes de lo que ha pasado en el tiempo reciente, en La Haya y todos estos argumentos. Nos toca a nosotros también revisar el nivel de seriedad con el que se trató el tema en el lado boliviano. Habrá que rendir cuentas también frente a ello en Bolivia, frente a los bolivianos, de las autoridades que tuvieron a su cargo la conducción de esta temática. Pero somos más bien nosotros partícipes de evitar que este sea el tema ancla, el tema que limite la posibilidad de avanzar en los otros temas. Entonces queremos salir de esa dinámica y más bien aspirar a tener un pensamiento lateral en esta lógica, sin negarla, sin relativizar su importancia, pero creemos que hay que salir de ese entrampe de la agenda de los siete puntos entre Bolivia y Chile. Si tenemos esa pedagogía del acuerdo, de pronto vamos a poder enfrentar desde otra perspectiva el tratamiento de la agenda de la reivindicación marítima boliviana.
¿Con qué disposición ve a la futura administración del presidente Kast respecto a la relación con Bolivia?
En realidad hemos tenido ya un diálogo desde el momento en el que el presidente Rodrigo Paz se comunica con el presidente Kast para felicitarlo por la victoria político-electoral. Ahí obviamente yo he entrado ya en conversaciones con el equipo del presidente Kast y hay que resaltar que ha sido una conversación realmente muy auspiciosa, de una expresión clara de voluntades de ambos mandatarios en la perspectiva de construir un camino conjunto que permite identificar la ruta crítica de esta aspiración que es restablecer relaciones. Creo que las declaraciones del presidente Kast en campaña y en el último tiempo, tanto en visitas a Perú, a Ecuador, han dado cuenta de una vocación integradora, y creo que compartimos muchos valores en ese sentido.
¿Y abordó con el equipo de Kast cómo se va a manejar el tema migratorio con Bolivia?
No hemos abordado el tema de manera específica, porque las conversaciones que hemos tenido han sido todavía muy iniciales, muy superficiales, porque esa es una materia que hay que abordar naturalmente con cada uno de los ministerios que tienen competencia en la materia, pero obviamente hay un camino recorrido en este sentido y hay un reconocimiento mutuo, creo yo, de las conversaciones que se han ido sosteniendo ya durante varios años, sobre la necesidad, por ejemplo, de trabajar en darle materialidad a este cambio en el estatus migratorio. Hay puntos específicos, en Colchane, por ejemplo, que hay que trabajar de manera mucho más seria, porque una cosa es el tránsito de personas, pero hay que trabajar también en la perspectiva de ver cómo trabajamos en el tránsito de mercaderías. Hay que mejorar también la capacidad que tenemos de monitoreo, intercambio de información.
Y también creemos que, por el contrario, hay mucho interés en poder ver cómo podemos trabajar de manera conjunta en este tema migratorio que convoca otro tema que es fundamental, el de seguridad, el de crimen organizado. Esa es una preocupación común y que creo que es evidente que, por sí solos, los Estados no vamos a poder atenderla necesitamos una colaboración.
Kast gestiona con presidentes de la región un corredor humanitario para devolver a los migrantes irregulares. ¿Cuán factible ve usted esa propuesta?
Lo primero que hay que conocer es cuáles son los detalles detrás de la propuesta porque hablar de un corredor humanitario obviamente convoca un elemento fundamental y es ser empático con los derechos de las personas, es decir, con esta dimensión humanitaria de la movilidad humana forzada, etc. Convoca también revisar los marcos normativos de los Estados, porque esto no se puede dar bajo decisión de un solo Estado, unilateral. Entonces esto convoca también acuerdos entre Estados. Hay que ver si se propone, por ejemplo, la participación del multilateralismo, de algún organismo, no sé, de las Naciones Unidas, etc. Entonces, aquí el cómo importa.
Y obviamente, tanto la prioridad sea velar por el respeto a los derechos humanos, el dar certidumbre a estas poblaciones migrantes. Imagínese usted, yo realmente no alcanzo a imaginar lo que deben sentir siete millones de venezolanos que han tenido que abandonar su país en un tiempo muy corto, familias separadas durante años, estamos hablando de un régimen de 26 años, entonces yo creo que hay que analizar las opciones, pero con detenimiento, para poder emitir un criterio responsable sobre esto, porque esto genera expectativas, puede generar certidumbre, pero también puede generar desazón, y en eso creo que hay que ser muy responsables.
Tras su reunión con dirigentes empresariales de la Sofofa, ¿cree que existe interés concreto de inversiones chilenas en Bolivia?
No es un secreto que la inversión extranjera directa que le ha llegado a Bolivia es mínima. Eso ha afectado nuestra balanza comercial y nuestra balanza de pagos. Naturalmente, esto obedece también a un debilitamiento estructural continuo en los últimos 20 años de la vigencia del Estado de Derecho, de garantías de gobernabilidad sociopolítica, de la incapacidad de poder generar predictibilidad y certidumbre para el sector privado empresarial.
Ahora, la presencia chilena en Bolivia existe, la tenemos, es incluso importante el trabajo que viene desarrollando la Cámara Boliviano-Chilena de Comercio Exterior y lo que se nos ha manifestado en Sofofa es un interés manifiesto, primero por acompañar decisiones en Chile y en Bolivia para poder dar este escenario de certidumbre y de confiabilidad. Hay interés porque se reconoce la importancia que va a tener el área de minerales, de tierras raras, de minerales críticos, el área hidrocarburífera, el tema del turismo. Ese tema realmente nos convoca como países y a corto plazo podríamos hacer trabajos muy interesantes en esa perspectiva.
¿Cómo se posiciona el gobierno del presidente Paz frente a la reciente operación militar de Estados Unidos contra Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro’
Creo que esto nos está desafiando a tener un análisis multidimensional. Primero porque en los episodios de 2018 y 2024 se generó al menos un reconocimiento controversial a los resultados electorales en Venezuela. Entonces, por lo tanto, este es un tema que habría que discutir. Porque muchos han invocado el tema de la Carta de Naciones Unidas, del derecho internacional consuetudinario, pero este derecho no tutela crimen. Entonces, yo creo que esto merece un análisis de esa naturaleza y creo que incluso nos va a desafiar a analizar también de manera profunda estos mecanismos del multilateralismo, cómo han ido evolucionando para acompañar las nuevas realidades de nuestras democracias, porque este es un elemento básico.
Una posición nuestra, inequívoca, es que nosotros somos demócratas y vamos a siempre apostar por el fortalecimiento de la democracia, por renovar los contenidos y los sentidos de la democracia. Como gobierno, Bolivia nunca va a estar al lado de ninguna dictadura, ni de derecha ni de izquierda. Entonces esta es una posición firme. Nuestro elemento fundamental en la lectura de lo que ha pasado en Venezuela es poner por delante derechos humanos. Entender que los venezolanos están en un proceso de recuperación de su democracia, que corresponde recuperar la credibilidad en su liderazgo político, social y en su institucionalidad democrática. Tiene que restablecerse la confianza en el hecho de que la soberanía del pueblo reside no en un régimen, sino en el pueblo, que la ejercitan no por medios coercitivos, sino por instituciones democráticas, que no se conculcan derechos, sino que se garantice el ejercicio efectivo de los derechos humanos. Entonces, para nosotros un tema fundamental es el de los venezolanos. Es decir, pareciera a veces que estamos deshumanizando la situación y preguntándonos si esto excede o respeta, o si polariza o no polariza. ¿Y cuándo vamos a hablar de los venezolanos? Siete millones de venezolanos fuera del país. Entonces, este es el tema central para nosotros.
Bolivia está retomando sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos, después de 17 años de distanciamiento tras la expulsión del embajador norteamericano durante el gobierno de Evo Morales. ¿Cómo va a ser esa relación bilateral con Paz en el poder?
La verdad es que nosotros creemos que tenemos que relanzar nuestra política exterior y naturalmente ello convoca no solamente a la relación con Estados Unidos, sino con la globalidad en reconfiguración, una geopolítica que está también en reconfiguración, que ya no obedece a la lógica tradicional en la que los Estados, los mecanismos multilaterales regían este relacionamiento. Hoy en día, por ejemplo, la impronta de las grandes tecnológicas. ¿A qué interés responden? Son parte de los multilateralismos, es decir, Creemos que se necesita una mirada actualizada de la geopolítica, porque es ineludible hablar de una relación con un país como Estados Unidos, tan gravitante en la geopolítica y en la economía global, sin analizar estos reordenamientos.
Ahora, esta no es una respuesta evasiva, en absoluto. Naturalmente que tenemos mucho interés en profundizar nuestra relación con Estados Unidos una vez restablecidas éstas, con la visita que tuvimos del subsecretario de Estado Christopher Landau, que después de 15 años visita Bolivia. Diría que nosotros no buscamos una relación transaccional. Nuestra relación es más bien de colaboración, es de hermanamiento, con todo lo que esto representa naturalmente. Ahora, también somos nosotros conscientes de que tiene que ser claro que no vamos a ser parte de disputas entre bloques. Nosotros apostamos por apoyar un multilateralismo que se renueve, que se actualice.
Pero también creemos profundamente en los minilateralismos, como el que Bolivia quiere restablecer, por ejemplo, con el grupo URUPABOL, con Uruguay, Paraguay, Bolivia, porque el interés del Paraná es común. Creemos en los bilateralismos, que es lo que estamos viniendo a hacer acá con Chile.
Y dentro de esa política exterior que no va a ser parte de disputas entre bloques, ¿no se plantean eventuales vetos, por ejemplo, a inversiones de China en Bolivia?
Pero es que hay presencia china en Bolivia. Ahora, hay que distinguir la presencia de empresarios chinos de inversiones del gobierno chino en Bolivia. Obviamente se mantiene un diálogo en el marco del ámbito comercial. También tenemos nosotros deuda con China que tenemos que atender, que trabajar. El ejemplo más claro creo que es que incluso Estados Unidos Estados Unidos tiene un diálogo comercial con China. Entonces esto está planteando materialidad a lo que me acabo de referir, en el sentido de que el tipo de relación depende de los intereses que tengamos como Bolivia frente a los diferentes países.
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