Congreso ecuatoriano rechaza moción para destituir al Presidente Lasso

Leonidas Iza, líder de la Conaie vestido de rojo, a la espera de los representantes del gobierno para la segunda reunión que no se concretó tras el quiebre de las negociaciones. Foto: AP.

Tras un extenso debate, la petición para remover del poder al mandatario obtuvo un respaldo de 84 asambleístas, se necesitaban 92, y el rechazo de 42 congresistas. Al tiempo que 11 se abstuvieron.




Luego de más de siete horas de debate en el tercer día de sesión y con un total de 109 intervenciones de los congresistas, la Asamblea Nacional de Ecuador rechazó la moción para destituir al Presidente Gillermo Lasso bajo la causal contemplada en la Constitución de “grave crisis política y conmoción interna”, en el marco de las protestas contra el Gobierno por el aumento de precio, lideradas por el movimiento indígena desde hace dieciséis días, que dejan ya seis fallecidos, entre ellos un militar.

Los impulsores de esta moción -presentada por el partido Unión por la Esperanza (UNES) vinculado al expresidente Rafael Correa, quien gobernó entre el 2007 y 2017- necesitaban el respaldo de una mayoría calificada, es decir, 92 votos. Sin embargo, consiguieron 84 votos, mientras que quienes rechazaron la petición fueron 42 asambleistas y once se abstuvieron. Se realizaron dos votaciones y se esperaba una resolución sobre una solicitud de rectificación respecto del voto electrónico.

“Los argumentos legales son ‘por grave crisis política y conmoción interna’, pero no son los que definen las posiciones de los legisladores. Las causas son estrictamente políticas. Hay una convergencia de la dirigencia de la Conaie con el correísmo y están presionando y chantajeando a muchos legisladores”, dijo a La Tercera el doctor en Ciencia Política y miembro de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) de Ecuador, Simón Pachano.

Junto a Unes, el partido indigenista Pachakutik es otro de los que impulsaron la medida para sacar a Lasso del poder luego de un poco más de un año en el cargo, iniciado en mayo de 2021. Pero otras agrupaciones de oposición al mandatario, como Izquierda Democrática y la bancada del Partido Social Cristiano, afirmaron estar en contra de la destitución.

Imagen de archivo de miembros del Ejército ecuatoriano en la llegada de manifestantes indígenas a Quito, durante la semana pasada. Foto: REUTERS.

“Dejamos constancia expresa de que seguiremos severamente opuestos a las medidas económicas, sociales y políticas que ha venido adoptando el Gobierno Nacional (…). Reiteramos que los reclamos, que son justos, no pueden hacerse afectando a las personas y los bienes, ni generando caos, paralización y desempleo que no resuelven, sino que agravan los problemas económicos”, anunció la bancada del Partido Social Cristiano, dando respaldo a los reclamos sociales, pero desligándose de la violencia.

“Tampoco es solución al momento político, ni a los problemas que atravesamos, el destituir al Presidente de la República, por lo que no votaremos por ello”, agregaron, lo que redujo considerablemente la cantidad de votos en apoyo a la moción parlamentaria.

Para el académico de Flacso, al no conseguirse los votos necesarios, un escenario probable es que se mantenga “la situación actual, con mayor presión de la Conaie”.

Diálogo con organizaciones indígenas

El debate coincidió con las conversaciones entre la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y el gobierno. No obstante, el Presidente Lasso rompió el martes el diálogo con las organizaciones indigenistas del país luego de un ataque de manifestantes que dejó un militar fallecido y 12 uniformados heridos cuando custodiaban un convoy con combustible en la Amazonia.

Un día después de que la organización indígena aceptara dialogar y hacer contactos con delegados gubernamentales tras dos semanas de violentas protestas, Lasso anunció en cadena de radio y televisión que su gobierno no se puede sentar a conversar “con quienes pretenden secuestrar la paz de los ecuatorianos”, en alusión al ataque. Acusó al máximo dirigente indígena Leonidas Iza de defender sólo “su interés político y no de sus bases”. “Mientras no existan las garantías necesarias no se puede continuar con el proceso de diálogo”, subrayó.

Todo parecía indicar que, al menos, se discutiría una posible salida política para el conflicto que inició el lunes 13 de junio, cuando se anunció que la Conaie, órgano que representa a las comunidades indígenas ecuatorianas, lideradas por Leonidas Iza, se reuniría con representantes del Ejecutivo para tratar las 10 peticiones que habían entregado como requisito.

La primera reunión se concretó este lunes 27, donde no se produjeron resultados definitivos, pero se avanzó en entablar el diálogo y ablandar las posiciones. El fin del estado de excepción por parte del gobierno, la reducción de 10 puntos a dos con el compromiso de continuar el trabajo de los otros ocho por parte de la Conaie y el ceder ligeramente en el valor del petróleo, principal petición de las movilizaciones, fueron parte de los avances.

En este sentido, Lasso ofreció reducir 10 centavos de dólar los valores de la gasolina, eso sí la propuesta está lejos de la exigencia indígena. Con dicha modificación, el galón de gasolina Extra y Eco País pasará de 2,55 a 2,45 dólares, mientras que el de diésel se reducirá desde 1,90 a 1,80 dólares. La petición original de la Conaie es llevarlo a 2,10 y 1,50, respectivamente.

Gasolinera en Quito, Ecuador, mientras siguen las protestas indígenas que buscan, entre otras cosas, una disminución del valor del petróleo. Foto: REUTERS.

Además, la Confederación liderada por Iza mantuvo en el petitorio el que no se aceptaran más proyectos mineros en el Amazonas.

“Si Lasso logra negociar un acuerdo con la dirigencia indígena y social, podrá mantenerse en el poder. De lo contrario, pone un mucho riesgo su permanencia”, dijo a este medio el subdecano de la Facultad de Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Wladimir Sierra.

“Lo mejor para el país es un acuerdo entre las partes en disputa. Así no se ve afectada la institucionalidad democrática que preocupa a muchos y se promueve un giro de timón en las políticas públicas del actual gobierno. De darse así las cosas se produciría una reconciliación nacional”, agregó el académico.

Ver tanto el problema político como el económico en función de un mismo objetivo, cree el economista y expresidente de la Asamblea Nacional Constituyente Alberto Acosta, es la clave para una solución al conflicto. “El reclamo del movimiento indígena supera la coyuntura y abre la puerta a la búsqueda de soluciones mucho más profundas que el simple recambio presidencial”.

“Lo ideal sería que este presidente abra la puerta a un diálogo genuino, un diálogo con resultados. Para mí, un gobernante que es incapaz de dialogar tiene que renunciar”, dijo.

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