Janet Carlson, experta en educación de la U. de Stanford: “Si estuviera a cargo de la Evaluación Docente sugeriría que en vez de no hacer nada, pensáramos cuál es la apropiada en estas condiciones”

Crédito: María José Durán, UDP

"Una consecuencia de la pandemia es que vamos a tener más niños educados por profesores poco calificados", dice, además, la profesora y directora de la Facultad del Centro de Apoyo a la Excelencia en la Docencia de la institución estadounidense.




La carrera de Janet Carlson comenzó como profesora en escuelas rurales y de pequeños pueblos de Estados Unidos. Con el tiempo, en 2013 llegó a la Facultad del Centro de Apoyo a la Excelencia en la Docencia de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, de la cual hoy es su directora, con 30 años de experiencia a cuestas.

El CSET (sus siglas en inglés) que lidera busca elevar el estatus de la profesión docente, mantener maestros de alta calidad en las aulas y mejorar el acceso de cada estudiante a oportunidades de aprendizaje equitativas.

En esa condición llegó a Chile, para participar del Seminario Internacional UDP/UC: Prácticas esenciales en la formación docente, desde donde se hizo un espacio para analizar, junto a La Tercera, la realidad de la carrera docente en nuestro país tras dos años de crisis sanitaria.

En Chile los profesores están visiblemente desgastados tras dos años de pandemia, ¿es algo que se puede ver de forma generalizada en el mundo?

Puedo hablar desde la perspectiva de Estados Unidos, Hong Kong y China, y en esos tres países vemos niveles de estrés en los profesores que nunca habíamos visto. Y en Estados Unidos se suma que tuvimos la pandemia, pero desde antes también todo el tema racial y de divisiones políticas.

¿Cómo se ha trabajado para darles herramientas a los profesores?

En Estados Unidos el sistema educativo es extremadamente descentralizado, muy diferente a Chile. Allá se organiza muy a nivel local. Recién tuve una reunión con gente en Florida y ellos están trabajando con equipos de salud mental con estudiantes y profesores y lo mantendrán por un tiempo, pero también hablé con otros profesores de Nueva York, por ejemplo, donde se esperaba que ellos volvieran a trabajar como si nada hubiera pasado en los últimos dos años. Esos son los extremos que tenemos. Y los líderes de las escuelas están entendiendo que hubo impacto en las familias, en los estudiantes, en los aprendizajes, en los profesores, que también tienen familias. Y creo que los líderes que están ayudando a sus comunidades escolares reconocen que todos son parte del sistema.

Lo mencionaba usted como uno de los extremos, ¿fue una mala idea para aquellos que volvieron como si nada hubiera pasado?

Sí. En las escuelas con las que trabajamos que no reconocen cuán difícil fue el tiempo afuera y cuán difícil ha sido la transición de volver, vemos mayor impacto negativo. Se ha hablado mucho de la pérdida de aprendizaje, pero cuando voy a escuelas a hablar con profesores dicen que eso no es algo que preocupe; lo que preocupa son los niños y sus habilidades para sociabilizar en las escuelas, de entender cómo ser en la escuela.

Con la llegada de la pandemia a nivel educacional hubo preocupación por estudiantes y familias, ¿fueron puestos muy al final de la fila los profesores?

Sí, eso es lo que veo en Estados Unidos. Además, allá fuimos poco científicos y muy políticos para temas como la distancia social, el uso de mascarilla. Y eso impactó en los profesores. Hubo muchos lugares donde los niños volvían a las escuelas, nadie usaba mascarilla, la enfermedad todavía estaba ahí, sin requisitos de vacuna. Y eso añadió otra capa de estrés, además de que los profesores comenzaron a enfermarse.

¿Qué ha sido lo más complejo para los profesores?

La moral, el compromiso a seguir enseñando. Estamos viendo altos porcentajes de personas renunciando y retirándose. Y lo estamos viendo en lugares donde ya era difícil contratar. Creo que vamos a estar pagando el precio por años.

¿Cuáles son las consecuencias de esto y cómo se podría corregir?

Una consecuencia de la pandemia es que vamos a tener más niños educados por profesores poco calificados, con sustitutos que no tienen las cualidades para enseñar o profesores jóvenes que van a ser buenos algún día, pero no ahora. Estamos perdiendo gente de experiencia. Esa va a ser una consecuencia y creo que vamos a ver consecuencias magnificadas en asignaturas donde las personas pueden conseguir trabajos en otras áreas, como ciencias o matemáticas. Entonces todo lo que enseñar abarca, como apoyar a los niños, va a tener un impacto negativo extra. Y eso significa que todo lo que estamos intentando lograr, como tener una sociedad más fuerte, más democrática, vamos a ralentizarlo, vamos a tener menos personas teniendo esas oportunidades.

Una de las decisiones que tomó en Chile el Ministerio de Educación fue suspender la Evaluación Docente, ¿cómo ve una situación así?

Tengo sentimientos mezclados sobre esto. No es una forma o la otra. Si yo estuviera a cargo de la Evaluación Docente sugeriría que en vez de no hacer nada, pensáramos qué evaluación es la apropiada en estas condiciones. Y de esa forma podríamos tener algún apoyo para los profesores. Creo que están tratando de decir ‘te vamos a quitar esta presión de encima’, pero en vez de eso, va a haber personas muy trabajadoras, que podrían tener un feedback positivo, que no tendrán ningún feedback. Ese es el problema con la polarización, no importa en qué país estés: si solo piensas de una forma u otra, te pierdes todo lo que hay entremedio. Y muy rara vez es una u otra la respuesta correcta.

Incluso antes de la pandemia en Chile ya había problemas con atraer personas para que fueran profesores, ¿cómo se hace más atractiva la carrera?

La pandemia no es el problema, solo lo hizo peor. Creo que la responsabilidad está en toda la sociedad. Necesitamos que los profesores sepan cuán importantes son y eso va a llegar muy lentamente, pero sí creo que puede pasar a nivel comunitario. Cada comunidad les puede enviar ese mensaje a sus profesores. Si eso pasa, la profesión también. Sí, hay que mejorar la paga a los profesores; sí, hay que mejorar otras cosas y sabemos que hay cosas que cambiar para hacer la carrera más deseable.

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