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¿Nueva estrategia de Israel? Atacar las fuerzas policiales iraníes para facilitar una revuelta ciudadana

Los ataques aéreos israelíes han tenido como objetivo a las distintas instituciones responsables policiales de la República Islámica.Para los expertos, el objetivo de esta estrategia es abrir el camino para la toma de poder por parte de la ciudadanía.

Mujer iraní en una protesta. Foto: archivo

Desde el inicio del conflicto de Medio Oriente tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel, el ejército de este último estaría atacando a las instituciones policiales del estado iraní, que reprimieron brutalmente las protestas y mataron a miles de personas entre diciembre del año pasado y los primeros meses de este. Esto, con la esperanza de facilitar el camino hacia una revuelta popular que derroque al gobierno islámico.

Los ataques aéreos israelíes han tenido como objetivo a responsables de la seguridad interna. Desde miembros de la fuerza paramilitar Basij —organización ciudadana voluntaria subordinada del Cuerpo de Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI)— hasta altos funcionarios de inteligencia. Estados Unidos también ha atacado algunas agencias de seguridad interna, incluida la sede en Teherán del CGRI.

Estos organismos, especialmente el CGRI y los militantes de Basij, fueron los principales responsables de la sangrienta represión contra los manifestantes antigubernamentales recientes. Abrieron fuego contra la multitud, matando a miles de personas en uno de los actos de represión política más mortíferos a nivel mundial en décadas. Pero Faraja —la policía islámica— y los servicios de inteligencia también reprimieron manifestaciones y arrestaron masivamente a manifestantes.

Miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Foto: archivo

Como consecuencia de esto, las autoridades israelíes han dejado claro que buscan causar suficiente daño al estado policial iraní desde el aire para que la población pueda tomar el control sobre el terreno. Si bien Israel se ha conformado durante mucho tiempo con debilitar a Teherán con acciones militares u operaciones encubiertas, ahora el objetivo de las autoridades israelíes es impulsar un cambio de régimen.

Tras el asesinato del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se dirigió directamente al pueblo iraní en farsi —el idioma oficial de la República Islámica—. Llamó a la ciudadanía a “salir a las calles, millones de personas, a terminar la tarea, a derrocar el régimen del miedo que les ha amargado la vida”.

“Su sufrimiento y sus sacrificios no serán en vano. La ayuda que deseaban, esa ayuda ya ha llegado”, declaró sobre la escalada militar del fin de semana.

Thar-allah

El académico del Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres, Ahron Bregman, aseguró a Al Jazeera que “las autoridades israelíes no lo explican con claridad, pero es evidente que lo que quieren es un cambio de régimen en Irán”.

“Ellos (los ciudadanos israelíes), al igual que sus líderes, creen que con solo derrocar al régimen iraní, Oriente Medio se transformará totalmente para mejor, lo cual, por supuesto, es un disparate”, enfatizó el académico al medio catarí.

Pero esto no será fácil solo con asaltos aéreos, según afirmaron analistas iraníes al The Washington Post.

Imagen de los ataques a Irán revelada por el Comando Central de Estados Unidos. Foto: archivo

“Si la apuesta es que los ataques aéreos terminarán el trabajo desde arriba mientras que los iraníes lo completan desde abajo, es una apuesta que no se basa en un modelo histórico claro”, declaró Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán de International Crisis Group. “Esto ignora la resiliencia de sistemas autoritarios arraigados de la República Islámica”, afirmó el especialista.

Entre los objetivos de los últimos días se encontraba el domingo el cuartel general en Teherán Thar-allah del CGRI, considerado como pieza central en el trabajo represivo en las protestas. En tiempos de revueltas, Thar-allah coordina la inteligencia, la policía y el Basij. Aviones de combate israelíes también atacaron la sede de las unidades especiales de Faraja, responsables de controlar disturbios y reprimir el malestar social. Posteriormente, Irán reconoció la muerte del jefe de inteligencia de Faraja, Golamreza Rezaian.

“Estos cuerpos fueron responsables, entre otras cosas, de reprimir las protestas contra el régimen mediante medidas violentas y arrestos de civiles”, declaró el ejército israelí al medio estadounidense.

El peligro de las minorías étnicas

Las operaciones militares conjuntas estadounidenses e israelíes también se centraron en las organizaciones de seguridad en las zonas kurdas del oeste de Irán, bastiones tradicionales de la oposición al régimen.

En la ciudad kurda de Sanandaj, al oeste de Irán, los ataques del lunes tuvieron como objetivo comisarías de policía y centros de detención controlados por el servicio de inteligencia y la Guardia Revolucionaria, según la Organización Hengaw para los Derechos Humanos. Según medios estatales, aunque el gobierno iraní reconoció los ataques en Sanandaj, afirmó que afectaron a zonas residenciales.

Personas flameando la bandera kurda. Foto: archivo

Los kurdos y otras minorías étnicas dentro del territorio representan una amenaza particular para la República Islámica. Tienen un fuerte sentido de comunidad, se encuentran en zonas fronterizas a los alrededores y a menudo están armados. También hay combatientes kurdos iraníes en Irak que podrían cruzar a Irán si la seguridad fronteriza se debilita.

Sumado a lo anterior, Donald Trump habría hablado el domingo con líderes kurdos, según informaron autoridades estadounidenses a NBC News. Así, la Casa Blanca estaría dispuesta a apoyar a grupos revolucionarios armados para derrocar al régimen, una idea que podría convertir a las facciones iraníes en fuerzas terrestres apoyadas por Washington e Israel, al menos retóricamente.

En el pasado, las fuerzas de seguridad de la teocracia se han desplegado en grandes cantidades en zonas kurdas. A principios de año reprimieron violentamente las protestas en Sanandaj. Y, desde el inicio del conflicto, el CGRI envió mensajes a los usuarios de teléfonos móviles de la ciudad pidiendo a los residentes que informaran sobre cualquier movimiento de armas o actividad militar, según una copia del mensaje compartida por Hengaw.

Deserción o muerte

Esto se debe a que, además de la escalada militar en la región, Irán lleva dos meses sumido en un profundo descontento popular, alimentado por los persistentes problemas económicos, la oposición de larga data a las normas políticas y sociales de la República Islámica y la indignación por la matanza de manifestantes en enero. Casi 7.000 fallecidos han sido confirmados por la organización humanitaria Human Rights Activists News Agency.

Donald Trump vigilando el ataque a Irán del 28 de febrero. Foto: archivo

Incluso si los ataques aéreos israelíes debilitan a Teherán, el régimen aún mantiene el monopolio de las armas en la mayor parte del país. Militantes del Basij siguen patrullando las calles iraníes. Una intervención militar extranjera podría impulsar la popularidad del Basij y del CGRI, especialmente a medida que las muertes de civiles siguen aumentando.

Pero las deserciones masivas del régimen, de ocurrir, podrían cambiar la situación. Trump llamó a los miembros de las fuerzas de seguridad iraníes para que desertaran y afirmó que miles de ellos ya se habían comunicado con el gobierno estadounidense. “Insto al CGRI, al ejército iraní y a la policía a que depongan las armas y reciban inmunidad total o se enfrenten a una muerte segura”, declaró el domingo.

“Será una muerte segura”, reiteró el mandatario.

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