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OTAN se reúne en Turquía en medio de cuestionamientos por su unidad

Las tensiones transatlánticas solo han ido aumentando desde que el presidente estadounidense Donald Trump asumió el cargo en 2024. Tanto la primera como la segunda administración Trump ejercieron una fuerte presión sobre los países europeos para que aumentaran su gasto en defensa.

Un sistema de lanzamiento de misiles Patriot en una base militar turca en Gaziantep, Turquía, el 5 de febrero de 2013. Foto: Archivo

Los líderes de los 32 países que componen la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se van a reunir el martes en la capital turca, Ankara, en una cumbre de dos días, en los que tendrán que hacer frente a una serie de fricciones, debido al cuestionamiento sobre el compromiso de Estados Unidos con la Alianza, lo que ha suscitado dudas sobre la unión de la misma.

Las tensiones transatlánticas solo han ido aumentando desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, asumió el cargo en 2024. Tanto la primera como la segunda administración Trump ejercieron una fuerte presión sobre los países europeos para que aumentaran su gasto en defensa, condicionando el apoyo estadounidense a esto.

“Estados Unidos gasta mucho más dinero en la OTAN que cualquier otro país para protegerla, sin obtener ningún beneficio a cambio”, dijo el jueves el presidente en redes sociales.

Militares españoles participan de una misión de la OTAN en Letonia en 2023. Foto: Europa Press EMAD

La cumbre de La Haya de 2025, en la que los miembros de la alianza se comprometieron a destinar el 5% del PIB al gasto en defensa para 2035, tuvo lugar apenas unos meses después de la Conferencia de Seguridad de Munich, donde el vicepresidente estadounidense, JD Vance, sorprendió a los aliados europeos, atacándolos por sus políticas de migración y populismo y centrando el debate sobre el gasto en defensa en los principios europeos y la supuesta erosión de los valores compartidos entre Estados Unidos y Europa. Entonces, Vance afirmó que era importante que “Europa diera un gran paso adelante para garantizar su propia defensa”, argumentando que la amenaza más acuciante para la seguridad europea no provenía de actores externos como Rusia o China, sino de una “amenaza interna”.

Las continuas amenazas de Trump de anexar Groenlandia, la guerra arancelaria de Estados Unidos con la UE en 2025, la tensión por la operación militar estadounidense que capturó y derrocó al expresidente venezolano Nicolás Maduro, y la negativa -o el tibio apoyo- de los países europeos al uso estadounidense de sus bases militares durante la guerra con Irán, han profundizado la brecha. En una reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas hace apenas tres semanas, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, planteó la tensión en torno a estas bases, calificando de “vergonzosas” las negativas europeas de acceso. En la misma reunión, también anunció una revisión semestral del despliegue de fuerzas estadounidenses en bases europeas. Inicialmente, informes del Wall Street Journal indicaron que Hegseth tenía la intención de anunciar recortes adicionales en las fuerzas, similares a las retiradas ya realizadas de Irak, Siria y otros escenarios, pero el plan fue supuestamente vetado por la Casa Blanca.

A diferencia de las cumbres anteriores de la OTAN, el foro de la industria de defensa ocupará la totalidad de las reuniones de mañana. Las tensiones en torno al gasto en defensa serán el tema central de estos debates. Países como Alemania, Polonia, así como muchos de los estados bálticos y nórdicos, han aumentado su gasto en defensa y parecen estar en camino de alcanzar el objetivo del 5 %. Por otro lado, países como España, Reino Unido, la República Checa, Eslovenia y Hungría no han incrementado notablemente su gasto desde 2025 y parecen tener dificultades para alcanzar el objetivo de 2035. “Esto sin duda provocará la ira de Estados Unidos, especialmente porque países como España se han visto repetidamente en el punto de mira de la administración Trump”, indicó el centro de estudios The Soufan Center.

Imagen del desarrollo de la exhibición militar organizada por la Armada Española y la OTAN en la Playa del Retín, a 28 de marzo de 2025 en Barbate, Cádiz. Foto: Europa Press Francisco J. Olmo / Europa Press

“Los aliados de la OTAN son plenamente conscientes de las expectativas de Estados Unidos de que no solo aumenten su gasto en defensa, sino que también construyan infraestructuras duraderas y desarrollen capacidades de alta tecnología para que el continente sea verdaderamente responsable de su propia seguridad. Si bien Trump ha sido el más explícito en este sentido, las sucesivas administraciones estadounidenses han esperado durante mucho tiempo que Europa asumiera una mayor responsabilidad en sus propias necesidades de defensa, independientemente del efecto que esto pudiera tener en la industria de defensa estadounidense, un importante contribuyente a la economía de Estados Unidos”, escribió el think tank.

“El rearme europeo llevará tiempo, y nadie pretende que las tropas europeas estén hoy plenamente preparadas para reemplazar a las brigadas estadounidenses”, escribió The Wall Street Journal.

Sin embargo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció recientemente que el Pentágono había reducido la presencia estadounidense “a los niveles previos a 2022 con el redespliegue de una brigada de combate el año pasado y una reducción adicional de 5000 efectivos a principios de este año”.

“Europa seguirá dependiendo de Estados Unidos durante un tiempo”, dijo a Politico un diplomático europeo. “Por lo tanto, no nos conviene provocar conflictos. Pero también debemos dejar claro a Estados Unidos, de forma contundente, que no se puede dar por sentada la presencia de Europa y que nosotros también tenemos nuestros intereses”, añadió.

En la misma línea, Gran Bretaña, los Países Bajos, Finlandia y Polonia están logrando “avances significativos” en el nuevo Mecanismo Multilateral de Defensa (MDM) y tienen como objetivo establecerlo para 2027, dijeron los países en una declaración conjunta el lunes.

El MDM es una de las diversas iniciativas que compiten entre sí para canalizar más capital privado hacia los países que se rearman.

“Nos hemos beneficiado del apoyo de un grupo más amplio de aliados en el desarrollo de los detalles técnicos de este modelo”, dijeron las cuatro naciones en su comunicado.

Secretario general de la OTAN, Mark Rutte. NATO

Dijeron que trabajarían para ampliar la coalición de naciones involucradas en el proyecto y que pasarían a la siguiente fase de desarrollo del mecanismo con los países que han declarado su participación en otoño.

La agencia Reuters señaló que otro proyecto clave en el campo cada vez más concurrido de las iniciativas de financiación de la defensa es el Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia.

Canadá tiene previsto anunciar alrededor de 10 naciones fundadoras de la DSRB en la cumbre de la OTAN. El Ministerio de Finanzas polaco no respondió de inmediato a una pregunta enviada por correo electrónico sobre si estaba en conversaciones para unirse a la DSRB.

Tropas en Europa

Mientras los aliados de la OTAN se preparan para la retirada de tropas estadounidenses en Europa, muchos líderes buscan claridad en Washington durante los próximos dos días: detalles sobre cómo será la retirada, dónde se producirá y en qué plazos, para poder planificar cómo cubrir las deficiencias resultantes y fortalecer las capacidades que Estados Unidos ha proporcionado durante mucho tiempo. Expertos militares del Centro de Análisis de Políticas Europeas (CEPA) han advertido que la retirada masiva de fuerzas estadounidenses de las bases europeas podría mermar seriamente la capacidad de la alianza para disuadir a Rusia, un riesgo especialmente relevante tras los comentarios de Hegseth en junio sobre la revisión del despliegue de las fuerzas estadounidenses.

CEPA indicó que Rusia representa claramente una de las mayores amenazas externas para la OTAN, aunque la declaración posterior a la cumbre de La Haya solo abordó brevemente dicha amenaza. Este año, la defensa ucraniana ocupa un lugar especialmente destacado en la agenda.

Las conversaciones en torno a la defensa del país contra Rusia se centrarán casi con toda seguridad en su innovación en tecnología de drones, que, en los últimos meses, ha puesto al Kremlin en una posición desventajosa, obligándolo a responder con mayor cautela que nunca ante los ataques de drones ucranianos contra sus principales ciudades.

“Si bien Ucrania necesita el apoyo de sus aliados de la OTAN en defensa aérea, estos también deben aprender de la innovación ucraniana en drones. Será importante que los miembros de la alianza incorporen lo que ha hecho a Ucrania tan exitosa: así como Ucrania ha sido capaz de producir drones baratos a una velocidad vertiginosa, los aliados de la OTAN deben aprender a hacer lo mismo”, indicó The Soufan Center.

Ucrania ha ofrecido su experiencia a muchos países, incluidos los del Golfo, durante la guerra contra Irán liderada por Estados Unidos e Israel. En un discurso pronunciado en un evento del Atlantic Council, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró: ”Mientras seguimos apoyando a Ucrania, también aprendemos lecciones esenciales de su experiencia, especialmente en lo que respecta al uso de la tecnología de drones. Esta es una amenaza que todos enfrentamos, y nadie tiene mejor experiencia que Ucrania”.

“El gasto y las capacidades de alta tecnología por sí solos no ganan guerras; si así fuera, Rusia habría derrotado a Ucrania hace mucho tiempo”, indicó The Soufan Center.

“Al mismo tiempo, la amenaza de Rusia no se limita a su guerra en Ucrania. Rusia lleva tiempo librando una guerra híbrida contra Occidente y la OTAN. Si bien Moscú adapta sus tácticas, herramientas y procedimientos a cada país o población objetivo, la OTAN aún no ha desarrollado una estrategia coherente para toda la alianza que contrarreste la amenaza, ni siquiera una comprensión compartida de su verdadera magnitud. No todos los países se ven afectados o atacados de la misma manera por las tácticas híbridas rusas, pero para que la OTAN se mantenga firme, debe existir un sentido compartido de responsabilidad para contrarrestarlas, tácticas que, en esencia, buscan socavar las relaciones transatlánticas, la cohesión social y el sentimiento democrático”, concluyó.

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