Por Fernando FuentesTras el ataque de Trump, el Papa honra a santo argelino que denunció las guerras: “Dios no está con los prepotentes ni los soberbios”
León XIV rindió homenaje a sus raíces espirituales el martes, viajando al antiguo lugar de nacimiento en Argelia de San Agustín de Hipona, quien lo inspiró a ordenarse sacerdote.

El Papa León XIV rindió homenaje a sus raíces espirituales el martes, viajando al antiguo lugar de nacimiento en Argelia de San Agustín de Hipona, quien lo inspiró a ordenarse sacerdote.
El primer Papa estadounidense ha provocado la ira del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras criticar duramente la guerra contra Irán. Al honrar a Agustín, León XIV destacó su conexión personal con una figura clave de la Iglesia primitiva, quien propuso por primera vez criterios para evaluar si las guerras podían considerarse justas.
Agustín, fallecido en el año 430, afirmó que las guerras solo deben librarse para defenderse de la agresión o proteger a los inocentes, con la intención de restablecer la paz y nunca por un deseo de crueldad.
Estos criterios, con algunas actualizaciones, siguen siendo doctrina católica. Algunos críticos de la guerra de Irán los han invocado para argumentar que el conflicto, iniciado por los ataques aéreos sorpresa estadounidenses e israelíes contra Irán el 28 de febrero, es injusto, apunta Reuters.
El cardenal de Washington, Robert McElroy, se encuentra entre los críticos. El domingo afirmó que la guerra era “moralmente ilegítima”, citando los principios de Agustín.
El pontífice, quien se encuentra en una ambiciosa gira de 10 días por cuatro países africanos, declaró a Reuters el lunes que planeaba seguir criticando la guerra, a pesar de los comentarios de Trump.
No hizo declaraciones el martes durante su visita a las ruinas de la ciudad de Hippo, ahora Annaba, en la costa noreste de Argelia. Bajo una ligera lluvia, depositó una corona de rosas amarillas y blancas y ayudó a varios scouts musulmanes argelinos, vestidos con uniformes color caqui, a plantar un retoño.
En una reunión posterior, el martes, en una casa de acogida de las Pequeñas Hermanas de los Pobres, regentada por cinco monjas católicas, el Papa, miembro de la orden religiosa agustina, volvió a pronunciarse.
Tras escuchar el saludo de la superiora, madre Filomena, los testimonios del arzobispo emérito de Argel, Paul Desfarges, y de un residente argelino musulmán, Salah Bouchemel, el Papa dirigió un breve saludo a los presentes.“Estoy contento porque Dios habita aquí, porque donde hay amor y servicio, allí está Dios”.
Un lugar donde, como atestiguaba Bouchemel y confirmó el Papa, “el Señor, desde el cielo, viendo una casa como esta, donde se busca vivir juntos en fraternidad, puede pensar: ¡pues hay esperanza!”. ¿Por qué? “Porque el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día”.
“Como tratan de hacerlo ustedes aquí en el servicio cotidiano, en la amistad y en la vida comunitaria”, finalizó el pontífice, asegurando que los lleva en el corazón, y en la oración, antes de dirigirse a un almuerzo privado con la comunidad agustina de Annaba.
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