Por Juan Pablo AndrewsAlcalde Christopher White: “Veníamos planteando que estaban pasando cosas como en Ciudad de Juárez u otras de Latinoamérica”
El jefe comunal de San Bernardo afirma que no tenía en su radar al Indio Juan, el sujeto que estaría detrás de la amenaza en su contra, y crítica la primera reacción que tuvo el ministro Arrau sobre el caso. Además, cuenta que ya ha tenido siete amenazas de muerte.

El alcalde de San Bernardo, Christopher White (PS), dice que la noche del 31 de agosto fue “tortuosa”. Ese día se enteró que estaba siendo el foco de un posible ataque que buscaba darle muerte.
A eso de las 16.00 del último día de agosto, White acudió a la Fiscalía Occidente previo llamado del fiscal regional Marcos Pastén. Dice que pensaba que se trataba de algún operativo, como varios de los que se han realizado en esa comuna para desbaratar a alguna banda delictual. Pero no. Ahora el foco era él.
Ese mismo día, a eso de las 21.00, la Fiscalía Metropolitana Occidente y la Policía de Investigaciones concretaron la detención de Juan Flores Valenzuela, alias el Indio Juan, sujeto que se había fugado de la ex Penitenciaría el 25 de febrero. Los investigadores tenían el foco puesto en Flores luego de que surgiera su vínculo en un plan que buscaba matar al alcalde, que se concretaría el 17 de septiembre en el desfile de Fiestas Patrias de San Bernardo.
En diálogo con La Tercera, White dice que esa noche llegó a su casa y fue su familia la que lo hizo entrar en razón para darse cuenta de la gravedad del asunto. “Me hicieron darme cuenta que esto no era una amenaza de un panfleto o de redes sociales, era una conversación de unos delincuentes avezados”. Al día siguiente sufrió una descompensación que lo dejó en una clínica. Tras ello, dice, ha recibido la visita de más de 10 alcaldes y un montón de mensajes de apoyo de políticos de izquierda y derecha.

¿Cómo ha sido el regreso a sus labores?
Me siento mucho mejor. Las muestras de cariño han sido innumerables y eso me ha dado una fuerza increíble. Mi estado de ánimo ha ido mejorando con el curso del día. En la mañana me costó un poquito la levantada por el temor.
¿Cómo fue la conversación con el Presidente Kast?
Un poco dura, pero terminó bien amistosa. Un poco dura porque intercambiamos opiniones respecto a cómo se habían manejado algunas situaciones de este proceso personal que estoy viviendo, pero también a propósito de las cosas que me ha tocado vivir en el último tiempo en San Bernardo. Recordamos situaciones que han sido dolorosas para la comuna y que esta última para mí en lo particular había sido muy compleja. En el fondo tuve una sensación de soledad respecto a una situación que, desde mi punto de vista, era bien injusta. Por tratar de hacer las cosas bien, un grupo de individuos pensaba atentar contra mi vida. Estas cosas también terminaban debilitando las convicciones.

¿En qué sentido fue dura la conversación con el Presidente?
Le planteé que cuando me enteré que probablemente había un diseño para matarme llamé al ministro de Seguridad (Martín Arrau) en la noche. Lo hice para pedirle ayuda. Y el ministro me dice que me resguarde y que trate de bajar un cambio respecto de las cosas que estoy haciendo.
¿Eso le dijo el ministro Arrau? ¿Que se cuidara?
Exactamente. Y yo el martes, cuando el ministro vino a verme a San Bernardo, de la misma manera que se lo cuento al Presidente, también se lo digo al ministro. Le dije que me había dolido mucho que la primera autoridad del país me diera a entender que me cuidara. Y él, de alguna manera, trata de decirme que probablemente no fueron las palabras adecuadas, que en el fondo lo que me estaba tratando de decir era que fuera más criterioso respecto a los procedimientos que teníamos que hacer. La verdad, no quiero caer en esa polémica de decir que fue con intención.
¿Sintió fría la reacción del ministro?
Yo creo que no tenía antecedentes. Porque si los hubiera tenido, me lo hubiera dicho. Además él había estado hace como cuatro días en San Bernardo.
Pero cuando usted habló con él el 31 de agosto en la noche él le dijo que estaba al tanto del tema.
Él me dice que algo sabía respecto al tema, pero yo creo que no sabía. Yo creo que lo dice como para no mostrar desconocimiento. Pero creo que fue desafortunado.
¿Por qué cree usted que el país llegó a este nivel en que un alcalde termina como blanco en un atentado?
Lamentablemente lo venimos planteando hace años. Lo planteamos inicialmente haciendo una especie de analogía o un llamado de atención de que estaban pasando cosas que pasan probablemente en ciudades como Ciudad de Juárez u otras de Latinoamérica. Ya habíamos tenido el caso de Krishna o el último mes tuvimos dos niños asesinados. Lamentablemente en el último tiempo hemos visto cómo el crimen organizado ha ido aumentando su tonelaje, su violencia, su forma de poder. Ha sido un crecimiento exponencial. Yo ya tengo siete amenazas de muerte.
¿Y en estos días le han llegado otras amenazas de muerte?
No, nada.
¿Usted conocía al Indio Juan?
No, ni tampoco lo tenía en mi radar, para ser honesto. Con el pasar de las horas, ya cuando esto se ha ido masificando, algunas personas me han dicho que él alguna vez tuvo cierto grado de vinculación al comercio ambulante que en algún momento se instalaba en el centro San Bernardo, muy similar a Meiggs y que nosotros erradicamos. Pero esto es carácter informal.
¿Le dijeron el motivo del plan en su contra?
No, y tampoco quise saber más porque uno entiende que estas cosas son reservadas.
¿Cuáles son las nuevas medidas de protección que le pusieron?
Hoy día tengo dos PDI, hubo un cambio en la estrategia, porque yo contaba con dos carabineros que me cuidaban, que de hecho lo hacían súper bien. Y me cambiaron a los PDI y están estableciendo una nueva táctica. No me han dado mucha información hasta ahora, pero en teoría se está desarrollando un plan de implementación para mi seguridad, la de mi familia y de los equipos municipales.
Aparte de los dos PDI, ¿qué otra medida le pusieron?
Oficialmente sólo lo de la PDI. Pero según lo que me adelantó el Presidente se va a hacer un trabajo con Carabineros para el tema territorial y municipal.
¿Su familia le pidió que renunciara?
Inicialmente, sí. Eso es lo complejo la verdad, porque en el fondo hay una línea de investigación donde te cuentan que te van a hacer daño, pero tú no le puedes contar a nadie. Si yo fuera un funcionario de escritorio sería mucho más fácil esconderme. Pero soy una figura pública, mi trabajo justamente es hablar con la gente. ¿Y cómo me escondo?

¿Y está pensando en renunciar?
No. El primer día en la noche fue una noche tortuosa. Llegué a mi casa, hablé con mi esposa, quien me ayudó a reflexionar. Cuando me contaron del plan para matarme quedé en estado de shock y traté de normalizarlo. Pero después conversando con mi familia me doy cuenta que no es normal, que es un escalafón distinto, no es un panfleto.
¿Pero va a cambiar en algo su forma de desplegarse en la comuna?
Voy a seguir haciendo lo que mi deber implica, que es estar en mi comuna donde lo necesiten. Lo que sí voy a tomar es el consejo de quienes ya están a cargo de mi seguridad, con quienes previamente, antes de cualquier actividad o visita, voy a chequear que estén todas las condiciones de seguridad. Pero esconderme por ningún motivo.
¿Y va a ir al desfile del 17 de septiembre en su comuna?
Sí voy a ir. Algunos me sugirieron suspenderlo como una medida de protección. Y de hecho, le pedí al Presidente que me acompañara el 17 como una señal de que no tenemos que escondernos, menos en una fiesta tradicional tan importante para San Bernardo. Le pedí que me acompañara a enfrentar juntos el momento.
¿Y qué le respondió?
Que lo iba a evaluar y que tenía la disposición de estar. Yo espero que esté, porque sería una buena señal no solo para mí, para todo el mundo, de que las autoridades podemos trabajar en equipo.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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