Casen revela que el empobrecimiento afecta más a los inmigrantes que a los chilenos

Los nacionales en situación de pobreza aumentaron un 2% en un periodo de tres años, mientras que los extranjeros en estas condiciones subieron casi un 7%. Según un informe del Servicio Jesuita Migrantes que profundiza estas cifras, se debe a un menor acceso a la seguridad en el último tiempo.




Desde la encuesta Casen 2017 que son más los inmigrantes en situación de pobreza que los chilenos, y con el tiempo esto se intensificó. Según el índice de pobreza por ingreso total en ese año, un 10,4% de los extranjeros residentes en Chile estaban en estas circunstancias y el 2020 este número aumentó a 17%. Mientras que en la población local durante el mismo periodo pasó de 8,4% a 10,4%.

El informe “Casen y migración: una caracterización de la pobreza, el trabajo y la seguridad social en la población migrante”, hecho por el Servicio Jesuita Migrantes (SJM) a partir de los datos de la encuesta Casen, analiza las razones detrás del aumento.

Pablo Roessler, responsable de estudios de SJM, afirma que “dentro de las razones que fuimos observando esto se debe a un tema de redes de apoyo. Por ejemplo, uno de los apoyos fundamentales que hubo el año pasado para sortear la pandemia fue el IFE y lo recibieron en menor medida los inmigrantes”

Según el estudio, el Ingreso Familiar de Emergencia fue recibido en menor medida en el caso de las familias inmigrantes, pues solo un 22% de ellas lo obtuvieron. Mientras que los beneficiados con nacionalidad chilena representan un 32%.

Roessler atribuye esta falta de apoyo estatal como la ayuda económica anterior a un problema de desinformación y a uno administrativo: “Las personas pueden no saber cómo hacerlo o no saber que existe y esto se intensifica cuando hay brecha idiomática, como la población no hispanohablante. Por otro lado, las personas que están de forma irregular y no han podido regularizar su situación quedan fuera de estos beneficios”.

La investigación descarta otras causas, como la inserción laboral o la informalidad, porque en estas áreas tienen mejores indicadores que la población local. Por ejemplo, el número de extranjeros en trabajos informales corresponde a un 24%, mientras que en el caso de los chilenos esta cifra asciende a un 28%. Tampoco se puede atribuir al patrón migratorio actual, pues su tiempo aquí no influye en los indicadores.

Los grupos más perjudicados

Según el estudio, de la población inmigrante los grupos más afectados son el de niños y adolescentes, y el de las mujeres, de acuerdo a sus tasas de pobreza y a su inserción sociolaboral durante el 2020.

Los menores de 18 años que llegan a Chile y están en situación de pobreza representan un 26%, es decir, uno de cada cuatro viven en estas condiciones. Por otra parte, los niños y jóvenes chilenos representan un 15%, que se traduce en uno de cada siete.

Frente a esto, Claudio Castillo, académico del Inta de la Universidad de Chile, señala que “la pobreza es un estresor para los padres, para los cuidadores, pero también para los niños y las niñas. Esto sumado a otros factores de estrés, como en algunos casos es la falta de alimentación, de redes de apoyo, de educación o incluso algunos casos asociados a la inseguridad alimentaria hace que sean más vulnerables, de ahí que se precisen políticas públicas que les aseguren que se van a garantizar sus derechos sin importar la situación migratoria en que se encuentren”.

De acuerdo a los índices existe una brecha de género en la población inmigrante. Las mujeres tienen más presencia que los hombres en los trabajos informales, 25% y 22%, respectivamente. Ellas también tienen menos participación en el mundo laboral, con una tasa de ocupación de 60% versus un 78% .

Martina Cociña, docente UOH e investigadora de migración internacional, explica que “las mujeres terminan haciéndose cargo de otros trabajos y cuidados, como las labores del hogar y cuidados de niños pequeños o adultos mayores. También por el tema de la pandemia y el cierre de las escuelas han tenido que hacerse cargo del cuidado, siendo que antes de la crisis sanitaria tenían ese apoyo, en términos que podían salir a trabajar y contaban con que su hijo o hija fuera a la escuela”.

Además, la tasa de desocupación de los extranjeros que están en la zona austral tuvo un incremento mayor que el resto, pasaron de 6,5% el 2017 a 16,2% en 2020. Le sigue el sector del Norte Grande, con un aumento del 9%, pues de una cifra de 4,0% se llegó al 13,4%.

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